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jueves, 14 de febrero de 2019

Opinión: "No me digai regionalización"

 


(Foto de La Nación.cl)

-No me digai regionalización-

El "no me digai lo que tengo que hacer" del ministro Chadwick al intendente Ulloa fue un ejercicio de <poder y sometimiento> espontáneo y completamente natural, pues dentro de las organizaciones de carácter oligárquico la posición -correcta- dentro del poder, de cada quien, es esencial para el orden y duración de la estructura que sostiene los privilegios en pocas manos. La cultura autoritaria no sólo presenta a la obediencia como el elemento más figurativo, dado que también está el que su poder concentrado adquiere cualidades sacras que lo hace intocable, ya sea desde el cuestionamiento crítico como desde la autonomía del subordinado en la toma de decisiones. En el primer caso se deben obedecer las órdenes centrales "sin levantar olitas", y en el segundo, está prohibido cualquier acto de iniciativa propia, por urgente o asertiva que sea.

Ulloa tuvo la pésima idea de querer mostrar cierto oficio como autoridad local frente al ministro del interior y la ciudadanía. Apurarlo en el punto de prensa, ese atrevimiento de darle instrucciones, de tomar la batuta correspondía ciertamente, en los códigos de la cultura del lumpen oligárquico, a un desajuste en el orden de las cosas.

El centralismo refiere a la concentración del poder en sus múltiples dimensiones, y supera el imaginario de apuntar a la territorialidad de la capital, pues ésta densidad de privilegios y poder tiene que ver más con la pertenencia a una clase social que por las cualidades geográficas de una ciudad. Bien sabemos que la oligarquía vive, estudia, se reproduce y vacaciona en los mismo sitios exclusivos. Y ésta endogamia de influencias se asienta y se enquista donde la historia le determine, haciendo de Santiago en nuestro caso, el panóptico para gobernar el país.

La "autoridad" regional designada olvidó que no participa de esta oligarquía con pedigree, sino más bien es un funcionario de ellos que descuidó <su lugar> dos veces; tanto cuando con el contralmirante Huber salieron a informar la ejecución (con toda la autoridad constitucional de respaldo) de su toque de queda fallido, que fue desautorizado por el ministro de defensa Espina, como en este último vergonzoso momento en que le corrigen como a un niño que porta mal frente a las cámaras.

Existe una sostenida resistencia desde la oligarquía centralizada en delegar poder real a la futura figura de Gobernador Regional, es más, aún está en duda si es que se llegarán a hacer las elecciones para éste nuevo cargo durante el 2020. Los que nos sentimos <viudos de la batalla de Loncomilla> añoramos con esperanza que despierten en el Bio Bío una dignidad colectiva y la voluntad aguerrida que nos permitan levantarnos, desde nuestro territorio, en contra de la excesiva concentración y abuso de poder político y económico que ejecuta la oligarquía a 550 km de la frontera ribereña del Wallmapu.


--Francisco Córdova Echeverria



martes, 12 de febrero de 2019

Columna opinión: Las termitas públicas

Las termitas públicas

por @fcordovae 

Si no hay ley que lo prohíba, no hay ética a la cual someterse. Todo está permitido si no hay una condena legal específica que les amenace con multas (irrisorias por lo demás) o cárcel (cosa que no sucede) ante una conducta reñida con el bien común y la rectitud. Así funcional las "termitas públicas", funcionarias y funcionarios formados en su mayoría dentro de partidos políticos de la transición que se han dedicado esencialmente, a inocular éstos funcionarios "de confianza" (da lo mismo si son idóneos para el cargo) en todo el entramado público. Las termitas públicas al igual que los insectos, son una plaga para la integridad de la estructura de nuestra sociedad e inconsistente democracia, y es prácticamente imposible deshacerse de ellas, pues resisten a cuanto químico o normativa que se les aplique.

Sus argumentos los hemos podido leer y escuchar por los medios muchas veces: "es completamente legal lo que hicimos", "no hay denuncia ni procesos, todo está dentro de la ley", "la ley no nos prohíbe ni nos obliga, así que lo podemos hacer si queremos". Porque para ellos lo legítimo, lo ético, lo decente radica y se delimita por lo que la ley obliga o prohíbe, leyes que claramente son escritas por los que han tendido, turnándose, el poder en los últimos 40 años. La moral (costumbre) y la ética (argumentación de esa costumbre) están para ellos en un plano ajeno a sus deberes como hombre y mujeres de servicio público. Millonarios viáticos, lujosos viajes bajo excusa de dudosas capacitaciones o comisiones de lo que sea, servidumbre, exigencia de pleitesía y trato especial para dónde van, normativas públicas a la medida en casos de corrupción, e incluso trato especial del ministerio público y de la justicia en general, todo ello dentro de sus hábitos y costumbres de y para la clase política. Las termitas públicas comen bien, mejor que las mayorías para las que suponen que trabajan.

Cuando son descubiertos en sus frescuras, todo es culpa de errores involuntarios (da lo mismo si cuestan decenas o cientos de millones de pesos de nuestros impuestos), por falta de experiencia, o lo que es más interesante, el problema al final recae en quiénes denuncian y acusan sistemáticamente a los representantes políticos, pues eso de fiscalizar está bien, pero que no moleste tanto pues se puede afectar el "correcto funcionamiento del país", tal como lo dijo sin vergüenza alguna el fiscal nacional Jorge Abott como muestra de su desidia en las investigaciones de políticos corruptos. Y este es un punto a considerar, el de nuestra cultura sudamericana y especialmente de la nuestra, la chilena, esa donde ser "pillo" y sacar ventaja de otros es en esencia la base de éxito y el sinónimo de inteligencia. Acá en Chile nos gusta olvidar, o mejor dicho, ignorar la plaga. Nos espantamos inmediatamente cuando vemos una termita pública pero así como llega la rabia, ésta se difumina y luego se acomoda a la rutina del día a día. Con el abuso de la -verticalidad integrada- en salud y de las Isapres ya daría para una paralización nacional y un escándalo mayúsculo por violencia sanitaria… pero no. Somos mansos.

No nos gusta que se destaque insistentemente lo currupto, lo inmoral. Somos el país de la hipocresía, por un lado sacamos carbón en una isla rica en biodiversidad a punta de explosiones y por otro lado decimos que estamos trabajando firmemente contra el cambio climático. Todos exclaman con los brazos al cielo por los niños del Sename, pero nadie quiere cerca una casa de acogida de menores. Se exige más presencia y participación ciudadana, pero si nos ponemos duros y firmes, pasamos a ser molestos opositores al progreso. Porque al chileno no le gusta ver lo negativo, no le gusta tener que sentir la realidad en cada minutos, es mejor evadir y continuar pues "mañana hay que trabajar igual".

Y así estamos, viendo a una (neo)oligarquía formada post dictadura enquistada como una lombriz solitaria en los intestinos de SU Estado subsidiario, no incomodada por los medios de los cuales son también dueños (además, salir todos los días a darle a los corruptos sería ser algo de mucha odiosidad ¿cierto?) y siempre en tregua mutua acordada corporativa y tácitamente algunas veces y descaradamente en otras, para no agredirse mutuamente, pues está bien pegarse durante las elecciones pero no para que nos matemos se dirán, dado que hasta ahora alcanza para todos.

En resumen mis estimadas y estimados lectores, las termitas públicas que roban, ¡oh perdón!, quise decir que -se equivocan- al mover dinero públicos de aquí para allá, que hacen contratos millonarios bajo una espesa niebla de pepeleos sin consulta alguna a la ciudadanía, sin democracia ni debate de por medio, mas todo legal y apegado a la normativa, no responden a elementos valóricos de bienestar colectivo y de servicio a la comunidad, y menos tienen como fin el fortalecer la democracia y la transparencia de la gestión pública. Tiene su propia (a)moral e intereses, justificada por la costumbre y sostenida históricamente por el poder mismo que tiene el estar en situación de privilegios. Ello con total impunidad ya sea institucional como social. Pues no sólo fallan los organismos que dicen y están para garantizar la probidad y transparencia con los dineros del fisco, sino también fallamos nosotros como sociedad civil al permitir que todo esto ocurra sin que se sostenga una indignación y presión popular para acabar con los y las caras duras.

Vecinas, vecinos, bien sabemos que ésta plaga de corruptos está viva, y que surge en las profundidades de los hábitos políticos de los partidos de la transición, y así como viven los insectos originales de mi analogía, éstos otros isópteros políticos también esperan como fin último poder morder un palito de vez en cuando, si la oportunidad y nosotros se lo permitimos.



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Francisco Córdova Echeverria



viernes, 3 de febrero de 2017

El peligroso desequilibrio político del SERVEL


La comisión Engel se formó el 2015 para dar respuesta a la crisis ética de la política chilena ante vergonzosos casos de corrupción y la falta de transparencia y democracia al interior de los partidos políticos tradicionales de la transición. Una de las pocas cosas que se consideraron (en parte) del informe final de la comisión fue la necesidad de revelar cuál es realmente la consistencia numérica de militantes puesto que esto será condición para recurrir al nuevo sistema de financiamiento de los partidos políticos. Frente a ello se le exigió a los partidos tener que refichar a sus militantes para transparentar las infladas cifras que expresan, y el mecanismo para ello gozaría de condiciones más flexibles que las que se le exigen a nuevas organizaciones sociales que están en proceso de conformarse como partido político, cuestión que por muy legal que sea, huele claramente a injusticia. A menos de dos meses de tener que cumplir los plazos establecidos por la nueva ley y ante las dificultades de poder concretar la meta, el Servicio Electoral (SERVEL) no encontró nada mejor que favorecer a los partidos políticos tradicionales permitiéndoles acelerar su proceso de refichaje pudiendo sumar personas mediante un sistema electrónico, cuestión que también está contemplada para los partidos en formación en el artículo número seis, párrafo tres, de la nueva ley de partidos (n°18.603): "Una instrucción general del Servicio Electoral establecerá el modo en que el procedimiento de constitución y afiliación del partido político en formación podrá realizarse de acuerdo con las disposiciones de la ley N°19.799, sobre documentos electrónicos, firma electrónica y servicios de certificación de dicha firma". Acá entonces uno tiene el derecho se hacerse la siguiente pregunta ¿Por qué el SERVEL genera la posibilidad de fichar militantes de manera electrónica única y exclusivamente a los partidos de la transición dejando fuera a los partidos en conformación, siendo que la ley así también lo establece? Lamentablemente el Gobierno ha dado reiteradas muestras de querer evitar que se desarrolle una profunda política ética por mayor transparencia y de lucha contra la corrupción (recordemos por ejemplo las intervenciones al Servicio de Impuestos Internos del año pasado), siendo esta nueva medida una expresión más de la propensión a sostener la cancha dispareja, heredada de la dictadura cívico-militar, en desmedro de las nuevas fuerzas que emergen en respuesta a la crisis de la política de la transición que ha dado groseras muestras de estar más vinculada al gran poder económico que al bien común de toda la ciudadanía. Lo peor que podemos hacer es entrar en una actitud dócil ante este intencional y estructural desequilibrio político que lo único que consigue es profundizar la desconfianza y el rechazo de las personas a la práctica política, cuestión que corroe los pilares de nuestra democracia y pone en peligro la paz social. Es de esperar que, frente a los múltiples reclamos que se han sostenido frente a esta actitud, el SERVEL cuanto antes genere los mecanismos que de cumplimiento a la ley electoral para que los partidos en conformación tengan las mismas posibilidades de sumar nuevos militantes a través de medios electrónicos. De no darse así, podremos asumir que la oligarquía partidaria y sus gobiernos están en clara disposición de guerra contra democracia, lo que abre la posibilidad de comenzar a definir sin duda alguna de que Chile sufre de una enfermiza plutarquía autoritaria, dando las condiciones a que se genere el histórico proceso de desobediencia civil, desestabilización institucional y la (lamentable) violencia que expresan los pueblos frente a los abusos del poder político corrupto. 


lunes, 9 de enero de 2017

La misión de superar el estéril discurso de centro.

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La misión de superar el estéril discurso de centro

Todos queremos un país más justo y democrático, que la ciudadanía tenga mejor salud, educación, previsión, etc. Decir aquello es apuntar lo que cualquier persona desearía tanto para sí misma como la sociedad en la que está inserta. La estrategia en la política de campaña exige que los discursos se planifiquen pues se busca llegar a cierto sector de votantes donde se podría generar adhesión en el período electoral, lo que además entrega una orientación del tenor de lo que podría ser un posible gobierno de cierto sector. No cabe duda que Chile es un país en que las elecciones en las últimas décadas se ganan en el llamado -centro político-, fenómeno que se origina luego de una extensa y cruel dictadura cívico-militar con un posterior período de una sui generis democracia protegida que poco y nada hizo para reconectar la disociación entre el poder político y la voluntad popular. El anterior sistema binominal fue diseñado con la intención de que fuese casi imposible generar profundos cambios en la política que se intencionó durante la dictadura basada en su constitución de 1980, provocando que la ciudadanía piense que esté quién esté en el gobierno todo seguirá igual. Pero a partir del despertar social del año 2006 las exigencias cambiaron, no sólo en demandas de garantías en derechos sociales e igualdad de oportunidades, sino también en mayor transparencia y ética en el ejercicio de la política. Uno espera en el 2017, luego de extensas luchas sociales y vergonzosos casos de corrupción en todo el espectro político, que las propuestas de los candidatos presidenciales den luces concretas para resolver estas materias. Demandas como el fin de las AFP o la eliminación de la segregación económica en educación esperan propuestas claras sin medias tintas. Manifestar "queremos un sistema de pensiones digno y solidario" no dice nada en concreto, es sólo una declaración de buenas intenciones que apuntan al centro aquel que generó la dictadura y los inocuos gobiernos de la transición. Acá podemos encontrar a los precandidatos -de centro-, Piñera y Guillier, que sobreviven y se mantienen en las encuestas a punta de amplios discursos que invitan a un Chile mejor mediante cuestiones obvias como un mayor crecimiento económico o un sistema de salud digno con más hospitales y médicos (¿quién no querría eso?). Mas no todos están en esta situación. Podemos ver a la extrema derecha representada por la UDI, volver a sus raíces conservadoras más duras en el discurso mediante su actual presidenta Jacqueline van Rysselberghe, que sin ningún pudor buscan recolectar los resabios civiles de la dictadura militar que aseguran una votación mínima para mantenerse vivos y vigentes en las lidies políticas. Por otra parte, podemos ver que las respuestas claras a las demandas sociales se encuentran en los partidos y movimientos de izquierda que hoy hacen el esfuerzo de conformarse en el llamado frente amplio. Acabar con las AFP, con el lucro en la educación, la salud de mercado y su integración vertical, fortalecer el sindicalismo y cambiar la constitución de la dictadura mediante una asamblea constituyente son partes de las consignas comunes. Pero éstas tienen un problema, no logran convocar votantes a las urnas hasta el momento. Es por ello la necesidad de trabajar en bloque dentro un marco de acuerdo programático y de definiciones democráticas, pues sólo la unidad y la madurez darán la posibilidad de construir el tercer tercio político que hoy carece nuestro país, la izquierda propiamente tal. El o los candidatos presidenciales de éste nuevo bloque tendrán la tarea de posicionar un relato ciudadano, verde, de izquierda y progresista acorde con las necesidades y realidad del siglo XXI, sin tentarse en caer en un discurso ambiguo carente de definiciones claras respecto a las transformaciones estructurales que demanda la ciudadanía movilizada. Llegó el momento de diferenciarse de ese resabio temeroso del centro insípido, pues los tiempos y las necesidades de cambio no dan para otra cosa, pero habrá que ver cómo se logra traducir tal discurso en votos en estas próximas elecciones y ello en gran medida dependerá de la experiencia, poder de convocatoria electoral y capacidad de lucha que tengan los líderes del tercer bloque en formación.


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Francisco Córdova Echeverria
Coordinador Nacional Programático
Partido País -Siempre por Chile-




lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Será posible un frente amplio por una Asamblea Constituyente?

Es bastante cliché decir "la unidad hace la fuerza", pero es una gran verdad. A pesar de la posible modificación del sistema binominal, sabemos que una verdadera profundización de nuestra democracia complicaría tanto a la Alianza como a la Concertación (que habita dentro de la Nueva Mayoría), pues pondría en amenaza sus privilegios económicos y políticos. La fusión de distritos que se propone, generará en algunos casos una triplicación del número de electores a conquistar, haciendo de la campaña algo imposible para quienes no reciben cientos de millones de pesos en "aportes reservados". Además, a los partidos menos numerosos les cuesta tener candidatos realmente competitivos en todas las comunas, distritos o circunscripciones, lo que provoca una serie de partidos políticos con un 2-3% de votos que al final poco o nada logran influir en el accionar nacional. La fuerza más potente por fuera de ambos bloques tradicionales es el Partido Progresista, liderado por Marco Enríquez Ominami, quien a pesar de haber perdido la mitad de sus votantes, logró mantener los dos dígitos en los resultados de la última presidencial.

Los que están por fuera de la Nueva Mayoría (coalición de centro derecha) son un abanico heterogéneo de partidos y colectivos que lamentablemente tienen por deporte competir entre ellos. Liberales, Humanistas, Progresistas, Ecologistas, Igualdad, Autónomos, y muchos más difieren en cosas importantes; algunos son marxistas, otros socialistas, eco-socialdemócratas, cooperativistas, etc. Lo que quiero decir es que esta diversidad de alternativas ha mantenido hasta ahora un hábito sectario, o dicho de otra manera, de poca vocación de mayoría. Los purismos ideológicos sabotean la política de alianzas y los caudillismos generan conflictos que más tienen que ver con problemas personales entre dirigentes, que con diferencias irreconciliables en materia de programas políticos.

Pero no todo tiene que seguir igual. Hoy existe un común denominador que sobrepasa prácticamente cualquier diferencia política en los partidos externos al duopolio. LaAsamblea Constituyente. Ella nos obliga a mirar más allá de los intereses personales o partidistas, pues de lograrse, cada persona y organización se someterán a lo que se decida como nueva Constitución.

La Asamblea Constituyente es un excelente motivo para que seamos capaces de comenzar a concentrarnos en lo que nos parecemos, en vez de seguir afanados en elevar las diferencias. Cada quien que exige una Asamblea Constituyente sabe perfectamente que no será su partido, o los empresarios, o ningún grupo en particular quienes definan las nuevas reglas que regirán a Chile, pues lo que salga de aquella asamblea puede que ni se parezca a los que cada organización sueña, pero de eso se trata de la democracia, aprender a construir en diversidad. Es decir, todas nuestras diferencias pasan a un segundo plano cuando manifestamos el deseo de someternos a una construcción colectiva, democrática y popular de la carta madre.

La recuperación de la confianza entre todos estos partidos y colectivos políticos por una Asamblea Constituyente es el primer paso. Conversar, escuchar, trabajar en conjunto, pero por sobre todo ir generando coherencia entre lo que se dice en privado y lo que se expresa públicamente, dado que hay heridas presentes que sólo cicatrizarán cuando exista respeto paritario y enfoque en un proyecto común que nos ponga arriba de un frente amplio por una Asamblea Constituyente y que prepare a Chile para los desafíos del siglo XXI.

martes, 14 de enero de 2014

El veneno del nacionalismo para la integración en América Latina.



Faltan pocos días para conocer el fallo del tribunal internacional de la Haya sobre el conflicto de límites marítimos entre Chile y Perú, situación que se genera por la falta de visión de futuro con que históricamente nuestras cancillerías han abordado el tema. Pero como el pasado no es modificable, lo que nos queda es sentir, pensar y hacer en la dirección que mayores beneficios genere para las personas que viven en ambos países. Mas lamentablemente sabemos que estos conflictos son más bien económicos, y de preocupación exclusiva para quienes tienen ese tipo de intereses en la zona. En este escenario, no pocos chilenos y chilenas exponen en las redes sociales y en los espacios de  prensa, sea chilena o peruana, opiniones que rayan en lo absurdo, pues éstas exponen desde el "defender la soberanía a toda costa" a "los masacraremos peruanos..." tal por cuales. Si algunos de estos seres humanos se aventura en dar explicaciones a sus comentarios, lo que se puede extraer de ahí son argumentos infantiles de un nacionalismo envejecido, pero que aún cala hondo en muchas personas de poca educación histórica y/o política, especialmente sobre los costos sociales (familias destruidas por la muerte de sus hijos) y económicos que tiene un conflicto armado para un país. Pero lo más grave no recae sobre el ciudadano común que aún se cree superior a sus vecinos por el hecho de nacer por casualidad dentro de determinado territorio, sino en los dichos de algunos políticos que ponen en duda el acatamiento nuestro ante un fallo adverso a las pretenciones del país. Es de esperar de nuestros representantes políticos mayor responsabilidad en sus dichos (sensatos como los del canciller Moreno) y es más, una activa actitud de corrección frente a la xenofobia que experimenta gran parte de nuestros compatriotas hacia nuestras hermanas y hermanos peruanos. Los tratados internacionales se firman y se acatan, pues es el acuerdo que ha tomado el mundo civilizado para resolver los problemas limítrofes que aún perduran entre alguna naciones. Chile debe respetar el fallo si quiere mantener su postura y reconocimiento de país serio y respetuoso del derecho internacional y además, y con urgencia, necesita profundizar su educación ciudadana y valórica en torno a las relaciones internacionales y la integración Latinoamericana que se debe desarrollar para que logremos, como América Latina, ser competitivos desde el plano político y económico frente a Asia, la Unión Europea y los EEUU, que tienen una política de hegemonización cultural y económica sobre el globo. 

jueves, 18 de abril de 2013

LA LIBERTAD ¿CÓMO LA ENTENDEMOS EN UN NUEVO CHILE?


Una de las características esenciales del humano es su capacidad innata de decidir mediante el don de la razón, de tomar opciones frente a los escenarios de la vida. La libertad es nuestro poder de transformación voluntario, de perfeccionamiento interno para luego modificar nuestro entorno de manera física o metafísica. A lo largo de la historia la raza humana ha demostrado que cuando no hay libertad bien vale arriesgar la vida para conseguirla, pues sin libertad, sin esa capacidad de decidir nuestro presente y por ende las consecuencias futuras supuestas, la vida carece de sentido para quienes gozamos del derecho de ser señores de nuestro propio destino.
Hoy se habla mucho de “Libertad”, pero desde el punto materialista, una visión economista de la -libertad de elección-, decidir lo que tengo que consumir como humano. Así pues, hoy la libertad más que nada tiene que ver con lo que soy capaz de comprar, dado que la vida moderna ha puesto a las cosas como centro de todo, perdiendo la orientación humanista del siglo de las luces, que nos liberó de la opresión de la dictadura religiosa de la edad media. Al ser la libertad la capacidad de optar entre artículos o servicios de consumo, queda ésta limitada al poder económico del individuo, es decir, mi amplitud de libertad tiene directa relación con lo que soy capaz de comprar. Si la educación y la salud son bienes de consumo, ya no son un derecho y por ello, ideológicamente lo que se posiciona como valor central es la posibilidad de “optar” dónde estudiar. Pero como dije anteriormente, como esta libertad economista se sustenta en la capacidad de pagar que se tenga, sólo los que cuentan con el dinero suficiente tienen verdadera capacidad de elección, y ellos son una minoría social en un país donde la gran mayoría sobrevive mensualmente con sus magros sueldos.


Todos los seres humanos necesitamos elementos básicos para existir en el mundo moderno (salud, educación, alimentación, techo y educación) y la asociatividad de nuestra especie se produce porque juntos somos más y mejores que solos, y es la capacidad de cooperar entre pares es lo que nos ha mantenido como especie dominante, dado que el -sentido de competencia-, por lógica, nos llevaría a un eterna destrucción mutua. Entonces, qué libertad queremos si la visión materialista nos lleva a devorarnos entre nosotros pues no obliga a competir y vencer a otro.
Si volvemos a poner el acento del desarrollo en el ser humano, y nos concentramos en avanzar mirando la felicidad del otro como meta ideológica, el sentido de la libertad cambiará, pues ya no será sobre lo que puedo tener, sino sobre lo que puedo dar como persona en la sociedad que construye en comunidad. Si queremos otro Chile, más fraterno, humano, solidario y consciente, no podemos seguir dejando que nos domine la visión actual de libertad económica, pues sólo nos lleva a un engañoso bienestar en el que olvidamos la parte espiritual de la vida, como son el amor y la amistad, y cómo no, también esa libertad de poder decidir y cambiar el cómo nos tratamos.

lunes, 18 de marzo de 2013

Teatro Regional y la Cultura y Arte desde abajo.




La construcción de un Teatro Regional para "fomentar la cultura" comete el mismo error práctico que la de hacer un estadio -a la europea- para "fomentar el deporte". Al parecer la clase política en el siglo XXI sigue con su perfil snob eurocéntrico de la burguesía del siglo XX y XIX, tratando de parecer los “tigres de América Latina” por la magnitud de sus obras más que por la profundidad y efectividad social que alcanzan sus políticas en materia de cultura y deportes.

No cabe duda que las artes y la cultura, en su más amplio espectro, son fundamentales para desarrollar una sociedad equilibrada e integral. Ahora bien, la cultura tiene que ver con la civilización humana y sus formas, el arte es una extensión de la expresión humana en un lenguaje propio y por ende, el acceso a ella no solo tiene que ver con la gratuidad de los espectáculos para los más vulnerados de nuestra sociedad, sino también tiene que ver con que las capas sociales más pobres tenga acceso a desarrollar arte y cultura, a generar expresiones propias de su vida y realidad como medio para desarrollar su espiritualidad y para relacionarse con el entorno.

Debemos pasar la etapa populista de los espectáculos gratuitos para los más pobres. Saltar de la caridad cultural a la producción cultural popular, es decir; crear y financiar los espacios sociales adecuados para que se desarrolle arte y cultura desde los barrios y las diferentes comunidades hacia fuera. Hoy la cultura tiene una verticalidad descendente, y propongo que haya una verticalidad ascendente que propenda hacia la transversalidad de la construcción socio-cultural de nuestro país. Es hora de que los niños y niñas de las escuelas no sólo sean llevados de paseo un par de veces en sus 14 años de formación formal al teatro, sino que ellos puedan vivir (no sólo consumir) el teatro, la pintura, la música y la poesía desde su propia escuela o liceo. Pasar, de la entrada gratuita a un espectáculo de fin de año a las y los vecinos más vulnerados, a poblaciones y organizaciones de base que aprendan y construyan arte como parte de sus vidas, como vía de expresión espiritual o de comunicación de sus realidades.
Un tremendo teatro regional, centralizado en la capital del Bio Bío, no es una mala idea si es que la reproducción y consumo de cultura y arte se ha democratizado previamente. Pero será una pérdida de recursos si es que se utiliza para “fomentar la cultura regional”, porque no lo hará. Un teatro por sí mismo no hace que más gente vaya al teatro, haga o entienda teatro. Abrir una nueva galería de arte no hace que las masas sociales sepan más de arte y construyan arte. Si de verdad buscamos democratizar el acceso y la producción de cultura, debemos partir desde abajo y desde temprano, de los barrios y desde las escuelas. Si queremos una sociedad equilibrada, igualitaria en el derecho a la expresión artístico-cultural, los recursos frescos se deben inyectar en apoyo a los centros comunitarios, escuelas y liceos, juntas de vecinos y grupos juveniles. Si comenzamos desde la base social y no desde el vértice, más personas podrán ser parte de la construcción de las expresiones espirituales de nuestra sociedad y podremos decir que se está fomentando participativamente el arte y la cultura sin exclusiones.

martes, 12 de marzo de 2013

MEGALOMANÍA POLÍTICA: Memorial 27/F





$2.000.000.000 es lo que costará hacer el memorial del pasado 27/F que todos recordaremos haya o no haya una estructura enorme en el borde del río Bio Bío. Estos cuatro millones de dólares refleja el perfil megalómano de este gobierno que desde inició su gestión, ha tenido salidas bastante particulares como por ejemplo “en 20 días hemos hecho lo que no se hizo en 20 años”, -humildad por favor-. Las prioridades en el uso de los recursos marcan la tendencia de las intenciones del gobierno, y podemos entender que lo que se busca es una figuración estática, sin trascendencia más que el volumen de la obra. De seguro un bello parque costero en Iloca con un escultura más sencilla cueste la mitad, o quizás un museo recordatorio que preste una utilidad turística (en Dichato o Cobquecura) y educativa sea más útil y trascendental, pero no. Estamos presente ante un perfil con tendencia a lo fácil y tremendo, pero sin trascendencia. Las grandes obras humanas tienen contextos de trascendencia con algún tipo de utilidad a la civilización, pero un memorial tan costoso y sin algún tipo de participación de la comunidad, son reflejo que alguna inseguridad digna de ser analizada por Freud.

lunes, 4 de marzo de 2013

Los desafíos para la unidad de la izquierda.





La izquierda, al contrario de la derecha, es esencialmente diversa. Diversa porque centra sus valores en ideas colectivas y el colectivismo asume el esfuerzo de coexistir con un otro libre e independiente, para formar un tejido social que abrigue condiciones materiales y culturales básicas que permitan a cada individuo realizarse y ser feliz en armonía con los demás. Es por ello que la unidad de la izquierda debe ubicarse en la periferia del ego de quienes la conforman, pues el desprendimiento a ese apego de considerar lo propio como más importante o verdad, es una condición sine qua non para la convergencia de visiones y acciones sociopolítica. La prepotencia política individual o colectiva es enemiga de la unidad, desata los nudos de encuentro, los hace débiles dado que la actitud invasiva o impositiva con los otros provoca el atrincheramiento en las ideas propias, pues se nos intenta dominar mediante el peso de ímpetu desproporcionado y no sobre la belleza de los buenos argumentos. La relación entonces pasa a ser una acción de vencer y no de convencer. Nuestra atomización en grupos pequeños es lo que fortalece a los protectores del capitalismo, en consecuencia, la voluntad de encontrarnos requiere una energía interna que permita  sostener un actitud coherente y fuerte, pero dialogante y flexible, pues la unidad requiere adaptación al espacio común que se crea cuando decidimos actuar en conjunto. Pensarnos mejores que las y los otros, asumir una actitud mesiánica y ponderar que nuestras consignas y medios de lucha son un verdad que debe ser aceptadas por los demás, es una postura que aplica cicuta por goteo a la sangre común que alimenta la unidad. Una unidad política diversa requiere una actitud fraterna, hermanar los diálogos y los gestos. Esta asertividad comunicacional, de poder decir lo que se piensa sin violentar a los otros, es fundamental para que los canales por donde transitan las ideas sean amplios y libres de ruidos que interfieran con el sentido de lo que se desea expresar. La verdad la haremos entre todos y todas, pues nuestras realidades individuales y colectivas son solo una parte de la verdad infinita que se muestra y se esconde ante los límites de nuestro contexto y sentidos. Superada la arrogancia del ego gracias al entendimiento de que para convivir en diversidad se debe validar al otro como un ser libre de sumarse o no a nuestras ideas, podremos iniciar el encuentro de ideas frente a un desafío a superar. Ante una problemática siempre existirán varios caminos para resolverla, y si deseamos ser parte de la solución o de una propuesta de solución, deberemos comprender que no siempre nuestras ideas serán consideradas en su totalidad, pues la unidad significa que lo nuevo que se forme tendrá en parte lo nuestro y en parte lo de los demás. En la unidad más pura no hay espacios para hegemonías. Esta flexibilidad no significa que debamos torcer los principios pilares que sostienen nuestro sentido y espíritu de lucha, pues con ello caemos en incoherencias y ellas siempre gatillan tensiones que a la larga logran debilitar hasta el acero más templado. Esta convergencia existirá gracias a acuerdos base que den piso a la construcción conjunta. Ahora bien, los acuerdos bases son siempre tratados dentro de un contexto histórico presente, pues no podemos negar que nuestras diferencias en algún momento harán inviable u obsoleta la herramienta construida en conjunto. Por ejemplo, las y los humanistas consideramos a la violencia como una herramienta infértil e incoherente para la construcción de una sociedad más igualitaria, fraterna y humanista. Si existen grupos que dan sentido el manifestar su rabia interna mediante la violencia física contra bienes o personas, nosotros seguiremos un camino propio, pues no vemos virtud alguna en luchar contra la violencia del sistema mediante más violencia, la cual al fin y al cabo será abono para el neoliberalismo, que necesita opositores viscerales que no sean capaces de sumar al pueblo mediante el entendimiento. Otro desafío será superar la mirada miope y los apuros, pues el cortoplacismo y la falta de prudencia han sido condenas para los grupos políticos que han puesto la mantención (u obtención) del poder como el fin último ¿De qué nos sirve el poder si no hacemos realidad nuestro discurso? Una convergencia sustentable será aquella que genere agenda propia y respete un método consensuado de crecimiento y fortalecimiento. Si respondemos a las provocaciones del medio y a los tiempos de la oligarquía, seremos un bote colectivo que responderá a las corrientes marinas y no a la voluntad de sus propios remos. El desafío que tenemos hoy, de hacer cuerpo común para enfrentar el control político del neoliberalismo, requerirá de madurez y prudencia, pues los termocéfalos y los imprudentes al interior de la propia izquierda serán los primeros oponentes a vencer. Saber trabajar con otros sin temor de perder identidad propia, será posible una vez que extendamos puentes de confianza y de buen trato, y no me cabe duda que sabremos poner esta voluntad colectiva por sobre impulsos de dominación o de separación que tienta a veces cuando se diluye nuestro poder dentro del cuerpo comunitario.

viernes, 4 de enero de 2013

LA PACIFICACIÓN DE CHILE -CRÓNICAS DE MARTE-



Cuando lleguen los marcianos y asesinen al 80% del pueblo chileno, nos enviarán a vivir a unas comunidades humanas, nos manipularán y amenazarán, nos facilitarán drogas y alcohol para hacernos más felices, traicionarán por generaciones cada pacto que hagamos entre las civilizaciones, nos obligarán a vivir su cultura y lógicas, veremos como destruyen nuestras tierras, ríos y bosques, ya no podemos vivir como antes, tendremos que vivir como ellos, la tierra no nos dará más pues estará toda intervenida para los intereses de los extraterrestres, deberemos trabajar para ellos y asumir que nos dominan, su organización política nos dirá quiénes somos y cuánto valemos, informarán a los suyos que nuestra cultura desapareció porque somos flojos y no queremos hacer nada para surgir, pues su civilización es más moderna y poderosa, somos primitivos y debemos someternos al dominio de la fuerza del otro... pero quizás ahí, en ese momento, cuando hayan pasado cientos de años de miseria, crímenes y abusos, pestes y traiciones, quizás ahí recordemos las historias de nuestros abuelos y padres, quizás ahí en ese momento nos den ganas de recuperar lo nuestro...

PROPUESTA DE LEY PARA REGULAR CARRERAS DE ODONTOLOGÍA



En el año 2010 luego de escribir una columna denominada "La Burbuja Odontológica" , envié una propuesta de ley a algunos parlamentarios como Karla Rubilar y Lagos Weber para que se impulsaran una regulación a las escuelas de odontología.
Luego de 2 años aún nadie se pronuncia la respecto y la crisis odontológica avanza sin que nadie logre colocarle el cascabel al gato. 

Propuesta para regular Escuelas de Odontología


I. Antecedentes.

1- Para el año 2000 existían 0,7 dentistas por cada 10.000 habitantes (1), siete facultades de odontología en todo el país y un universo de un poco más de 15.000.000 de habitantes. (Censo 2002).

2- Existe una proyección estimada de 17.865.000 de habitantes para el año 2020 (2) lo que equivale a un crecimiento de un 19% aproximado de la población desde año 2000.

3- Para el año 2007 habían 23 escuelas de odontología. En la actualidad tenemos más de 30 (crecimiento de un 400% en relación al año 2000). La región del Bio Bío es la que tiene más facultades per-cápita con seis en total (Universidad de Concepción, Universidad San Sebastián, Universidad Bolivariana -ex San Marcos-, Universidad del Desarrollo, Universidad Andrés Bello y Universidad Pedro de Valdivia)

4- No existe obligatoriedad legislativa para la acreditación de la carrera de Cirujano Dentista, sólo hay para pedagogías y medicina. (ver Ley 20.120)

5- Evidencia publicada indica que la salud dental en Chile no mejora lo suficiente y que la cantidad de profesionales no está considerado como uno de los factores. (3)

6- En países de la Unión Europea, como España, la problemática del exceso de profesionales ya es tema de debate público.

7- Los países con más dentistas per-cápita son Finlandia y Grecia con un promedio de un profesional por cada 1000 habitantes (10 por cada 10.000)

II. Proyección.

De las universidades más grandes egresan al año cerca de 80 dentistas, mientras que de las más pequeñas pueden llegar a egresar menos de 10. Si realizamos un ejercicio de cálculos con un promedio de 40 egresados por escuela anual obtendríamos que:

Durante el período 2010-2020 (considerando que las 30 escuelas tengan alumnos en último año para el 2009) habrán egresado cerca 12.000 cirujanos dentistas, lo que equivale a formar 6,7 odontólogos por cada 10.000 habitantes en un plazo de 10 años, cifra que no considera los profesionales que ya están en ejercicio. (No existen datos sobre índice de jubilación de odontólogos)

III. Justificación.

Luego de la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), la regulación de las carreras profesionales en Chile respondían únicamente a una lógica de oferta y demanda que controlaba el "mercado educativo". Así, tuvimos vergonzosos casos de aperturas de carreras técnico profesionales sin campo laboral, como también escuelas generadoras de desempleados con estudios universitarios. Lo anterior afecta directamente a miles de jóvenes que no tienen un segunda oportunidad para acceder a becas y/o créditos, disminuyendo las posibilidades de su desarrollo futuro personal y familiar.

Entendiendo que un "mercado educativo" sin regulación es más dañino que beneficioso, el Estado promueve y promulga la ley 20.120, la cual no modifica ni interviene el paradigma regulador del mercado, sino que intenta mejorarlo agilizando su funcionamiento mediante una certificación de calidad en las empresas educativas. De esa forma, el emprendimiento educativo privado se garantiza y protege, mientras que al mismo tiempo se le entrega más información a los "clientes" para elegir las escuelas de pregrado y universidades que están respondiendo a ciertos estándares de calidad.

Los cirujanos dentistas son piezas fundamentales del sistema y equipo de salud, por lo tanto, las garantías de: 1) calidad en su formación inicial y 2) ambiente laboral (estabilidad, remuneraciones, carrera profesional) son imperiosas dado que se vinculan inalienablemente con el tipo de atención que recibirán los beneficiarios de los servicios, sean estos públicos o privados. Dado aquello, es importante regular estratégicamente las escuelas de odontología, así como también considerar las proyecciones laborales de sus egresados. Ámbitos que se encuentran sostenidos en el marco del artículo n° 9 de nuestra Constitución, donde hace referencia a que es deber del Estado coordinar y controlar las acciones relacionadas con la salud. Mas, sólo algunas carreras de pedagogía (Básica, Media, Diferencial y Párvulos) y Medicina están obligadas a acreditarse dentro de un plazo establecido y de manera obligatoria (plazo que para muchas instituciones se ha vencido, sin que eso conlleve algún tipo de consecuencia seria en su afán educativo).

Atendiendo a que hace una década se observa un desmesurado crecimiento de las escuelas de odontología en Chile, sin regulación de calidad garantizada por el Estado y sin análisis estratégico de sus consecuencias para la salud de la población, es que; se hace necesario aumentar las garantías de calidad, como también las exigencias de sustentabilidad de la mismas, obligándolas, por deber del Estado, a acreditar su calidad al igual que las carreras anteriormente nombradas.

Además, se hace imperioso aumentar las presiones legales sobre las instituciones que luego de cumplido el plazo estipulado por ley, aún no logran acreditar sus escuelas, pues los hechos demuestran que en la práctica en nada impide su normal funcionamiento.

Es urgente evitar que las carreras de mala calidad sigan impunes, debido al daño que producen estas instituciones a todo el país. Debe ser más importante para el bien común las garantías de calidad de educación y de salud, que proteger el emprendimiento privado que no responde a los estándares impuestos por el mismo Estado Chileno.

IV. Propuestas

"Modificación ley 20.120 de Sistema Nacional de Aseguramiento de la calida de la Educación Superior"

1. Modificar artículo 27 reemplazando la "y" por una "," donde dice "Diferencial y Educador de Párvulos" y agréguese después las palabras Cirujano Dentista de la siguiente forma, "Diferencial, Educador de Párvulos y Cirujano Dentista, deberán someterse obligatoriamente..."

2. Agréguese al final del artículo 27 lo siguiente:

"Las carreras y programas de estudio conducentes a los títulos profesionales citados en este artículo, y, que no se hayan sometido al proceso de acreditación establecido dentro de los dos años estipulados, o que, no hayan logrado alcanzar la acreditación en un plazo de cuatro años, no podrán matricular alumnos en los dos primeros semestres de la carrera, hasta que logren lo exigido por la presente ley".


(1) http://deis.minsal.cl/deis/indicadores2a.pdf
(2) Documento "Proyecciones de Población. Chile hacia el 2050" del Instituto Nacional de Estadísticas. Año 2005.
(3) Datos de documento on-line de Red Salud; http://www.redsalud.gov.cl/portal/url/item/7dc33df0bb34ec58e04001011e011c36.pdf


domingo, 25 de noviembre de 2012

Izquierda, sí, pero no la misma izquierda.




La ignorancia de la sociedad es fundamental para controlar la voluntad de la misma. Así como se engaña fácilmente a un niño, se puede engañara a un adulto si lo mantenemos sometido al pensamiento superficial. Es por ello que hoy, frente a tanta ambigüedad, se hace necesario detenerse a reflexionar sobre qué valores vamos a construir la nueva comunidad humana.

Comenzaré este reflexión asumiendo que los humanos vivimos en comunidades humanas. Para poder vivir en comunidad con otros, tendremos un conflicto de intereses personales frente a los intereses de los demás. Este choque de voluntades ha sido tema de análisis y discusión por siglos para los pensadores. Aristóteles hace unos 2400 años atrás, definió al humano como un “animal político” que sólo se puede realizar en sociedad y que posee la necesidad de vivir con otras personas. Hobbes en su libro Leviatán, asume que el ser humano es el “lobo del propio hombre” y que vive en comunidad para evitar devorarse entre pares. Por otra parte tenemos a Rousseau que expone en su libro El Contrato Social, que “El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”, además desarrolla la tesis que el hombre no es sociable por naturaleza y que sus necesidades lo llevan a unirse con otros, donde el desarrollo de la moralidad y la ética mediante la razón y la voluntad general son fundamentales para construir las reglas de conductas que permitan esta convivencia. En lo contemporáneo es fundamental referirse a Norberto Bobbio y sus análisis de la libertad, que caracteriza en tres tipos, la Libertad Liberal, Autonomía y Libertad Positiva. La Libertad Liberal consiste en “la facultad de realizar o no ciertas acciones sin ser impedido por los demás, por la sociedad como un todo orgánico o, más sencillamente, por el poder estatal”, la Autonomía sería no tener leyes, sino darse leyes a sí mismo, es el “poder de no obedecer otras normas que las que me he impuesto a mí mismo”, esto eso sí, no impide que el ser humano participe de la construcción de las normas que regularán la sociedad (lo que es algo contradictorio), y la Libertad Positiva que comprende la “capacidad jurídica y material de concretar las posibilidades abstractas garantizadas por las constituciones liberales” aquí la libertad impone que todo ser humano debe “poseer en propiedad o como parte de una propiedad colectiva los bienes suficientes para gozar de una vida digna”.

Como podemos ver, la construcción de una sociedad, sus reglas y normas, está relacionada con la voluntad y la razón de las personas que conforman esa comunidad. Saltándonos las tiranías (hoy llamadas dictaduras) y las monarquías, la construcción de una república democrática se basaría en la capacidad de sus miembros de decidir, participativamente, sobre cómo queremos que sean el ordenamiento y reglas que tendremos como sociedad para coexistir. Para ello se hace fundamental decidir un ordenamiento valórico sobre el cual construiremos las normas. Las revoluciones de emancipación de las colonias de los imperios del siglo XVIII y XIX tienen justamente que ver con ello, principios como la libertad, la igualdad y la fraternidad fueron los pilares éticos que contrastaron con los principios de las tiranías monárquicas. Es importante mencionar, que es en este proceso histórico donde nacen los conceptos de “izquierda” y de “derecha”, puesto que en el proceso de la Asamblea Constituyente en Francia de 1792, los conservadores a favor de un gobierno ligado a la monarquía (Girondinos) se sentaron a la derecha del rey Luis XVI y los que se sentaron a la izquierda del rey estaban a favor de una república gobernada por la voluntad del pueblo (Jacobinos). Al centro del rey se sentaron los “del llano” que eran imparciales y son lo que hoy se denomina el “centro”.

En resumen, son los principios y valores, sus definiciones y alcances, los que determinan en definitiva la voluntad humana de construir o destruir un tipo de ordenamiento social. A este conjunto de valores, principios y definiciones podremos llamarles Ideología. Estas ideologías fueron tomando diferentes formas a medida que las personas fueran construyendo en conjunto proyectos para la construcción social de acuerdo a los contextos y la época, pues el concepto de liberal en lo moral no es lo mismo que ser liberal en lo económico, es más, por lo general un liberal en lo económico es un conservador en lo moral. En nuestro país durante el siglo XIX se formaron bloques políticos en base a sus diferencias sobre la construcción del Estado, “pipiolos” se le llamó a los no conservadores y “pelucones” a los defensores del orden imperante.

La revolución industrial y las nuevas tecnologías de comunicación y transporte, provocaron cambios profundos en la forma de vida del ser humano, y también generaron tensiones en las relaciones de los individuos, lo que desencadenó modificaciones valóricas, éticas y por ende políticas entorno a la producción,  economía y el mercado. Estas nuevas relaciones son de clases sociales. Marx, filósofo alemán, junto a Hegel, desarrollan el manifiesto comunista y presentan una línea política en donde desarrollan la tesis que la historia se mueve por una constante lucha de clases entre explotados y explotadores, o entre los dueños del capital y la clase trabajadora.

Acá nuevamente vivimos un proceso de antagonismo ideológico, que vuelve a utilizar los conceptos de derecha e izquierda, pero ya no en base a si gobierna el pueblo o el rey, sino en base a quién es el dueño de los medios de producción y quién controla el mercado. Las revoluciones sociales comunistas  durante el siglo XX marcaron una polarización mundial sobre este fenómeno del aumento de la riqueza y del poder (de control) que ésta genera en el globo. Luego de la segunda guerra mundial, los imperios ideológicos del Capitalismo  y el Comunismo se vieron envueltos en una serie tensiones y conflictos que se resumieron en dictaduras de ambos bandos, que poco tuvieron que ver con la dignidad humana, sino más bien sobre quién controlaba el mundo y los privilegios del desarrollo del mundo moderno.

Los proyectos socialistas fracasaron, más por forma que por fondo, puesto que las injusticias sociales de obreros y campesinos fueron una realidad innegable y brutal. A pesar de que la “izquierda” no logra dominar el modelo socio-económico, si logra colocar en la construcción de las nuevas constituciones de los Estados, principios y valores que antes no estaban incluidos en las reglas de la sociedad. Nacen los derechos sociales, como son el derecho a la salud y a la educación, al trabajo, a la vivienda, etc. La sociedad asume que debe entregar condiciones mínimas a los que pertenecer a ella, pero al mismo tiempo, se le exige al “ciudadano” que debe someterse a las reglas de la comunidad y que además debe aportar con su trabajo e impuestos para sostener el bien común.
Todas estas ideologías se distribuyen en los denominados partidos políticos, que se forman por individuos que comparten un proyecto de construcción social, los cuales son los que tienen el reconocimiento constitucional de ser los organismos que representan los intereses de los diferentes sectores de la sociedad. Cada partido tiene sus bases ideológicas particulares, pero por lo general encuentran puntos en común que les permite trabajar en conjunto, o en bloques que, según contexto y la perspectiva, podrían definirse como bloques de izquierda o bloques de derecha, pero esto no significa rigidez valórica o absoluta incompatibilidad. Más bien es una definición que propende a hacer generalizaciones y que se presta para confusiones en las personas que poco informadas. Algo similar expone Norberto Bobbio (“Derecha e Izquierda, Razones y significados de una distinción política”. 1995)

“Los dos conceptos «derecha» e «izquierda» no son conceptos absolutos. Son conceptos relativos. No son conceptos substantivos y ontológicos. No son calidades intrínsecas del universo político.
Son lugares del «espacio político». Representan una determinada topología política, que no tiene nada que ver con la ontología política: «No se es de derecha o de izquierda, en el mismo sentido en que se dice que se es –comunista", o "liberal" o "católico». En otros términos, derecha e izquierda no son palabras que designen contenidos fijados de una vez para siempre. Pueden designar diferentes contenidos según los tiempos y las situaciones. Revelli pone el ejemplo del trasvase de la izquierda del siglo XIX desde el movimiento liberal al democrático y al socialista. Lo que es de izquierda lo es con respecto a lo que es de derecha. El hecho de que derecha e izquierda representen una oposición quiere decir simplemente que no se puede ser al mismo tiempo de derecha y de izquierda. Pero no quiere decir nada sobre el contenido de las dos partes contrapuestas. La oposición permanece, aunque los contenidos de los dos opuestos puedan cambiar. “

Hoy en día, las ideologías se encuentran en entredicho, incluso se llega a afirmar que han muerto y estamos en una época donde lo técnico supera lo ideológico. Esto es una gran mentira que tiene un trasfondo estratégico, que busca la pérdida de la capacidad de la persona humana de comprender y por ende de cuestionar el actual ordenamiento de la comunidad. La confusión entre lo que es ser de derecha o ser de izquierda, se produce porque hoy, partidos que eran de “izquierda” tienen discursos y conductas que eran propios de los partidos de “derecha”, y estos últimos, también han sufrido mutaciones en sus actos o discursos hacia la tendencia contraria. Hoy gente con valores de izquierda (según lo que opinan y hacen) se dicen ser de derecha y gente que tiene conductas propias de un conservador se dice ser de izquierda ¿Quién gana con esta confusión? Los dueños del capital, los “plutócratas”.

No cabe duda que ser de izquierda y ser de derecha hoy no dice mucho de alguien, y se hace necesario explicar qué es para uno ser de derecha o ser de izquierda. Proceso fatigoso y hasta inútil muchas veces, pues al final son conceptos que requieren una contextualización histórica, una explicación ideológica y hasta muchas veces el manejo de una teoría económica. Al final, esta bipolaridad política es un ente que conlleva una gran carga “creencias” livianas que mantiene la discusión política en concepciones anacrónicas, inútiles y que no permiten visualizar los problemas reales que hoy afectan a la comunidad humana.

El neoliberalismo es una cultura capitalista que se centra en la confusión de conceptos y en la distracción materialista de la población para mantener un sistema que garantiza privilegios y el control global en un grupo muy reducido de personas.

Para contrarrestar esta estrategia de confusión y de superficialidad cognitiva (del uso de la razón) es necesario convocar a las personas a que expongan primero sus ideales, sus valores y sus principios a flote, luego debemos preguntarles qué tipo de sociedad les gustaría que existiera y por último pedirles que hagan una comparación entres su sociedad ideal y valores y lo que hoy tenemos. No será muy difícil que la gran mayoría sienta que algo no anda bien.

Es por esto que se hace necesario replantearnos ¿Qué es ser de derecha hoy y qué es ser de izquierda hoy? Desde mi punto de vista, los que estamos en contra de los principios que sustentan hoy el neoliberalismo conformamos la izquierda del siglo XXI, es decir, los que buscamos la solidaridad por sobre la avaricia (acumulación excesiva del capital), la cooperación por sobre la competencia, la igualdad de derechos frente a los privilegios, a la diversidad por sobre la uniformidad, a la libertad de culto y de pensamiento por sobre la imposición moral e ideológica, a los que buscamos un desarrollo más sustentable y menos depredador (aunque demore los avances), a los que buscamos colocar la dignidad humana al centro del desarrollo y no el poder material, etc.

Es hora de definiciones.

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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