jueves, 28 de mayo de 2026

martes, 20 de abril de 2021

Despertamos, pero cuánto y por dónde.

Chile despertó ¿pero se levantó por el lado izquierdo o por el derecho de la cama? Sin duda los matinales hoy tienen como espectáculo el debate político, sin duda este año iremos a más elecciones que quizás en ningún otro, mas no sé si eso se pueda traducir en organización política transformadora (reformista al menos) con capacidad de sostenerse en el tiempo. Tiempo necesario para madurar y construir poder para hacer el contrapeso a las y los mismos de siempre. Correlación de fuerza le llaman, y ésta habita en el "the realpolitik", es decir, más en lo que tenemos que en lo que se supone que deberíamos tener. REALISMO

Luego de leer la última columna en El Mostrador de Edison Ortiz Gonzalez, tuve que pedirle que me detallara su término de -turbopolítica- que me pareció intrigante; consistiría a grueso modo, en una política que consume una enorme cantidad de energía, pero con la salvedad que no llega a nada realmente distinto al final de todo.

No nos vaya a pasar como izquierdas el estar en una situación similar, que al final de todo el desgaste y sacrificio terminemos más menos donde mismo, porque no tuvimos la capacidad (y acá creo que tenemos un serio problema de maduración colectiva) de generar apego al orden, disciplina, métodología y perseverancia táctica en un marco de estrategias colectivas concertadas y respetadas por amplias mayorías transformadoras. Hoy el espíritu de los tiempos es la improvisación ante la "liquidez" de nuestra era, el asambleísmo horizontal ante la desconfianza al fenómeno de la representación, el consumo de información -a la carta- mediante redes alternativas a los formatos más tradicionales/formales, los liderazgos situacionales son la moda por sobre la delegación de poder mediante investiduras en cargos institucionales. Estos y otros fenómenos me dejan con la duda de cómo luego de tanta energía (el turbo del estallido, retomando la idea de mi amigo Edison) se consolidará algo muy diferente a lo que había previo al estallido. Y con esto no me refiero a que no hay hoy un nuevo estándar de exigencias y mínimos tolerables para practicar política en espacios de gente "despierta", sino apunto la interrogante a si un sistema tan laxo y ameboso como los que hoy vivimos como espacios políticos, podrán lograr una eficacia en un breve plazo como para lograr disputar el hábito político con el cual cargamos desde que le hilo negro existe, pero en plazos de mediana y larga mirada.

Está muy interesante ver y ser parte de los ajustes organizativos de la política más cercana a los sectores que gozan de poca o ninguna soberanía sobre muchas decisiones que determinarán sus vidas.



jueves, 14 de febrero de 2019

Opinión: "No me digai regionalización"

 


(Foto de La Nación.cl)

-No me digai regionalización-

El "no me digai lo que tengo que hacer" del ministro Chadwick al intendente Ulloa fue un ejercicio de <poder y sometimiento> espontáneo y completamente natural, pues dentro de las organizaciones de carácter oligárquico la posición -correcta- dentro del poder, de cada quien, es esencial para el orden y duración de la estructura que sostiene los privilegios en pocas manos. La cultura autoritaria no sólo presenta a la obediencia como el elemento más figurativo, dado que también está el que su poder concentrado adquiere cualidades sacras que lo hace intocable, ya sea desde el cuestionamiento crítico como desde la autonomía del subordinado en la toma de decisiones. En el primer caso se deben obedecer las órdenes centrales "sin levantar olitas", y en el segundo, está prohibido cualquier acto de iniciativa propia, por urgente o asertiva que sea.

Ulloa tuvo la pésima idea de querer mostrar cierto oficio como autoridad local frente al ministro del interior y la ciudadanía. Apurarlo en el punto de prensa, ese atrevimiento de darle instrucciones, de tomar la batuta correspondía ciertamente, en los códigos de la cultura del lumpen oligárquico, a un desajuste en el orden de las cosas.

El centralismo refiere a la concentración del poder en sus múltiples dimensiones, y supera el imaginario de apuntar a la territorialidad de la capital, pues ésta densidad de privilegios y poder tiene que ver más con la pertenencia a una clase social que por las cualidades geográficas de una ciudad. Bien sabemos que la oligarquía vive, estudia, se reproduce y vacaciona en los mismo sitios exclusivos. Y ésta endogamia de influencias se asienta y se enquista donde la historia le determine, haciendo de Santiago en nuestro caso, el panóptico para gobernar el país.

La "autoridad" regional designada olvidó que no participa de esta oligarquía con pedigree, sino más bien es un funcionario de ellos que descuidó <su lugar> dos veces; tanto cuando con el contralmirante Huber salieron a informar la ejecución (con toda la autoridad constitucional de respaldo) de su toque de queda fallido, que fue desautorizado por el ministro de defensa Espina, como en este último vergonzoso momento en que le corrigen como a un niño que porta mal frente a las cámaras.

Existe una sostenida resistencia desde la oligarquía centralizada en delegar poder real a la futura figura de Gobernador Regional, es más, aún está en duda si es que se llegarán a hacer las elecciones para éste nuevo cargo durante el 2020. Los que nos sentimos <viudos de la batalla de Loncomilla> añoramos con esperanza que despierten en el Bio Bío una dignidad colectiva y la voluntad aguerrida que nos permitan levantarnos, desde nuestro territorio, en contra de la excesiva concentración y abuso de poder político y económico que ejecuta la oligarquía a 550 km de la frontera ribereña del Wallmapu.


--Francisco Córdova Echeverria



Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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