domingo, 5 de febrero de 2017

Las contradicciones del Frente Amplio


La respuesta de la ciudadanía frente al agotamiento de la política de la transición, producto de su corrupta relación con el poder económico y su falta de espíritu ético-democrático, se presenta mediante dos expresiones; la primera es la apatía de la gran mayoría de los posibles votantes frente a la política institucional y la segunda, es la conformación de movimientos juveniles y nuevos partidos que expresan el deseo de construir otra forma de hacer política (más ética, democrática y transparente) para llevar adelante un programa de transformaciones estructurales que haga de Chile un país de derechos sociales consagrados, entre otras cosas. Así es como a partir de mediados del 2016 comienzan a producirse diálogos para conformar una extensa unidad capaz de ofrecer una alternativa seria y competitiva a la política de la transición,  lo que los medios de comunicación han denominado como el <<frente amplio>>. Pero con las buenas intenciones no basta, así como tampoco bastan los discursos de cambios de la fuerza joven que emana de los movimientos estudiantiles. Debe haber hechos concretos que validen el relato de cambio para así evitar que la ciudadanía vea más de lo mismo, que se dice una cosa y se hace otra. Lamentablemente las señales que ha dado el <<frente amplio>> en su proceso de conformación se alejan del discurso de cambio que ofrecen, puesto que no sólo hemos visto vetos como el que hizo el diputado del Movimiento Autonomista, Gabriel Boric al Senador de País, Alejandro Navarro Brain, una vez que los cálculos expresaron que éste último podría perfectamente ganar la primaria presidencial al interior del bloque, sino también podemos ver que por la prensa tradicional comienzan exponerse candidaturas foráneas a los distritos electorales, única y exclusivamente porque la matemática de las elecciones en esas comunas les son favorables, calculadora en mano como la vieja política. No hay programa definido y tampoco se tiene claro por qué y quiénes conformarán definitivamente esta posible tercera fuerza, pero ya tienen a sus candidatos corriendo en los diarios y televisión ¿Acaso esto realmente muestra un cambio en la forma de hacer política? Y no sólo eso, bases y dirigentes que conforman el <<frente amplio>> se van enterando de estas candidaturas (y vetos) por la prensa, lo que demuestra la existencia de una cocina de dirigencias, cuestión que para fuera se rechaza pero que hacia dentro pareciera aceptarse. Podemos agregar a lo anterior las dudas del Partido Liberal de ser parte de este grupo de partidos y movimientos juveniles que se definen en conjunto como de "izquierda", pues se restaría así amplitud y diversidad a las expresiones en su interior. En base a todo lo anterior lo que podemos ver hasta ahora es un discurso de buenas intenciones (que en Partido País compartimos en gran medida) de parte de quienes se definen como EL <<frente amplio>>  (de izquierda), pero que en la práctica muestran señales contradictorias, provocando más ruido que certezas en el momento de creer que podría ser éste un espacio de diversidad democrática para enfrentar a la política de la transición. Esperemos que la madurez política, la perspectiva histórica y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace triunfen por sobre el reduccionismo generacional y a la nefasta vocación de minoría que tienen algunos líderes que prefieren ser cabeza de un ratón que ser parte del cuerpo de un león, siendo que hoy necesitamos un amplio y competitivo bloque para enfrentar a una corrupta casta que se aferra con todos los medios que tiene al poder.


Francisco Córdova Echeverría

Coordinador Nacional de Asuntos Programáticos

Partido País.




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