domingo, 5 de julio de 2009

El señor de los jugos.


NegritaMetacognición es un término que se utiliza para expresar el proceso mental de hacer conciencia reflexiva en tiempo real de tu propio estado consciente en ese mismo momento. Un estado metacognitivo es un momento muy similar al que logran algunas personas al ser conscientes y participativos cuando se encuentran soñando en un estado REM (rapid eye movement) profundo, lo que es de por sí es una sensación o estado bastante diferente que cuando controlamos los hilos en la "vida real".

Ahora que lees esto, puede que consideres que este estado metacognitivo es algo que se vive todo los días en todo momento, pero creo que estás en un error, discúlpeme lo concreto y osado de mi afirmación. Permítame decirle que no en todo momento se practica y se utiliza el estado metacognitivo, porque es de por sí un proceso profundo de reflexión sobre lo que estás pensando, por sobre lo que estás sintiendo y por sobre lo que estás procesando en la red neuronal. No confundir con el pensar común y corriente, y no es que no lo valore, pero son cosas diferentes pero no opuestas.

Pensar sobre lo que estás pensando, sentir lo que estás sintiendo, el reflexionar sobre tu reflexión es hacerte crítico de ti mismo, logro personal que lleva a que tus acciones en ciertos momentos tengan un mayor grado de responsabilidad por las consecuencias que estas tendrán, luego de que ya has analizado el análisis que estabas analizando.

La metacognición es una habilidad que simboliza en tu mente una dualidad de razonamiento que no es fácil de utilizar, porque ambos niveles de conciencia se entrecruzan con mucha facilidad por lo que a veces creemos que lo que estamos pensando es realmente lo que deseamos pensar y perfectamente eso no es así.

Desde mi perspectiva, la metacognición es un mundo de cuestionamientos sobre lo que pasa dentro de tu consciente cognitivo, es el una dialéctica constante entre la realidad que captan nuestros sentidos, entre su análisis inconsciente, su corticalización (hacerla consciente ), nuestra respuesta orgánica al o los estímulos y finalmente se acoplan a los ¿por qué? ¿es correcto? ¿quiero pensar eso? ¿es lo qué quiero? ¿hasta dónde me lleva esto? ¿conozco el riesgo que corro? ¿a quién le haré daño? ¿me beneficio?.

Las respuestas a estas preguntas, y sus contrapreguntas inmediatas y nuevamente a las nuevas respuestas por lo que estoy pensando es lo que se produce en la metacognición.
Estos procesos mentales superiores no son utilizados con la frecuencia que se debiera usar por parte de la sociedad, y lo digo sin ningún tipo de prueba científica ni datos estadísticos, lo hablo desde la base empírica de mis observaciones de y en sociedad.

La gran mayoría de las personas no son capaces de hilar correctamente sus ideas, y menos fundamentarlas con evidencia literaria o al menos agregarle como aliño, un razonamiento lógico personal para que un otro le comprenda y empatice su razonamiento.

En Chile el promedio de libros leídos por persona en el transcurso de un año es de 1,3. En argentina se leen en promedio 3,2 libros al año. Por otra parte en Noruega se leen en promedio 18 libros, Alemania 15, y para España en promedio 8 libros al año. Son muchas las excusas que soportan esta triste realidad nacional, que no hay tiempo, que son muy caros, que hay cosas más importantes que hacer. Algunas escusas son realmente preocupantes , y lo digo con la propiedad de hacer todos los años la siguiente pregunta a casi 200 jóvenes ¿Por qué no leen?, y su respuesta masiva es que es FOME.

Si se responde que leer es aburrido, sin gracia o latero, es porque esa persona no sabe la importancia que tiene este hábito para su desarrollo cognitivo, para fundamentar y fortalecer sus decisiones cotidianas, para enriquecer su lenguaje y por lo mismo aumentar su capacidad de razonar y comunicarse. Una persona que no lee, es una persona que difícilmente será capaz de lograr utilizar o alcanzar siquiera la metacognición. Lo que lo deja a merced de quienes sí pueden hacerlo, y serán estos los que sabrán extraer el jugo fértil de las oportunidades de desarrollo que la vida nos entrega.

Ha de saber usted que cognición básica se comunica mediante palabras con la metacognición. En otra forma sería decir que conversan entre ellas, se dialoga internamente. Por esto, mientras mayor riqueza tengamos en el lenguaje, mayor facilidad tendremos en nuestro lenguajear como diría Maturana en su teoría del lenguaje (ruego que la lean y analicen), tanto para con nosotros mismos como para con los demás.

Muchos de mis alumnos, conocidos y ya pocos amig@s no pueden analizar con claridad lo que están pensando porque se quedan cortos con las herramientas de lenguaje que les permiten concretar los impulsos cerebrales en un concepto concreto, y dentro de lo mismo se confunden y manifiestan una idea o una emoción de manera ambigua, insustancial y poco entendible y esto señores es un gran muro entre la comunicación de uno con el otro, lo que acarrea malas comprensiones de conceptos y señales del medio, mal anclaje de sus ideas y de sus emociones a sus estructuras mentales más antiguas. Describir las consecuencias de esta situación creo que no tiene sentido, porque si ha llegado hasta este punto de la lectura puedo inferir que ya me entendió.

No quiero ser altanero, mas me es complejo lograr conversar con el 90% de la gente con la que me relaciono. Esto puede ser una falla personal de no saber transmitir correctamente lo que en mi mente se encuentra y que deseo traspasar al entendimiento de un otro para abrir canales de comunicación que nos permita intercambiar información que nos sea útiles a ambos y que nos otorguen mayores herramientas para sobrevivir a nuestro gusto en esta tierra. Pero creo que la falla no va por ahí en su totalidad y lo digo con humildad.

La riqueza de un concepto, de una idea, de una estructura mental analizada depende exclusivamente de las interacciones neuronales que desarrollemos entre ese concepto y otros previos, y este el nuevo paradigma que se está trabajando en la ciencia de la cognición hace unas cuantas décadas y que tiene sus inicios en autores como Piaget, Vygolthsky, Ausubel, Brunner, entre otros.

Si alguien tiene un pobre lenguaje, tiene irremediablemente una baja capacidad de análisis ya que queda limitado a lo que su cerebro es capaz de otorgarle un nombre. Esto lo vivió un periodista polaco cuando lo hicieron corresponsal extranjero de una revista nacional luego de terminada la segunda guerra mundial, así lo relata Ryzard Kapuscisnki en su libro "Viajes con Heródoto" en donde relata:

"(...) más aún: descubrí la relación entre tener nombre y existir, pues cada vez que volvía al hotel me daba cuenta de que en la ciudad había visto sólo aquello que sabía nombrar, por ejemplo, recordaba una acacia pero no el árbol que crecía junto a ella, porque desconocía su nombre. En una palabra, comprendí que cuanto más vocabulario atesorase, más pronto - y más rico en su inabarcable diversidad - se habría ante mí el mundo (...)"

Ante esta realidad, son pocos los que pueden optar a una mayor realidad del mundo. Nótese lo importante que estoy diciendo, al menos para mí lo es, esto quiere decir que mientras mayor sea nuestro lenguaje, mayor capacidad tenemos de conocer el mundo, aumenta nuestra habilidad de razonamiento, alcanzamos niveles de metacognición que nos permite saber que pensamos y qué queremos, mayor facilidad tenemos de entender al otro y de hacernos entender y ya no viviremos esa frustrante situación de tener que decir "sé lo que quiero decir, pero no se cómo decírtelo".

Todo este proceso me tiene muy aislado de la mayoría de las personas del mundo, en lo que respecta a los deseos de conversar, de compartir mis ideas y de escuchar las de ellos. La mayoría habla más desde la ignorancia y de la emoción que desde la sabiduría y la razón. Acá no me refiero a que tenemos que saber todo, porque lo único que se sabe cuando se aprende más es sobre la profunda ignorancia que tenemos de todas las cosas, si no que hablo de la necesidad de buscar respuestas RAZONables a nuestras percepciones de la realidad.

Muchos siglos el hombre encontró consuelo de su ignorancia en la fe, en el abandono de la razón por el nicho simple que otorgan las creencias dogmáticas religiosas. Muy pocos hombre de ciencia y de razón son practicantes dogmáticos de alguna fe. La historia en su piel tiene las marcas cicatrizadas de la opresión que han vividos los hombres de razón por parte de la los hombres de fe dogmática, ya que los primeros rompen con sus estudios e investigaciones los pilares de la ignorancia que sostienen la creencia ciega a lo desconocido. Nadie que se manifieste hombre de razón puede al mismo tiempo decretarse hombre practicante de alguna fe dogmática, son incompatibles en sus esencias mismas.

La filosofía y la ciencia son los vínculos que atan al hombre de razón al mundo concreto y a las virtudes humanistas. La creencia dogmática es lo que ata al hombre al mundo de la quietud intelectual y a la ignorancia porque no hay necesidad de buscar respuestas, sólo hay que creer en la vida que nos fue encomendada por revelación.

Quienes logren la disciplina que requiere el estudiar, quienes desarrollen el hábito de leer y pensar, quienes comprendan que la duda es el camino al conocimiento, quienes aterricen a la praxis sus ideales, quienes permitan que otros piensen diferente, quienes no toleren imposiciones arbitrarias de dogmas, podrán gozar de la libertad de pensar.

Por algún tiempo me he convertido en un hombre que gusta del razonamiento, que se alegra cuando descubre que hay algo que no sabe, que se esfuerza por complicar aún más sus pensamientos para entender mejor lo que sucede en y fuera de él, me he transformado en un hacedor de caldos de cabeza y de jugos mentales, y por lo mismo me gusto en denominarme en el señor de los jugos.






viernes, 3 de julio de 2009

La libre Competencia en Chile, la libertad de pocos.


La libre Competencia en Chile, la libertad de pocos.

Bien, antes de iniciar con el análisis en profundidad, procederé a darle riendas sueltas a nuestra imaginación, que nos ayudará a enrielarnos en la idea central de esta reflexión.
El ejemplo es extremadamente simple, así que controle sus expectativas.

Imagine que usted está participando en un juego bastante serio, que se llama el “juego de la vida”, en la cual usted debe descubrir en el cielo, bajo tierra y en los mares indicaciones precisas de cómo avanzar al siguiente nivel, instrucciones que además le entrega nuevas herramientas para acceder a una mejor alimentación, salud y por sobre todo mejor preparación para avanzar y continuar en carrera, un juego en donde la última etapa se llama desarrollo. Este game dura tanto como usted quiera o hasta cuando el juego mismo acabe (usted se muere de hambre, de viejo, o lo encarcelan). Usted no participa solo, hay millones como usted que deben buscar las mismas instrucciones y sobrevivir.

Para esto a usted y a la gran mayoría (90% de los concursantes) le entregan una cuchara de plástico para que escarbe la tierra, unos lentes de poco aumento para buscar en el cielo y una pajilla de beber para poder respirar mientras busca bajo el mar. Por la otra parte hay quienes reciben, de manera arbitraria por los jueces del juego, una retroexcavadora para buscar en la tierra, un telescopio y unos binoculares para explorar el cielo y para terminar un equipo de buceo para que investigue en el mar.

Las bases teóricas originales del juego indican que todos los participantes están en los mismos derechos y con las mismas herramientas para acceder las indicaciones que nos llevarán a un nivel más avanzado. Acá a usted ya le parece raro lo que está sucediendo, está claro que las reglas no es están cumpliendo, pero a los jueces pareciera no importarles e incluso por su acciones, les acomoda.

¡A jugar!

Volvamos ahora a nuestro mundo, a nuestro consenso de realidad, a nuestra vida.
¿Encuentras justo este juego?, para algunos (los jueces y los elegidos por ellos, cabe la casualidad) es válido que los jueces privilegien a sus conocidos, parientes y amigos para que ganen el juego, defienden su derecho por ser jueces y parte, por que no todos están en condiciones de manejar la retroexcavadora, el telescopio y el equipo de buceo, además, justifican que cualquiera que estuviese en su posición, haría exactamente lo mismo. Conservar todo como está es la misión.

Los otros millones con su cuchara plástica, sus lentes y su pajilla, inician su juego, cavan, miran y respiran toda la vida, algunos con más esfuerzo que otros, pero poco pueden hacer con lo que saben y con lo que tienen. La mayoría se desalienta, otros se frustran e incluso unos pocos delinquen e incluso matan por la envidia y el resentimiento que esta distribución arbitraria que les fue asignada desde un comienzo, quizás desde mucho antes que nacieran

Nuestra sociedad no progresa a niveles superiores de equidad social por los mismos motivos que provocan que no todos alcancen el nivel de desarrollo máximo en este “juego”. Debemos romper con el círculo vicioso social imperecedero que nos tiene en una mediocridad hipnotizante que nos ata la mente al conformismo y a la indolencia por el otro.
Cuando seamos más, cuando sumemos fuerzas, cuando gritemos en coro que no más de esto, en ese momento comenzaremos a tallar un nuevo futuro para nuestro país.

Una copia feliz para que l-eden


Una copia feliz para que l-eden

Chile, Chile lindo, lindo como un sol, dice la canción de antaño sobre nuestro terruño. Chile es un país en eterno viaje, un viaje interminable hacia dónde nadie sabe, pero si tenemos muy claro que ahí es donde queremos llegar. ¿Dónde?, bueno puede ser a mejores condiciones sociales, a una mejor salud pública, a una mejor educación municipal y como un todo hacia el gran y soluciona todo, Desarrollo.

Somos un país de transiciones eternas, pasamos de un proceso a otro bajo el alero tal denominación, migramos de un estado a otro en bloques históricos, no como un todo evolutivo, si no como un todo parcelado, independiente entre sus parte, olvidamos las moralejas y recordamos sólo los juicios culpables, cuna de nuestro rencor a todo, Chile y sus resentimientos.

Chile será lindo como un sol, pero que un país sea fértil, abundante y generoso hasta la sequedad más absurda, no es mérito de su gente, ni de sus propósitos. Vivir en un país hermoso no es gracia de la humanidad que lo habita y muy engañoso es que asumamos el decoro por lo mismo. Ejemplo de esto es la píldora política que nos doran sobre el mayor acceso a la educación superior que vivimos en la actualidad, algunas cifras indica que el 70% de los estudiantes de educación superior son primera generación de aspirantes a profesionales de sus familias. Hay que ser muy insensible para no entusiasmarse con tal dato, ahí se demuestra que nuestras políticas sociales, educaciones y neoliberales funcionan a la perfección, ¡sí señores! Ah, pero algunos escépticos como quien les escribe, seres pesimistas y chaqueteros, manifiestan que esto es un engaño, un excelente truco político que pasa como ají confitado por los esófagos civiles, incansables tragasables sociales.

El aumento de la cobertura simplemente se ha logrado por el descenso de las barreras de ingreso a la educación superior. El modelo de competencia liberal de la educación superior presenta un Estado sin atribuciones reales para regularizar y controlar la oferta y demanda. Acá no hablamos de una orientación país en una visión de futuro mancomunada entre la sociedad, el empresariado y Estado, acá hablamos de que es el mercado y sus reglas quien maneja los hilos del futuro profesional del país. Quedamos sujetos a las modas, a las urgencias, a los parches legislativos y a la perpetua improvisación.

Recuperar el control de la educación es una necesidad país, es el paso que necesitamos dar hacia el futuro. La educación no debe ser un área o un sector de explotación económica, y menos con dineros aportados por el estado. Esto no significa que desaparezcan los colegios particulares, para nada, quién manifieste que ese es mi interés le diré que haga un curso de comprensión de lectura. Acá no se llama a centralizar absolutamente la educación de todos los niños de chile, hablo de recuperar a la educación como una herramienta estratégica país, con ella podremos definir el país que deseamos, nuestro norte como nación, nuestra posición en la “aldea global”. Chile debe apostar a la educación, con valentía y seriedad, y rescatar la formación de nuestros habitantes del futuro de las manos especuladoras y egoístas del mercado, que sólo sabe de rentabilidad a bajo costo.

Debemos aprender de las experiencias internacionales, y rescatar las líneas generales para orientar nuestra política al respecto, casi el 90% de los países miembros de la OCDE, que son los padres del modelo económico, tienen más de un 90% de su educación en manos del Estado, ¿Por qué será?. En Chile la municipalización y la co-participación de los privados en la educación, responde a una imposición poco brillante y brutal de la implantación de un modelo que en ese momento la dictadura militar quería a toda costa efectuar, y lo hizo, con los resultados que podemos ver ahora que es agravada por la complicidad de los gobiernos de la concertación no han sabido responder ante este asesinato de la educación pública. En el año 1972 se produjo el punto más alto de inversión en educación de la historia chilena con un 7,2 del PIB, a partir de 1974 hasta 1989 fue decreciendo considerablemente has llegar a un lamentable y poco responsable 2,0% del PIB. Ahora en casi 20 años de gobierno de esta “nueva junta de gobierno” concertacionista, se invierte un 3.8% aproximado del PIB. Lo que corresponde proporcionalmente a menos de la mitad de lo que invierten en educación los países desarrollados.

Pero el pueblo chileno no lo hace nada de mal tampoco, según las cifras del INE, las familias chilenas destinan un 6% del presupuesto a educación y un 7% a inmobiliario. Si le sumamos el gasto de las cuentas de las casas comerciales que hace una familia a lo que se gasta en educación de los hijos, tendríamos de seguro bastante más dinero a invertir en el futuros de los retoños, pero no soy quién para decidir por las necesidades de otros.

El camino por recorrer aún no existe, los intereses comerciales y político-ideológicos aún son más poderosos que los intereses generales del país, y esto seguirá sobre estás líneas si el pueblo chileno sigue fomentando el tener por sobre el ser, el plasma por sobre los libros, un auto por sobre un colegio, la televisión en vez de la compañía de la madre, lo material por lo espiritual.

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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