domingo, 26 de diciembre de 2010

Soy lo que queda de mí.

Poco queda de lo que era
Restos de inocencia se pliegan en mis nuevas intenciones
pero poco creo de lo que veo y menos de lo que escucho
Así también mis sentimientos ya no son los mismos
antes eran piedra sobre piedra
ahora son ramas secas que crujen ante el viento que empuja
¿Cómo cambiar tanto si uno es el mismo?
La vida quizás tenga la culpa de proceder como si uno fuese juguete,
marioneta de las circusntancias y de la propia ignorancia de juventud
Ahora el miedo va delante de la curiosidad, impide, te arraiga.
Las cosas no son lo esperas
y nunca lo han sido
Mas la resignación ante la lucha propia del estoico
obliga a marchar hacia lo inesperado que te espera.
No me culpen por pretender manejar lo inmanejable
soy un soñador que construye una realidad ficticia
la necesito aunque la verdad marche frente a los ojos
no quiero lo que la vida me obliga a recibir.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Columna "La politiquería interpelada."



Columna NO publicada en el Diario de Concepción (y parece que no van haber más)

El lunes 20 de diciembre, fuimos testigo de unas de las tantas razones del porqué la política en Chile y en especial los partidos, están en el último peldaño de la confianza ciudadana. Sin ser un experto en el tema, es evidente que la "interpelación" como mecanismo de control entre poderes del Estado no puede prestarse para una chacota. Mientras escuchaba las semipreguntas del Diputado Latorre y las semirespuestas de la Ministra Matte, reflexionaba sobre tres cosas; lo primero es sobre  la necesidad de un proyecto país de transversal sobre el tipo de sociedad que deseamos construir, somos un país muy improvisador y reactivo en lo político y programático; lo segundo es la necesidad de modificar el hacer de los partidos, centrar sus discusiones entorno a ideas y propuestas con programas de trabajo enfocado a un desarrollo conceptual del país , hasta ahora se perciben como máquinas que se nutren de encuestas y del pauteo mediático; y tercero, la extrema urgencia del fortalecimiento de la sociedad civil como vía de control de la calidad de la clase política chilena, porque hace unos días quedó en evidencia que la sociedad debe subir un poco en nivel de sus candidatos de cara a las próximas elecciones, para que cuanto existan instancias como una interpelación, el diálogo se centre en  las ideas/proyectos y no en numeritos más numeritos menos que sólo aportan a la politiquería y la sustantiva deterioro de la visión sobre tan necesario ejercicio para la democracia.

martes, 21 de diciembre de 2010

PSU y la cosificación del humano.


Culpar al termómetro por la enfermedad es típico de muchas discusiones políticas seudo academicistas. Que si la PSU es o no es un instrumento adecuado para cualificar y cuantificar los conocimientos es tema obligado para cuando la coyuntura saca al pizarrón nuestro instrumento de selección universitaria. Que se analicen las habilidades, inteligencias y competencias de los y las estudiantes mediante un único instrumento no es azaroso, ello responde a un contexto intencional. El diseño curricular y estructural de nuestro sistema educativo orienta al educando hacia un macabro utilitarismo productivo, y para ello no necesitamos mucho más que el SIMCE durante la escuela y de la PSU para ingresar a la universidad. Como instrumento que mide mecánica se puede superar mediante mecánica repetitiva, así, la industria de la educación se expande y los preuniversitarios entran al mercado, los cuáles juegan un rol fundamental para muchos que tienen los medios para pagarlos. Por otra parte, las notas de enseñanza media también conforman un porcentaje para el ingreso a la educación superior. Las calificaciones son cifras, frías y exactas, pero ¿será lo mismo un promedio 5,5 en condiciones de vulnerabilidad que un 5,5 en condiciones socio-culturales óptimas? En educación, los estímulos sociales y económicos están puestos en los resultados SIMCE y PSU, es más, el gobierno profundiza esa lógica mediante "semáforos SIMCE". Todo marcha en esa dirección y lo que deben aprender los niños también. Mejorar esos resultados es imperioso para la subsistencia de escuelas, colegios y liceos, los contenidos se cosifican y se instrumentalizan ¿Acaso la eliminación de las horas de consejo de curso y de historia no responden a esto? Si queremos más humanismo en la escuela, no debemos preocuparnos del termómetro sino de la etiología de la enfermedad que tiene moribunda a nuestra educación pública.

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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