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jueves, 14 de febrero de 2019

Opinión: "No me digai regionalización"

 


(Foto de La Nación.cl)

-No me digai regionalización-

El "no me digai lo que tengo que hacer" del ministro Chadwick al intendente Ulloa fue un ejercicio de <poder y sometimiento> espontáneo y completamente natural, pues dentro de las organizaciones de carácter oligárquico la posición -correcta- dentro del poder, de cada quien, es esencial para el orden y duración de la estructura que sostiene los privilegios en pocas manos. La cultura autoritaria no sólo presenta a la obediencia como el elemento más figurativo, dado que también está el que su poder concentrado adquiere cualidades sacras que lo hace intocable, ya sea desde el cuestionamiento crítico como desde la autonomía del subordinado en la toma de decisiones. En el primer caso se deben obedecer las órdenes centrales "sin levantar olitas", y en el segundo, está prohibido cualquier acto de iniciativa propia, por urgente o asertiva que sea.

Ulloa tuvo la pésima idea de querer mostrar cierto oficio como autoridad local frente al ministro del interior y la ciudadanía. Apurarlo en el punto de prensa, ese atrevimiento de darle instrucciones, de tomar la batuta correspondía ciertamente, en los códigos de la cultura del lumpen oligárquico, a un desajuste en el orden de las cosas.

El centralismo refiere a la concentración del poder en sus múltiples dimensiones, y supera el imaginario de apuntar a la territorialidad de la capital, pues ésta densidad de privilegios y poder tiene que ver más con la pertenencia a una clase social que por las cualidades geográficas de una ciudad. Bien sabemos que la oligarquía vive, estudia, se reproduce y vacaciona en los mismo sitios exclusivos. Y ésta endogamia de influencias se asienta y se enquista donde la historia le determine, haciendo de Santiago en nuestro caso, el panóptico para gobernar el país.

La "autoridad" regional designada olvidó que no participa de esta oligarquía con pedigree, sino más bien es un funcionario de ellos que descuidó <su lugar> dos veces; tanto cuando con el contralmirante Huber salieron a informar la ejecución (con toda la autoridad constitucional de respaldo) de su toque de queda fallido, que fue desautorizado por el ministro de defensa Espina, como en este último vergonzoso momento en que le corrigen como a un niño que porta mal frente a las cámaras.

Existe una sostenida resistencia desde la oligarquía centralizada en delegar poder real a la futura figura de Gobernador Regional, es más, aún está en duda si es que se llegarán a hacer las elecciones para éste nuevo cargo durante el 2020. Los que nos sentimos <viudos de la batalla de Loncomilla> añoramos con esperanza que despierten en el Bio Bío una dignidad colectiva y la voluntad aguerrida que nos permitan levantarnos, desde nuestro territorio, en contra de la excesiva concentración y abuso de poder político y económico que ejecuta la oligarquía a 550 km de la frontera ribereña del Wallmapu.


--Francisco Córdova Echeverria



martes, 12 de febrero de 2019

Columna opinión: Las termitas públicas

Las termitas públicas

por @fcordovae 

Si no hay ley que lo prohíba, no hay ética a la cual someterse. Todo está permitido si no hay una condena legal específica que les amenace con multas (irrisorias por lo demás) o cárcel (cosa que no sucede) ante una conducta reñida con el bien común y la rectitud. Así funcional las "termitas públicas", funcionarias y funcionarios formados en su mayoría dentro de partidos políticos de la transición que se han dedicado esencialmente, a inocular éstos funcionarios "de confianza" (da lo mismo si son idóneos para el cargo) en todo el entramado público. Las termitas públicas al igual que los insectos, son una plaga para la integridad de la estructura de nuestra sociedad e inconsistente democracia, y es prácticamente imposible deshacerse de ellas, pues resisten a cuanto químico o normativa que se les aplique.

Sus argumentos los hemos podido leer y escuchar por los medios muchas veces: "es completamente legal lo que hicimos", "no hay denuncia ni procesos, todo está dentro de la ley", "la ley no nos prohíbe ni nos obliga, así que lo podemos hacer si queremos". Porque para ellos lo legítimo, lo ético, lo decente radica y se delimita por lo que la ley obliga o prohíbe, leyes que claramente son escritas por los que han tendido, turnándose, el poder en los últimos 40 años. La moral (costumbre) y la ética (argumentación de esa costumbre) están para ellos en un plano ajeno a sus deberes como hombre y mujeres de servicio público. Millonarios viáticos, lujosos viajes bajo excusa de dudosas capacitaciones o comisiones de lo que sea, servidumbre, exigencia de pleitesía y trato especial para dónde van, normativas públicas a la medida en casos de corrupción, e incluso trato especial del ministerio público y de la justicia en general, todo ello dentro de sus hábitos y costumbres de y para la clase política. Las termitas públicas comen bien, mejor que las mayorías para las que suponen que trabajan.

Cuando son descubiertos en sus frescuras, todo es culpa de errores involuntarios (da lo mismo si cuestan decenas o cientos de millones de pesos de nuestros impuestos), por falta de experiencia, o lo que es más interesante, el problema al final recae en quiénes denuncian y acusan sistemáticamente a los representantes políticos, pues eso de fiscalizar está bien, pero que no moleste tanto pues se puede afectar el "correcto funcionamiento del país", tal como lo dijo sin vergüenza alguna el fiscal nacional Jorge Abott como muestra de su desidia en las investigaciones de políticos corruptos. Y este es un punto a considerar, el de nuestra cultura sudamericana y especialmente de la nuestra, la chilena, esa donde ser "pillo" y sacar ventaja de otros es en esencia la base de éxito y el sinónimo de inteligencia. Acá en Chile nos gusta olvidar, o mejor dicho, ignorar la plaga. Nos espantamos inmediatamente cuando vemos una termita pública pero así como llega la rabia, ésta se difumina y luego se acomoda a la rutina del día a día. Con el abuso de la -verticalidad integrada- en salud y de las Isapres ya daría para una paralización nacional y un escándalo mayúsculo por violencia sanitaria… pero no. Somos mansos.

No nos gusta que se destaque insistentemente lo currupto, lo inmoral. Somos el país de la hipocresía, por un lado sacamos carbón en una isla rica en biodiversidad a punta de explosiones y por otro lado decimos que estamos trabajando firmemente contra el cambio climático. Todos exclaman con los brazos al cielo por los niños del Sename, pero nadie quiere cerca una casa de acogida de menores. Se exige más presencia y participación ciudadana, pero si nos ponemos duros y firmes, pasamos a ser molestos opositores al progreso. Porque al chileno no le gusta ver lo negativo, no le gusta tener que sentir la realidad en cada minutos, es mejor evadir y continuar pues "mañana hay que trabajar igual".

Y así estamos, viendo a una (neo)oligarquía formada post dictadura enquistada como una lombriz solitaria en los intestinos de SU Estado subsidiario, no incomodada por los medios de los cuales son también dueños (además, salir todos los días a darle a los corruptos sería ser algo de mucha odiosidad ¿cierto?) y siempre en tregua mutua acordada corporativa y tácitamente algunas veces y descaradamente en otras, para no agredirse mutuamente, pues está bien pegarse durante las elecciones pero no para que nos matemos se dirán, dado que hasta ahora alcanza para todos.

En resumen mis estimadas y estimados lectores, las termitas públicas que roban, ¡oh perdón!, quise decir que -se equivocan- al mover dinero públicos de aquí para allá, que hacen contratos millonarios bajo una espesa niebla de pepeleos sin consulta alguna a la ciudadanía, sin democracia ni debate de por medio, mas todo legal y apegado a la normativa, no responden a elementos valóricos de bienestar colectivo y de servicio a la comunidad, y menos tienen como fin el fortalecer la democracia y la transparencia de la gestión pública. Tiene su propia (a)moral e intereses, justificada por la costumbre y sostenida históricamente por el poder mismo que tiene el estar en situación de privilegios. Ello con total impunidad ya sea institucional como social. Pues no sólo fallan los organismos que dicen y están para garantizar la probidad y transparencia con los dineros del fisco, sino también fallamos nosotros como sociedad civil al permitir que todo esto ocurra sin que se sostenga una indignación y presión popular para acabar con los y las caras duras.

Vecinas, vecinos, bien sabemos que ésta plaga de corruptos está viva, y que surge en las profundidades de los hábitos políticos de los partidos de la transición, y así como viven los insectos originales de mi analogía, éstos otros isópteros políticos también esperan como fin último poder morder un palito de vez en cuando, si la oportunidad y nosotros se lo permitimos.



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Francisco Córdova Echeverria



lunes, 9 de enero de 2017

La misión de superar el estéril discurso de centro.

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La misión de superar el estéril discurso de centro

Todos queremos un país más justo y democrático, que la ciudadanía tenga mejor salud, educación, previsión, etc. Decir aquello es apuntar lo que cualquier persona desearía tanto para sí misma como la sociedad en la que está inserta. La estrategia en la política de campaña exige que los discursos se planifiquen pues se busca llegar a cierto sector de votantes donde se podría generar adhesión en el período electoral, lo que además entrega una orientación del tenor de lo que podría ser un posible gobierno de cierto sector. No cabe duda que Chile es un país en que las elecciones en las últimas décadas se ganan en el llamado -centro político-, fenómeno que se origina luego de una extensa y cruel dictadura cívico-militar con un posterior período de una sui generis democracia protegida que poco y nada hizo para reconectar la disociación entre el poder político y la voluntad popular. El anterior sistema binominal fue diseñado con la intención de que fuese casi imposible generar profundos cambios en la política que se intencionó durante la dictadura basada en su constitución de 1980, provocando que la ciudadanía piense que esté quién esté en el gobierno todo seguirá igual. Pero a partir del despertar social del año 2006 las exigencias cambiaron, no sólo en demandas de garantías en derechos sociales e igualdad de oportunidades, sino también en mayor transparencia y ética en el ejercicio de la política. Uno espera en el 2017, luego de extensas luchas sociales y vergonzosos casos de corrupción en todo el espectro político, que las propuestas de los candidatos presidenciales den luces concretas para resolver estas materias. Demandas como el fin de las AFP o la eliminación de la segregación económica en educación esperan propuestas claras sin medias tintas. Manifestar "queremos un sistema de pensiones digno y solidario" no dice nada en concreto, es sólo una declaración de buenas intenciones que apuntan al centro aquel que generó la dictadura y los inocuos gobiernos de la transición. Acá podemos encontrar a los precandidatos -de centro-, Piñera y Guillier, que sobreviven y se mantienen en las encuestas a punta de amplios discursos que invitan a un Chile mejor mediante cuestiones obvias como un mayor crecimiento económico o un sistema de salud digno con más hospitales y médicos (¿quién no querría eso?). Mas no todos están en esta situación. Podemos ver a la extrema derecha representada por la UDI, volver a sus raíces conservadoras más duras en el discurso mediante su actual presidenta Jacqueline van Rysselberghe, que sin ningún pudor buscan recolectar los resabios civiles de la dictadura militar que aseguran una votación mínima para mantenerse vivos y vigentes en las lidies políticas. Por otra parte, podemos ver que las respuestas claras a las demandas sociales se encuentran en los partidos y movimientos de izquierda que hoy hacen el esfuerzo de conformarse en el llamado frente amplio. Acabar con las AFP, con el lucro en la educación, la salud de mercado y su integración vertical, fortalecer el sindicalismo y cambiar la constitución de la dictadura mediante una asamblea constituyente son partes de las consignas comunes. Pero éstas tienen un problema, no logran convocar votantes a las urnas hasta el momento. Es por ello la necesidad de trabajar en bloque dentro un marco de acuerdo programático y de definiciones democráticas, pues sólo la unidad y la madurez darán la posibilidad de construir el tercer tercio político que hoy carece nuestro país, la izquierda propiamente tal. El o los candidatos presidenciales de éste nuevo bloque tendrán la tarea de posicionar un relato ciudadano, verde, de izquierda y progresista acorde con las necesidades y realidad del siglo XXI, sin tentarse en caer en un discurso ambiguo carente de definiciones claras respecto a las transformaciones estructurales que demanda la ciudadanía movilizada. Llegó el momento de diferenciarse de ese resabio temeroso del centro insípido, pues los tiempos y las necesidades de cambio no dan para otra cosa, pero habrá que ver cómo se logra traducir tal discurso en votos en estas próximas elecciones y ello en gran medida dependerá de la experiencia, poder de convocatoria electoral y capacidad de lucha que tengan los líderes del tercer bloque en formación.


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Francisco Córdova Echeverria
Coordinador Nacional Programático
Partido País -Siempre por Chile-




viernes, 7 de noviembre de 2014

Las muertes desconocidas detrás de las farmacéuticas.


Las muertes desconocidas detrás de las farmacéuticas.

En Alemania cada año fallecen alrededor de 74.000 personas como consecuencia del consumo de drogas legales, incluyendo el alcohol, mientras que los decesos por las drogas ilegales es menor a los 1000 casos. Entre el 2005 y el 2009 aumentó en 30% (40 toneladas) el consumo mundial de metilfenidato (Ritalín), la mayoría consumida dentro de los EEUU. En ese mismo país mueren al menos 100 personas diarias por sobredosis, abuso o mal uso de drogas prescritas, esto es tan así que las tasas de mortalidad por este motivo se ha más que triplicado desde 1990(1). Las cifras indican que de las 22.400 muertes por sobredosis de drogas en los EEUU, el 2005, los analgésicos opiáceos fueron los fármacos más encontrados, que representan el 38,2% de las muertes (2).

En Chile mientras tanto, el mercado farmacéutico ha crecido en razón de una tasa anual entre el 7,5% y el 8,0% entre el 2008 y el 2012. El 55% del gasto en salud que hacen las familias proviene de la compra de medicamentos, siendo la gente de menor nivel de educación la que más compra, es decir, mientras más pobre, más medicamentos debes comprar (3). A lo anterior se suma que a medida que avanza la edad, debes consumir más medicamentos según la Encuesta Nacional de Salud 2009-2010, lo que nos deja una ecuación muy preocupante, los más pobres y los más viejos están apalancando la industria farmacéutica. En esta misma encuesta se expone que el 22,7% de la población consume analgésicos, 13,3% de antihipertensivos y un 8,3% que corresponden a antiinflamatorios y antirreumáticos. Lo preocupante de este estudio es que nada dice sobre problemas relacionados al abuso y mal uso de los fármacos, no se mencionan estadísticas de adicciones y de muertes asociadas al consumo de estas sustancias. Pareciera que en Chile nadie se muere por las drogas que prescriben los médicos.

Con colusión incluida, el negocio de las farmacias es más que bueno. 34,1% han crecido los ingresos de las farmacias en 5 años: En el 2008 las ventas fueron de 545.446 millones de pesos y alcanzaron a 731.424 millones de pesos en el 2012, y en ese mismo período de tiempo se presentó un alza en el precio de un 26,2% en los medicamentos con receta y un 17,3% sin receta. (4).

Podemos asumir con certeza que en Chile se venden muchos medicamentos, pero no sabemos nada una vez que salen de la farmacia. Y sin datos, no existe el problema.

A pesar que (increíblemente) no tenemos cifras, podemos suponer que en Chile se dan las mismas condiciones que en otros países para que se presente el abuso y las muerte por fármacos. Santiago encabeza las capitales con mayor número de trastornos ansiosos y depresivos en el mundo, lo cual se ha traducido en un aumento explosivo en el consumo de antidepresivos. Somos el país de la OCDE donde más ha aumentado la tasa de suicidio –sólo después de Corea del Sur–, mientras que durante los últimos años se observa un aumento importante de patologías mentales en niños, jóvenes y adultos jóvenes.

¿Esto tendrá algo que ver el aumento de consumo de drogas (legales e ilegales) por parte de los jóvenes?

El abuso de drogas y las adicciones sobrepasan la lógica simplona de "legal-ilegal", pues ambos fenómenos ocurren tanto con las sustancias bajo  receta médica, como con las que se comercializan por fuera de la ley. Es evidente que vender drogas para lucrar con la debilidad o necesidad de otros es buen negocio, sea legal (farmacéuticas) o ilegal (narcotraficantes).

Es preocupante que con tanta soltura se omita investigar sobre la realidad que se presenta en Chile en relación al abuso, adicción y muertes asociadas a las drogas legales que se venden en las farmacias. Las cifras que vimos más arriba exponen con claridad que lo que se vende en las farmacias mata a más personas que lo que venden los narcotraficantes, sea en Alemania o en EEUU. Ahora es evidente que la salud de la economía es más importante que la salud de la población, y si no hacemos algo al respecto, esta lógica inhumana no cambiará en un futuro próximo.

1-      http://www.psychologytoday.com/blog/wicked-deeds/201404/prescription-drugs-are-more-deadly-street-drugs
2-     http://mx.drugfreeworld.org/drugfacts/prescription/abuse-international-statistics.html
3-     http://www.ispch.cl/sites/default/files/EstudioMedicamentos-22012014A.pdf
4-     http://ciperchile.cl/pdfs/11-2013/farmacos2/ESTUDIO_EL_MERCADO_DE_MEDICAMENTOS_CHILE2013.PDF
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Francisco Córdova Echeverria
Humanista







miércoles, 19 de marzo de 2014

Si algún hijo o hija me preguntara sobre el consumo de drogas le diría:



Si algún hijo o hija me preguntara sobre el consumo de drogas le diría:

"El consumo de drogas es algo natural en la especie humana y se realiza desde que hay registro de sociedades. Así como Jesús usó la droga alcohol en sus rituales y los chamanes de centroamérica usan la ayahuasca, hoy las personas usan las drogas para muchos fines, desde la recreación, la salud hasta a la evasión de problemas en casos de personas con problemas personales y autoestima baja. Algunos las compran en las farmacias y se la dan los doctores, otras se compran en los supermercados o quioscos en la calle e incluso algunas las puedes producir en tu casa si son plantas. Si vas a consumir una debes saber cómo funcionan y qué efectos te van a producir, así como las consecuencias físicas y psicológicas que te pueden causar si abusas de ellas. Yo por ejemplo uso dos drogas; el alcohol porque me pone contento y me anima las reuniones sociales y, la marihuana porque me relaja y me ayuda a dormir mucho mejor. Me gustaría que evitaras el tabaco, el cigarrillo, porque es muy tóxico y no genera ningún beneficio para la salud, en cambio si usas el alcohol con moderación y la cannabis con responsabilidad, podrás disfrutar de esas sustancias sin grandes problemas. Si en algún momento notas o sientes que necesitas mucho de la sustancia para sentirte bien, que te cuesta disfrutar la vida sin ellas, tienes un problema de salud, pues te has hecho adicto a la sustancia y debes dejar de consumirla con ayuda de un médico y el apoyo de tu familia. Hay otras drogas como la cocaína, la heroína o la pasta base que son muy peligrosas (tanto como el tabaco) y es mejor que no las pruebes porque no vale la pena y el riesgo de usarlas. Ahora si no quieres usar drogas, mejor, no tienes que demostrarle nada a nadie, pues no todas las personas las necesitan... así hay gente que no bebe, no fuma y no toma pastillas, ... o lo contrario como algunas de tus tías que se toman varias drogas en pastillas por la mañana y por la noche para andar bien. Si quieres experimentar déjame que te acompañe y te enseñe a usar las plantas de poder o los líquidos que logramos al fermentar fruta, así aprenderás a conocer cómo te relacionas con estas sustancias."

Prohibir no es educar.

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Corren peligro los niños si son adoptados por homosexuales?



Es costumbre de Chile tener políticos bastante ignorantes y fundamentalistas. Ello significa que sus opiniones muchas veces contienen poco sustento en las evidencias y mucho sesgo religioso. Eso fue lo que ocurrió hace unos días con el comentario de la electa senadora UDI, Jacqueline van Rysselberghe, quien manifestó que los niños son vulnerados en sus derechos cuando son adoptados por padres o madres homosexuales. 

¿Corren peligro los niños si son adoptados por homosexuales?

En lo absoluto. 

La evidencia años y años de estudios longitudinales, tanto en Europa como en los EEUU, exponen que los niños y niñas adoptados por padres homosexuales no tienen ninguna diferencia estadística en su comportamiento y orientación sexual. No olvidemos que los homosexuales nacen de familias heterosexuales, por lo cual la orientación sexual de los padres, según los porfiados hechos, no influye en la de sus hijos (por más que alguien imagine lo contrario). Es más, los hijos e hijas de homosexuales tendrían mayor capacidad de adaptación social, tolerancia a la diversidad e incluso, mejor salud mental que los criados por una pareja heterosexual.

¿Les harán bulling en el colegio?

Recuerdo que en los 90´s había terror en los grupos conservadores por la idea que flotaba en el aire de una ley de divorcio. Decían los "honorables" que los niños serían discriminados, menos inteligentes y con más tendencia a la delincuencia. Por esas ideas nos demoramos más de una década en ser de los últimos países en el mundo en que los casados pudieran disolver un matrimonio fracasado. Además, si queremos hacer bien las cosas, la energía no debe estar en negar una familia a un niño por que sus padres sean gays, sino en educar al pueblo para que evolucione a planos superiores de respeto y amor por los demás. Si pudimos entender que las escolares embarazadas no eran "semilla del mal" en los colegios y liceos, dejándolas de expulsar y creando las condiciones para que puedan seguir estudiando, podremos como sociedad subir un peldaño más a una sociedad con vocación laicista; amante y garante de la diversidad de nuestra especie.

¿Se vulneran los derechos del niño si es adoptado por lesbianas o gays?

Tampoco. Dudo que alguien considere más sano para un menor el que se críe en un orfanato del SENAME a que viva en una familia adoptiva de dos papás o dos mamás. Acá se olvida que lo que importa es el amor, el apego, la confianza, los cuidados. Los niños abandonados o abusados vienen de padres heterosexuales, son parejas de distinto sexo quienes tienen niños y niñas no deseados y los abandonan. Si una pareja gay tiene las condiciones éticas, económicas, psicológicas y culturales para darle un entorno familiar a un infante abandonado y lo prohibimos ¿No será en ese momento cuando se están violando sus derechos? De seguro que sí.

¿Es algo "antinatural"?

La crianza y la educación de un niño no tiene nada que ver con la capacidad reproductiva de los padres adoptivos. Muchos niños o niñas son criados por su madre y la abuela (dos mujeres), con su padre y su abuelo (dos hombres) o por heterosexuales infértiles. Acá no podemos poner la integridad y la esperanza de un futuro mejor para un pequeño por debajo de concepciones morales anacrónicas. Si pueden amar, pueden criar.

Esperemos que en el futuro podamos gozar de políticos con intenciones de aprender, de leer y de reflexionar. Debemos superar la moralina con la evidencia de la realidad, pues una sociedad se desarrolla cuando todos sus miembros gozan de los mismos derechos y beneficios sin ser discriminados por condiciones personales como color de piel, religión u orientación sexual.

Crucemos los dedos que la futura senadora lea y estudie más antes de hacer un comentario.





domingo, 25 de noviembre de 2012

Izquierda, sí, pero no la misma izquierda.




La ignorancia de la sociedad es fundamental para controlar la voluntad de la misma. Así como se engaña fácilmente a un niño, se puede engañara a un adulto si lo mantenemos sometido al pensamiento superficial. Es por ello que hoy, frente a tanta ambigüedad, se hace necesario detenerse a reflexionar sobre qué valores vamos a construir la nueva comunidad humana.

Comenzaré este reflexión asumiendo que los humanos vivimos en comunidades humanas. Para poder vivir en comunidad con otros, tendremos un conflicto de intereses personales frente a los intereses de los demás. Este choque de voluntades ha sido tema de análisis y discusión por siglos para los pensadores. Aristóteles hace unos 2400 años atrás, definió al humano como un “animal político” que sólo se puede realizar en sociedad y que posee la necesidad de vivir con otras personas. Hobbes en su libro Leviatán, asume que el ser humano es el “lobo del propio hombre” y que vive en comunidad para evitar devorarse entre pares. Por otra parte tenemos a Rousseau que expone en su libro El Contrato Social, que “El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”, además desarrolla la tesis que el hombre no es sociable por naturaleza y que sus necesidades lo llevan a unirse con otros, donde el desarrollo de la moralidad y la ética mediante la razón y la voluntad general son fundamentales para construir las reglas de conductas que permitan esta convivencia. En lo contemporáneo es fundamental referirse a Norberto Bobbio y sus análisis de la libertad, que caracteriza en tres tipos, la Libertad Liberal, Autonomía y Libertad Positiva. La Libertad Liberal consiste en “la facultad de realizar o no ciertas acciones sin ser impedido por los demás, por la sociedad como un todo orgánico o, más sencillamente, por el poder estatal”, la Autonomía sería no tener leyes, sino darse leyes a sí mismo, es el “poder de no obedecer otras normas que las que me he impuesto a mí mismo”, esto eso sí, no impide que el ser humano participe de la construcción de las normas que regularán la sociedad (lo que es algo contradictorio), y la Libertad Positiva que comprende la “capacidad jurídica y material de concretar las posibilidades abstractas garantizadas por las constituciones liberales” aquí la libertad impone que todo ser humano debe “poseer en propiedad o como parte de una propiedad colectiva los bienes suficientes para gozar de una vida digna”.

Como podemos ver, la construcción de una sociedad, sus reglas y normas, está relacionada con la voluntad y la razón de las personas que conforman esa comunidad. Saltándonos las tiranías (hoy llamadas dictaduras) y las monarquías, la construcción de una república democrática se basaría en la capacidad de sus miembros de decidir, participativamente, sobre cómo queremos que sean el ordenamiento y reglas que tendremos como sociedad para coexistir. Para ello se hace fundamental decidir un ordenamiento valórico sobre el cual construiremos las normas. Las revoluciones de emancipación de las colonias de los imperios del siglo XVIII y XIX tienen justamente que ver con ello, principios como la libertad, la igualdad y la fraternidad fueron los pilares éticos que contrastaron con los principios de las tiranías monárquicas. Es importante mencionar, que es en este proceso histórico donde nacen los conceptos de “izquierda” y de “derecha”, puesto que en el proceso de la Asamblea Constituyente en Francia de 1792, los conservadores a favor de un gobierno ligado a la monarquía (Girondinos) se sentaron a la derecha del rey Luis XVI y los que se sentaron a la izquierda del rey estaban a favor de una república gobernada por la voluntad del pueblo (Jacobinos). Al centro del rey se sentaron los “del llano” que eran imparciales y son lo que hoy se denomina el “centro”.

En resumen, son los principios y valores, sus definiciones y alcances, los que determinan en definitiva la voluntad humana de construir o destruir un tipo de ordenamiento social. A este conjunto de valores, principios y definiciones podremos llamarles Ideología. Estas ideologías fueron tomando diferentes formas a medida que las personas fueran construyendo en conjunto proyectos para la construcción social de acuerdo a los contextos y la época, pues el concepto de liberal en lo moral no es lo mismo que ser liberal en lo económico, es más, por lo general un liberal en lo económico es un conservador en lo moral. En nuestro país durante el siglo XIX se formaron bloques políticos en base a sus diferencias sobre la construcción del Estado, “pipiolos” se le llamó a los no conservadores y “pelucones” a los defensores del orden imperante.

La revolución industrial y las nuevas tecnologías de comunicación y transporte, provocaron cambios profundos en la forma de vida del ser humano, y también generaron tensiones en las relaciones de los individuos, lo que desencadenó modificaciones valóricas, éticas y por ende políticas entorno a la producción,  economía y el mercado. Estas nuevas relaciones son de clases sociales. Marx, filósofo alemán, junto a Hegel, desarrollan el manifiesto comunista y presentan una línea política en donde desarrollan la tesis que la historia se mueve por una constante lucha de clases entre explotados y explotadores, o entre los dueños del capital y la clase trabajadora.

Acá nuevamente vivimos un proceso de antagonismo ideológico, que vuelve a utilizar los conceptos de derecha e izquierda, pero ya no en base a si gobierna el pueblo o el rey, sino en base a quién es el dueño de los medios de producción y quién controla el mercado. Las revoluciones sociales comunistas  durante el siglo XX marcaron una polarización mundial sobre este fenómeno del aumento de la riqueza y del poder (de control) que ésta genera en el globo. Luego de la segunda guerra mundial, los imperios ideológicos del Capitalismo  y el Comunismo se vieron envueltos en una serie tensiones y conflictos que se resumieron en dictaduras de ambos bandos, que poco tuvieron que ver con la dignidad humana, sino más bien sobre quién controlaba el mundo y los privilegios del desarrollo del mundo moderno.

Los proyectos socialistas fracasaron, más por forma que por fondo, puesto que las injusticias sociales de obreros y campesinos fueron una realidad innegable y brutal. A pesar de que la “izquierda” no logra dominar el modelo socio-económico, si logra colocar en la construcción de las nuevas constituciones de los Estados, principios y valores que antes no estaban incluidos en las reglas de la sociedad. Nacen los derechos sociales, como son el derecho a la salud y a la educación, al trabajo, a la vivienda, etc. La sociedad asume que debe entregar condiciones mínimas a los que pertenecer a ella, pero al mismo tiempo, se le exige al “ciudadano” que debe someterse a las reglas de la comunidad y que además debe aportar con su trabajo e impuestos para sostener el bien común.
Todas estas ideologías se distribuyen en los denominados partidos políticos, que se forman por individuos que comparten un proyecto de construcción social, los cuales son los que tienen el reconocimiento constitucional de ser los organismos que representan los intereses de los diferentes sectores de la sociedad. Cada partido tiene sus bases ideológicas particulares, pero por lo general encuentran puntos en común que les permite trabajar en conjunto, o en bloques que, según contexto y la perspectiva, podrían definirse como bloques de izquierda o bloques de derecha, pero esto no significa rigidez valórica o absoluta incompatibilidad. Más bien es una definición que propende a hacer generalizaciones y que se presta para confusiones en las personas que poco informadas. Algo similar expone Norberto Bobbio (“Derecha e Izquierda, Razones y significados de una distinción política”. 1995)

“Los dos conceptos «derecha» e «izquierda» no son conceptos absolutos. Son conceptos relativos. No son conceptos substantivos y ontológicos. No son calidades intrínsecas del universo político.
Son lugares del «espacio político». Representan una determinada topología política, que no tiene nada que ver con la ontología política: «No se es de derecha o de izquierda, en el mismo sentido en que se dice que se es –comunista", o "liberal" o "católico». En otros términos, derecha e izquierda no son palabras que designen contenidos fijados de una vez para siempre. Pueden designar diferentes contenidos según los tiempos y las situaciones. Revelli pone el ejemplo del trasvase de la izquierda del siglo XIX desde el movimiento liberal al democrático y al socialista. Lo que es de izquierda lo es con respecto a lo que es de derecha. El hecho de que derecha e izquierda representen una oposición quiere decir simplemente que no se puede ser al mismo tiempo de derecha y de izquierda. Pero no quiere decir nada sobre el contenido de las dos partes contrapuestas. La oposición permanece, aunque los contenidos de los dos opuestos puedan cambiar. “

Hoy en día, las ideologías se encuentran en entredicho, incluso se llega a afirmar que han muerto y estamos en una época donde lo técnico supera lo ideológico. Esto es una gran mentira que tiene un trasfondo estratégico, que busca la pérdida de la capacidad de la persona humana de comprender y por ende de cuestionar el actual ordenamiento de la comunidad. La confusión entre lo que es ser de derecha o ser de izquierda, se produce porque hoy, partidos que eran de “izquierda” tienen discursos y conductas que eran propios de los partidos de “derecha”, y estos últimos, también han sufrido mutaciones en sus actos o discursos hacia la tendencia contraria. Hoy gente con valores de izquierda (según lo que opinan y hacen) se dicen ser de derecha y gente que tiene conductas propias de un conservador se dice ser de izquierda ¿Quién gana con esta confusión? Los dueños del capital, los “plutócratas”.

No cabe duda que ser de izquierda y ser de derecha hoy no dice mucho de alguien, y se hace necesario explicar qué es para uno ser de derecha o ser de izquierda. Proceso fatigoso y hasta inútil muchas veces, pues al final son conceptos que requieren una contextualización histórica, una explicación ideológica y hasta muchas veces el manejo de una teoría económica. Al final, esta bipolaridad política es un ente que conlleva una gran carga “creencias” livianas que mantiene la discusión política en concepciones anacrónicas, inútiles y que no permiten visualizar los problemas reales que hoy afectan a la comunidad humana.

El neoliberalismo es una cultura capitalista que se centra en la confusión de conceptos y en la distracción materialista de la población para mantener un sistema que garantiza privilegios y el control global en un grupo muy reducido de personas.

Para contrarrestar esta estrategia de confusión y de superficialidad cognitiva (del uso de la razón) es necesario convocar a las personas a que expongan primero sus ideales, sus valores y sus principios a flote, luego debemos preguntarles qué tipo de sociedad les gustaría que existiera y por último pedirles que hagan una comparación entres su sociedad ideal y valores y lo que hoy tenemos. No será muy difícil que la gran mayoría sienta que algo no anda bien.

Es por esto que se hace necesario replantearnos ¿Qué es ser de derecha hoy y qué es ser de izquierda hoy? Desde mi punto de vista, los que estamos en contra de los principios que sustentan hoy el neoliberalismo conformamos la izquierda del siglo XXI, es decir, los que buscamos la solidaridad por sobre la avaricia (acumulación excesiva del capital), la cooperación por sobre la competencia, la igualdad de derechos frente a los privilegios, a la diversidad por sobre la uniformidad, a la libertad de culto y de pensamiento por sobre la imposición moral e ideológica, a los que buscamos un desarrollo más sustentable y menos depredador (aunque demore los avances), a los que buscamos colocar la dignidad humana al centro del desarrollo y no el poder material, etc.

Es hora de definiciones.

lunes, 6 de febrero de 2012

Los “no base política”, indignados e independientes.


El 1% de las personas que estaban inscritas voluntariamente en los registros electorales militan en algún partido político, es decir, los no militantes o independientes son la gran mayoría en este país, y tienen la libertad de cambiar su alternativa política si así lo desean, lo que quedó de manifiesto con al triunfo de Sebastían Piñera hace dos años. Chile ha cambiado su contexto electoral, hay millones de posibles nuevos votantes y tenemos una masa de “indignados” que se representan a sí mismos y que muchas veces vitorean en las manifestaciones “el pueblo unido avanza sin partido”. Al investigar la prensa internacional los analistas coinciden que los movimientos sociales acéfalos son infértiles en generar profundos cambios sociales puesto que no existen grupos internos que busquen el poder para llevar a cabo los cambios políticos que exigen las masas descontentas, todo queda en manos de la misma clase dominante o élite política que “recoge” la demanda social y la plasma en reformas que poco cambian las cosas. Mayo del 68 no logró más que Charles De Gaulle abandonara antes su período presidencial y se renovaran los liderazgos políticos mas no se lograron reformas profundas al sistema, todo quedó igual. Ahora los movilizados del 15M en España están en la misma situación y lo que es peor, su Estado de bienestar actualmente está en tela de juicio coronándose el descontento con el triunfo de la derecha española en las últimas elecciones ¿es eso lo que querían los indignados? pues claramente no. En Chile los estudiantes y trabajadores movilizados no siguen a un partido o a un líder en especial, somos incrédulos y desconfiados de la clase política (sí, yo también),  no son base política de nada ni de nadie ¿cuántos políticos pueden marchar al lado de los estudiantes sin temor?, y por lo mismo, quien pretenda representarlos deberá poner en marcha una propuesta que poco a poco gane su confianza y se muestre como una alternativa seria y coherente con las demandas de las y los indignados locales, es por eso que las lógicas de “base de partido” y “militantes” no podrán coincidir con el nuevo ciudadano movilizado que hoy tenemos en Chile y si vamos a construir con ellos y ellas debemos asumir que no se les puede pedir un apoyo obediente y disciplinado, y por lo mismo, los que quieran canalizar sus demandas deberán saber moverse sobre un piso político volátil e indignado hasta lograr recuperar las confianzas entorno a un proyecto en común.

martes, 8 de noviembre de 2011

Cuando no hay respuestas ¿qué hacer?



Cuando no hay respuestas ¿qué hacer?

Los y las estudiantes no están luchando bajo el control mental de la ultra izquierda y tampoco son una tropa de delincuentes como intentan hacer ver el gobierno. La política comunicativa del ejecutivo es llevar las movilizaciones al plano de la seguridad pública "encapuchando" la visión de derechos y garantías sociales. Así las cosas se han ido complicando para los jóvenes y para los que apoyamos sus demandas, el gobierno ha logrando mantener sus respuestas incoherentes al petitorio de los estudiantes con un ofertón digno de alguna casa comercial, "más y mejor crédito" a lo que sumamos el sostener, mediante becas directas a los alumnos, la competencia educativa como maná de calidad lo que es un delirio de la derecha chilena sin sustento académico ni ejemplo a nivel mundial. Lo que sí tiene sustento académico (pero no moral ni ético), es que el principal factor en Chile para tener acceso a una educación de calidad y por ende a mejores posibilidades de desarrollo, es el nivel económico de las familias, lo que se traduce en una educación de clases. Ante esta realidad y gracias la movilización social, la educación pasa a ser prioridad en las demandas ciudadanas logrando un apoyo de hasta un 80%. Lo preocupante es que este activo político sufre una baja en la última encuesta Adimark y es ahí un urgente desafío para dirigentes y bases del estudiantado ¿cómo sostener una movilización social sin perder el capital político? Dudo que éste gobierno responda en los términos de las demandas, lo hará bajo sus propios códigos y condiciones porque son gerentes por antonomasia, y quizás sea necesario planificar la estrategia de esta movilización como una larga maratón con obstáculos en vez de una carrera de 100 metros planos.





martes, 25 de octubre de 2011

¿Cómo es que no te indignas?

   
Tu ignorancia es útil.

Lo he repetido hasta el cansancio, pero será mi mantra político hasta que las cosas cambien de dirección, la ignorancia es la tierra fértil para el abuso y la explotación impune. En cada elección somos ratones decidiendo entre gatos blancos y gatos negros, reducidos y confinados a una jaula que muchos llaman "sistema", donde nos han convencido que tener bienes y placeres mundanos  son las metas a cumplir en nuestras vidas. (Para ser feliz debes tener, no ser.)

Durante 30 años han destruido sistemáticamente la educación pública, obligando a las familias a tener que abonar parte de sus escasos ingresos  para acceder a una educación de "mejor calidad" que no es tal, tus hijos e hijas tienen una condena desde la cuna y son estafados. La educación en Chile es mala, clasista y atrofiante. Sólo los ricos y poderosos acceden a una educación de calidad mundial, los pobres y la clase media reciben lo justo y necesario para que sean seres productivos y consumidores (emprende con un crédito y vive para pagar), es el diseño desde un principio, y tú serás parte de él hasta que no despiertes y te levantes.

La educación cívica, los consejos de cursos y la filosofía son áreas de la formación humanista del estudiante que prácticamente fueron desintegradas del currículum educativo, la historia se hizo "oficial", omitiendo los pasajes de luchas sociales y populares para que no sepas que si nos unimos podemos vencer, que alguna vez nuestros recursos naturales nos pertenecieron y garantizaron educación, salud, pensión y vivienda dignas para el pueblo, para ti y tu familia, se omite que nuestros antepasados lucharon y derramaron su sangre para que los y las más vulnerables pudiesen estudiar, para que las mujeres votaran, para abolir la esclavitud y la explotación obrera… somos ratones en una jaula, con televisión y crédito para anestesiar tu mente, para distraerte de la realidad, para que tu ignorancia sea una verdad.

Tu individualismo es útil.
Divide et impera/ Divide y vencerás (Julio César, emperador romano)

Ellos y ellas saben que la unión hace la fuerza, que no existiría su llamada y adictiva "paz social" si las personas se unen por un bien común y menos si colaboran entre ellas. Sin competencia no hay división entre ustedes. Nos han enseñando por 30 años que competir y vencer al otro es el único camino para asegurar nuestra subsistencia y el desarrollo del país. Muchos padres le han transmitido eso a su descendencia con frases como "no me importan los problemas del resto, porque a mí nadie me va a ayudar si estoy mal", es exactamente eso lo que buscan, que no exista la colaboración, una la solidaridad real, nos promocionan esa caridad mediática con espectáculos de televisión y ayuda desde la compra del supermercado, lo que en verdad no soluciona nada de fondo pero sirve para enjuagar la conciencia de muchos y muchas.

¿Recuerdas cómo se llama tu vecino o vecina, con esa que compartiste comida y noches de temor? El terremoto desconectó todo el aparataje con el cual nos dividen, se acabó el trabajo alienante, la televisión dejó de ser el miembro más importante de nuestra familia (como diría Galeano), de un día a otro nos vimos conversando con nuestros hijos, familiares, vecinos y vecinas, todos éramos uno, nos unimos en comunidades, nos ayudábamos, nos protegimos, nos cuidamos, no importó el dinero porque no servía, por unos días fuimos todos iguales, frágiles como somos en esencia… pero todo volvió a la "normalidad".

Juntos somos capaces de todo, por eso nos temen, por eso nos reprimen y nos dividen con la violencia de la superficialidad, de la ignorancia, del deseo de tener para ser y de la deuda para poder vivir.

Tu resignación los mantiene.
"Sólo sé que mañana tengo que trabajar"

Somos los esclavos del siglo XXI, vivimos bajo las mismas lógicas que en los tiempos más oscuros de la explotación humana, sólo han cambiado los métodos y las herramientas de los poderosos. Esto nunca ha sido asunto de derecha o izquierda, sino de arriba y abajo, de opresores y oprimidos, de dueños y esclavos, de privilegios y sometimiento. Los obreros ya no son los trabajadores de las industrias, somos las y los endeudados, los que trabajamos para que los bancos y las casas comerciales se lleven nuestro magro sueldo, somos la clase que trabaja honorarios con temor al despido, somos los que nos vemos obligados a endeudarnos porque nuestros ingresos no alcanzan para educar a nuestros niños y niñas y vivir bien al mismo tiempo, somos las víctimas de la mala educación, de las farmacias coludidas y de las casas comerciales con cogoteros de cuello y corbata que nunca se irán presos, somos los y las que garantizan que los dueños de las AFPs ganen siempre, porque mientras nosotros perdemos el dinero de nuestras pensiones en las crisis que ellos mismos provocan, ellos sacan suculentas cuentas azules a fin de año.

Ellos y ellas no necesitan ser electos como parlamentarios o acaldes porque  tienen siervos, empleados de su misma clase que necesitan financiamiento para sus millonarias campañas políticas, porque los candidatos son productos publicitarios que nos venden como garantes de nuestros derechos pero que son gatos con hambre de comerse a todos los ratones de su propio criadero que llaman República de Chile.

Yo estoy cansado de todo esto, no quiero que mis hijas e hijos sean esclavos de la oligarquía, voy a luchar para poder mirar sin vergüenza los ojos de las futuras generaciones y decirles que hice todo lo posible para que nacieran dignos, en un mundo de amor, solidaridad, libertad y fraternidad.

¡Autoedúcate, no te resignes, únete, participa y lucha!


lunes, 17 de octubre de 2011

La ignorancia en la sociedad de consumo.

La ignorancia en la sociedad de consumo

A partir de 1980 comenzó una destrucción (ideológica) de la educación pública, laica y gratuita en Chile. Somos testigos de cómo un derecho social se transformó forzosamente en un bien de consumo, un derecho humano en retroceso que le costó mucha sangre al pueblo chileno. Luego en los 90´s se perfeccionó bajo su propia lógica el modelo, construyendo con ello el tercer país más privatizado del mundo en educación escolar y el primero en educación superior (en relación al gasto familiar).
Pero este proceso de construcción de un modelo de educación privada y subvencionada por el Estado no sólo fue estructural (marco legal y financiamiento), sino también cognitivo. Es necesario, para sostener un modelo individualista y consumista de sociedad, una modificación curricular  para que las personas se comporten como el sistema requiere y al mismo tiempo para podar las herramientas que permitan a la persona humana querer cambiar su conducta y por ello el modelo social.
Todas las materias relacionadas con el pensamiento crítico y por ende de análisis de la realidad, fueron reducidas a expresiones mínimas. Un ejemplo de aquello es la educación cívica que pasó de ser una asignatura a un pequeño contenido dentro del programa de estudiantes de tercero medio. Es más, hace unos meses atrás se intentó eliminar horas de historia y de consejo de curso para que los escolares aprendieran más matemática. Las casualidades en política no existen y acá hay una planificación consensuada para hacer del pueblo un ente alienado de la realidad histórica, de la política (es cosa de escuchar a un político decir "no politicemos el debate") y del pensamiento crítico autónomo y libertario.
Pero el sistema de apertura masiva a la educación superior en manos de empresas educativas privadas, por muy malas que sean en muchos casos, permitió que cientos de miles de jóvenes accedieran mediante su formación, a procesos de análisis y cuestionamientos sobre su realidad que deben conjugar con sus las altas expectativas que genera en las familias el tener -hijos o hijas profesionales-. A lo anterior se suma la apertura y libertad de la información gracias a la internet. Los medios de control hegemónicos de la realidad, aquella <voz oficial> ya no es tan eficiente para decirle a la ciudadanía el "como son en verdad las cosas", la hegemonía neoliberal ahora se cuestiona y con ello cae la credebilidad de sus instituciones; iglesias, poderes del Estado, fuerza pública, políticos y partidos.
Un sistema industrial educativo que enseña la competencia entre individuos como único motor del desarrollo humano, que omite la historia social de nuestra república y del pueblo, que tiene al "modelo por competencias" norteamericano como paradigma de moda en la generación de humanos altamente productivos, un sistema que otorga calidad educativa según la capacidad de pago de las familia no es humana ni socialmente sustentable a largo plazo, y estamos en presencia de su primera gran crisis.
La educación nos hace libres, no hay duda de aquello y téngase presente que la siguiente batalla será no de la forma sino del fondo, en donde como sociedad deberemos ir a la fuente misma del principal brazo fáctico de cualquier poder hegemónico ¿para qué educamos?..

viernes, 16 de septiembre de 2011

CUIDADO CON LA REVOLUCIÓN SOCIAL EXPRÉS



CUIDADO CON LA REVOLUCIÓN SOCIAL EXPRÉS

Soy partidario del concepto revolucionario, considero que es necesario pasar a otro estado social distinto al capitalismo, uno que no se sustente en la competencia entre los humanos, en la explotación de los más pobres y en la depredación desenfrenada de la naturaleza. Para eso necesitamos una revolución.

Los marxistas ortodoxos creyeron (y creen) que la economía y lo material determinan la sociedad, si se controla los medios de producción y se distribuye la riqueza equitativamente, el resto es cosa de tiempo. Gramsci, por su parte, amplió esa visión integrando componentes funcionales a la hegemonía por fuera del aparato del Estado, así, escribió en sus "cuadernos de la cárcel" sobre el rol de los medios de comunicación, de la escuela y de la religión, entre otros. No fue la izquierda quién entendió a este intelectual italiano, sino la derecha más dura.

Los propulsores del modelo ultra capitalista hicieron una revolución social en Chile, a la fuerza, pero la hicieron. Transformaron la educación hasta alejarla lo más posible de un enfoque libertario, se apropió y controló los medios de comunicación masivos para imponer la única y posible "verdad", se hizo del asistencialismo la droga de las clases bajas, hipnotizó a la pujante clase media para que aspiraran a vivir como burgueses y les abrió, inteligentemente, las puertas al crédito, ahora es el aspiracionismo el motor de la economía interna y la deuda la bencina. Nos llenaron de deseos inmediatos y nos hicieron olvidar nuestros sueños colectivos.

Es en esa sociedad donde algunos quieren hacer la revolución socialista ahora ya, en un país donde más del 80% de la población adulta no entiende lo que lee (Revista Creces, Abril 2001), donde 5.000.000 de ciudadanos no está inscritos en los registros electorales (CIPER 2011) porque confunden la política con la politiquería de los partidos políticos, una sociedad en que los adultos son incapaces de explicar la diferencia entre Estado y gobierno y que responden, frente a las dificultades del debate político, un "me da lo mismo lo que pase, lo único que sé es que mañana tengo que trabajar".

El actual movimiento estudiantil ha sido por lejos lo más revolucionario que hemos tenido en los últimos 40 años. El retorno de la democracia no generó cambios profundos, al contrario, la Concertación ajustó y validó el modelo de la dictadura, presentándonos una caricatura de democracia protegida y de social democracia "baja en sodio", como bien dice Garbriel Salazar en El Ciudadano de septiembre, "la Concertación nos traicionó".

Nuestros jóvenes han sabido desestabilizar la abulia e indiferencia social de la generación de los 70s y 80s, no tienen miedos anacrónicos y quieren comenzar a construir su propio futuro. Pero ojo, es importante que la revolución sea desde abajo, cultural, propia de nuestra identidad perdida, sin modelos extranjeros ni discursos socialistas marxistas reciclados. El movimiento estudiantil ha sentado las bases para la organización popular articulada, no sabemos si podrán seguir luchando con la misma fuerza frente al poder del Estado y sus administradores, pero eso no es lo más importante, lo que acá debemos levantar es una cultura política de bases, estimular la organización local, la coordinación de las demandas, recuperar la CUT y el Colegio de Profesores, hacer una contra hegemonía amplia y paciente, pero no complaciente.

La revolución no es un momento, es un proceso histórico y social, llevará tiempo si queremos que sea amplia y democrática. Hay que tener cuidado con la fiebre de la revolución exprés, esa que grita violentamente por un cambio radical de todo a partir de mañana, porque la verdad no tiene dueño sino que la debemos construir entre todos y todas, porque no hay una lucha más importante que otra, porque no existe un camino único para la revolución que ya comenzamos, sino múltiples, con sus propios énfasis, pero paralelos.


Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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