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sábado, 18 de septiembre de 2010

"La Hija del Guarda Agujas"

Leyendo a Vicente Huidobro esta mañana diciochera me encuentro con este texto de cuentos, que se llama "La Hija del Guarda Agujas". Luego de comenzar a leerlo y viendo que estaban los trenes de por medio le pregunto a mi padre ¿qué son las guardagujas? y él me responde " son unos fierros que permiten cambiar de riel a los trenes, hay una palanca al lado que acciona el mecanimo y el guardajuga era el operario de las mismas... la caseta está al lado".
Espero que disfruten del texto. Personalmente seguimos acá en la casa discutiendo qué quiso decir Huidobro al final del texto.



La casita del guardaagujas está junto a la línea férrea, al pie de una montaña tan empinada que sólo algunos árboles especiales pueden escalonar a gatas, aferrándose con sus raíces afiladas, agarrándose a los terrones hasta llegar a la cumbre. La casita de madera desvencijada a causa del estremecimiento constante y los fragores. La casita pequeña en un terraplén de veinte metros junto a tres líneas. Allí vive el guardaagujas con su mujer, contemplando pasar los trenes cargados de fantasmas que van de ciudad a ciudad. Cientos de trenes, trenes del norte al sur y trenes del sur al norte. Todos los días, todas las semanas, todo el año. Miles de trenes con millones de fantasmas, haciendo crujir los huesos de la montaña. La mujer, como buena mujer, le ayuda a enhebrar los trenes por el justo camino. La responsabilidad de tantas vidas satisfechas les ha puesto un gesto trágico en el rostro. Apenas si pueden sonreír cuando se quedan como suspendidos mirando a su pequeña, una creatura de tres años, graciosa, delicada, con gestos de flor y de paloma. Pasan los trenes con el fragor de hierros y largos metales arrastrados de toda una ciudad que soltara sus amarras, de tantos fantasmas desencadenados y ebrios de libertad. La hija del guardaagujas juega entre los trenes de su montaña con una confianza aterradora. Ignora que los niños ricos de la ciudad se entretienen con unos trenes pequeñitos como ratones sobre rieles de lata. Ella posee los trenes más grandes del mundo... y ya empieza a mirarlos con desprecio. Es un encanto de niñita. Viva, despreocupada, suelta como si no quisiera apegarse a nadie. Se diría que un tren la arrojo allí al pasar como por casualidad. En cambio sus padres viven pendientes de ella, la contemplan, mientras todavía es tiempo, la miman, la adoran. Ellos saben que un día la va a matar un tren.

http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/cuentos_la_hija_del_guardaagujas.htm

domingo, 20 de junio de 2010

Anotaciones de un repasito al Contrato Social de Rousseau


"En tanto que un pueblo está obligado a obedecer y obedece, hace bien; tan pronto como puede sacudir el yugo, y lo sacude, hace mejor aún, pues recobrando su libertad con el mismo derecho con que fue arrebatada, prueba de que fue creado para disfrutar de ella. De lo contrario, no fue jamás lícito arrebatársela"

"Todo hombre nacido esclavo, nace para la esclavitud, nada más es cierto. Los esclavos pierden todo, hasta el deseo de su libertad... Si existen, pues, esclavos por su naturaleza, es porque los ha habido contra naturaleza. La fuerza hizo a los primeros esclavos, su cobardía los ha perpetuado"

"La fuerza es una potencia física y no veo qué moralidad puede resultar de sus efectos. Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no de voluntad; cuado más, puede ser de prudencia. ¿En qué sentido podrá ser un deber?"

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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