domingo, 12 de junio de 2011

Pasando subsidio por liebre

El sábado 11 de junio se llevó a cabo en Dichato la “Mesa de Diálogo por una reconstrucción justa y participativa”. Lugar donde pobladores, organizaciones sociales, el gobierno y la municipalidad se vieron las caras. Interesante es el deja vu que me produjo el escuchar la entrevista en un noticiario local al Ministro Mackena (Vivienda) horas después de haber escuchado al coordinador del Plan de Reconstrucción del MINVU, Pablo Allard; al menos el MINVU tiene un “relato” bien aprendido. 

Como del dicho al hecho hay mucho trecho, se hace necesario aclarar, transparentar y explicar la retórica de los discursos. Claudio Pulgar, coordinador del Observatorio de la Reconstrucción de la Universidad de Chile expuso en la mesa de diálogo de Dichato, que las grandes cifras y datos de reconstrucción tienen “letra chica”; las grandes cifras que expone el gobierno se abultan con los subsidios de reparación, que son en promedio $750.000 en materiales por casa, lo que en la mayoría de los casos no cubren la totalidad de las reparaciones. Hasta abril, no más de 1000 casas se habían construido en terrenos propios Y cero casas en terrenos nuevos (recordar que para 21 de mayo se prometieron 45.000 viviendas reconstruidas). Lo que es peor, más del 91% de las viviendas que el gobierno exhibe como terminadas son las que han sido reparadas con el subsidio del programa de protección al patrimonio familiar. ¿Acaso nos vieron la cara?

Es gravísimo que nuestro gobierno trate de hacer pasar subsidios y reparaciones por viviendas reconstruidas, lo que constituye un insulto a la inteligencia y dignidad del pueblo. Es imperioso que la transparencia, tan vociferada por esta administración, se haga carne en su hacer de una vez por todas y dejen estas malas prácticas que nada bien le hacen a nuestro país.

martes, 7 de junio de 2011

Ciudad e Integración

 A veces tenemos que experimentar en carne propia algunos episodios para despertar la sensibilidad que nos haga empatizar y vociferar situaciones que afectan a personas con alguna capacidad física limitada, por fuera (ahí la gracia), de las "temporadas de solidaridad" que vivimos mediáticamente los chilenos y chilenas. Un simple esguince y una bota ortopédica me hicieron sentir que la ciudad estaba en mi contra, que no me quería ahí; veredas que son extensas pistas de deportes extremos para personas de la tercera edad, no videntes e individuos con alguna particularidad anatómica que dificulte directamente su auto-locomoción. Agujeros, elevaciones, reparaciones y desniveles, son herencias de una desidiosa política de mantención de la ciudad y de una reconstruccion que no tiene para cuando comenzar en la comuna de Concepción y quizás en cuantas más a lo largo del país. Por más que en un delirante 21 de mayo se nos diga y se nos intente convencer que la reconstrucción va en un 50%, mis ojos y cojera pasajera dicen lo contrario ¿me están o me quieren? No pretendo comparar mi tobillo torcido con las duras realidades que deben vivir diariamente cientos de ciudadanos y ciudadanas (y sus familias) que presentan algún grado de demanda especial, mas intento comprender lo agresiva que se ha vuelto la ciudad para con ellos y ellas. Pretendemos ser la capital del sur de Chile, ejemplo de ciudad moderna y de prestaciones de servicios, pero hemos dejado la integración  fuera de las políticas locales. Los porfiados hechos así lo demuestran, somos una ciudad llena de discursos caudillistas y de políticas snob (tulipas), lo que nos deja un desafío en los próximos años.

Columna publicada lunes 7 de junio de 2011 en www.diariodedoncepcion.cl

lunes, 30 de mayo de 2011

Educación superior y recursos públicos.



Asusta un poco recordar las palabras del ministro Lavín: “la reforma de la educación escolar ya está, ahora nos queda la superior”, porque reformar no es darle retoques al modelo y esto nos puede hacer sentir que ya no queda mucho por hacer, lo que es un error. Pero dado que las cosas están más menos cerradas en lo escolar (por ahora), nos debe llamar la atención lo que sucede en el mundo de la educación superior, donde se ha desarrollado un diálogo mediático entre gobierno, universidades del CRUCH, las privadas y los estudiantes de la CONFECH a los que se suman jóvenes de ocho privadas en “Educación en Acción” para solicitar más equidad en el sistema. 

Chile es el país más privatizado en educación superior del mundo, cerca del 80% del financiamiento sale del bolsillo de los padres o de deudas a pagar una vez titulados(as). La lógica es simple, el neoliberalismo educativo exige que las universidades de carácter público deban competir por la matrícula, lo que arrastra a todas las úes a una lógica de canibalismo y de peligrosos ofertones. Este modus operandis de no cooperación y de solidaridad inter-institucional es un crimen para cualquier intento de desarrollo de masa crítica y científica nacional. 

Ahora privadas declararon no usar PSU como criterio de ingreso, dejando a un grupo de universidades que compiten con un estándar medible, y otras que compiten según un criterio altruista de “dar oportunidades”, además estas úes que rechazan la PSU, exigen equidad en la repartición de recursos del Estado como condición previa a competir en igualdad de condiciones ¿no será mucho? 

Digamos las cosas como son, hay universidades que sólo son negocios y de pésima calidad, sería poco estratégico para el país que ellas reciban dinero público sin antes una regulación nueva que controle el lucro de manera efectiva junto con la calidad de educación imparten, dado que la las agencias acreditadoras son otra patita del negocio. Es hora de transparentar el debate a la sociedad civil , porque si deseamos el bullado desarrollo, debemos obtener profesionales de calidad de la cantera de la sociedad la cual no debería discriminar por su dinero a los competentes para la educación superior.

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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