domingo, 26 de marzo de 2017

Madurez y realidad para ser amplios.

En estos meses he compartido y conversado con presos políticos mapuches dentro de la cárcel, con comités de viviendas, ex pirquineros, mineros, pescadores, recolectoras de orilla, dirigentes vecinales, grupos animalistas, emprendedores, entre otros. He aprendido que la política de las redes sociales es una ilusión, un holograma de la realidad. Tiempo atrás pensaba que marchar, reunirme con amigos de la misma condición social-realidad y publicar en Facebook bastaba para decir que uno podía ser representante de la gente, y qué equivocado estaba.
Mi candidato presidencial y Senador de la República, Alejandro Navarro, no es perfecto y tiene muchas cosas que mejorar sin lugar a dudas (¿Quién no?), pero está ahí hace décadas, en las poblaciones, con las y los trabajadores, con nuestros peñis, con las mujeres (revisar sus proyectos de ley y votaciones en el Congreso), con los pro-empleo, con los abusados por el sistema, denunciando la corrupción en el parlamento, asumiendo los costos mediáticos, económicos y políticos que ello significa... ¿Acaso no es lo que queremos de un político... que esté ahí? Les invito a que me acompañen un día a salir a terreno con él, a que caminemos juntos por la calle y compruebes cómo es la realidad más allá del opio de la virtualidad.
Respeto la diversidad política, la celebro y espero que siempre exista, pero rechazo la crítica simplona, la excusa "generacional", la demanda por el -rostro nuevo- como argumento sustantivo para definir la unidad contra el neoliberalismo. La fuerza joven es hermosa, pero no se debe afiebrar como decía Salvador Allende. Aún no logramos aumentar la participación estudiantil en la elección de las federaciones y ya se pretende transformar Chile excluyendo a aliados ideológicos. Parece que es cosa de marchar, formar un grupo de iguales y publicar por redes sociales para definirse "movimiento social".
No cabe duda que la necesidad histórica hará que todas las fuerzas, las que vienen, las que están y las que vendrán, se unan ampliamente para superar un sistema inhumano, pero será un proceso de mediano plazo según parece. Las condiciones tienen que madurar y los liderazgos juveniles aprenderán que se necesita más que una élite estudiantil, redes sociales y líderes de opinión de medios para definirse amplios, tengo fe en ello. Por mientras hay que defender la construcción de una buena democracia, del buen debate, exigiendo argumentación por sobre la simple opinión. No hay problema que hayan diferencias, ojalá que siempre las haya. El paso del tiempo y los procesos de maduración harán que se superen para que luego surjan otras. Los que hoy sienten que están haciendo la "nueva política" verán en su momento que no es más novedosa que la que se practica por siglos. Los y las que creen que sus líderes consultan todo a sus bases, descubrirán que han estado entretenidos chupando un hueso mientras todo se decide en Santiago o se pautea por la prensa desde Valparaíso. Ya verán que tanta renovación no es más que la vieja política con rostro joven, porque los humanos somos humanos y hacemos los que los humanos hacen, y así seguirá siendo mientras no elevemos nuestro espíritu esencial, TODOS. La venda que cubre los ojos caerá y la luz entrará para mostrar las cosas tal como son, mientras tanto seguiremos trabajando con honestidad y sin duda cometiendo errores, mas eso nos fortalece, porque al saber que en PAÍS no somos perfectos entendemos que necesitamos de otros para mejorar, cuestión que hará posible sostener la unidad amplia que se requiere para tener la fuerza transformadora que Chile necesita cuanto antes.

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