lunes, 5 de marzo de 2012

La culpa es de Dios.


Escribo esta reflexión luego de leer en mis noticias de fecebook a un contacto con esta frase: "día de decisiones.... Dios que sea tu voluntad, dejo todo en tus manos".

Como ateo laicista considero que toda persona humana tiene derecho a creer en lo que quiera y que tiene el deber de adorar a su dios o dioses en forma privada respetando el espacio público (que debe ser neutral a toda fe) y, a no obligar al resto a tener que regirse por su particular interpretación de la realidad. En base a lo dicho anteriormente, esta reflexión no es una crítica a la fe, es simplemente un razonamiento personal que se desprende de la frase. Si usted se siente molesto u ofendido por lo que acá lee, tiene un problema serio de fundamentalismo religioso o simplemente es su ego herido por entender que lo que acá expongo no es algo poco cierto.

Considero que no existe ningún dios, sólo existe una la adoración a la ignorancia humana caracterizada antropomórficamente y que se "valida" en mitos ancestrales que son cualquier cosa menos evidencia seria. Hace 10.000 años a.e.m (antes de era moderna) el día y la noche tenían una explicación mágica así como los eclipses, hace no más de 1000 años d.e.m se pensaba que la tierra era plana y que la química era brujería del demonio, al igual que el cáncer y la esquizofrenia. Podríamos pensar que en los inicios del siglo XXI, donde la mayoría de la mitología religiosa ha sido destruida por la ciencia y su lógica racional, estaríamos libres de la creencia de que existe una conciencia y voluntad divina (de la cual seríamos copia a imagen y semejanza según el cristianismo) dirigiendo cada suceso y decisión que tomamos, pero no, muchas personas siguen entendiendo que cada cosa que les suceda será "lo que dios quiera", entonces ¿Cuál es la gracia de tener libre albedrío y conciencia racional si todo lo que uno hace y decide no depende de uno? Es más, muchos creen en el destino divino, lo que sería una especie de historia ya escrita de nuestra vida por un ser superior, relegando a nuestro cerebro a una antena celestial que simplemente decodifica e interpreta ese destino para luego pensar, ordenar y reaccionar de la manera "correcta", lo que nos transforma en marionetas de un guión y su director; criaturas mascotas sin un poder real sobre su vida que de atreverse a vivir bajo sus propias normas, desobedeciendo la voluntad del "todo poderoso", le espera una "vida eterna" de dolor, sufrimiento, angustia y tortura en el "infierno".

Si me va bien es -gracias a dios-  y si me va mal -dios sabe por qué hace las cosas-, ¡qué fácil! debe ser vivir así, carente de la responsabilidad de asumir las consecuencias de nuestras decisiones o de tener que pensar y esforzar la razón para que descubra las causas del éxito o de nuestro fracaso. Este tipo de "razonamiento" religioso es un fomento a la ignorancia y a la irresponsabilidad humana, a tal punto que si un sacerdote católico viola a un niño de cinco años, no es culpa de él, es la tentación y trampa del demonio que lo debilitó e incitó a cometer el delito, por lo que el Vaticano, capital del cristianismo, envía a su hombre de fe y de dios al castigo de rezar y meditar en una casa de "retiro" con servidumbre incluida, como ocurrió con el sacerdote abusador chileno Karadima, o lo que es peor lo ocultan y protegen (por ser un buen aporte económico para la iglesia) como fue el caso de Marcial Maciel, fundador de la multimillonaria orden Legionarios de Cristo ¿Indignante?

Yo lamento que tantas personas "razonen" de esta manera irracional, irresponsable y cómoda, puesto que cada persona humana que renuncia a la razón y a la evidencia, es un retraso para la evolución de la humanidad, puesto que la fe y la obediencia al dogma religioso no moderniza, sino al contrario, contrae a la sociedad. El mundo moderno se desarrolló gracias a los escépticos y escépticas, a aquellos hombres y mujeres que pusieron valientemente su inteligencia por sobre la ignorancia institucional (la iglesia católica en occidente) logrando con ello traspasar la barrera del -dios es mi pastor-  y vencer las amenazas de los sacerdotes y odio el social sobre la desobediencia a -la verdad de dios- por herejes o ateos.

Quizás haya mentes y voluntades débiles o simplemente abúlicas que, ante la visión de tener que hacerse dueñas de su propio destino, prefieran limitarse a responsabilizar a un dios que te ama pero que te condena por no adorarlo (algo egocéntrico para ser el origen de todo lo bueno) y que será siempre el responsable de cuanta cosa pase o no pase en el mundo y ¡no olviden! que, sus representantes y voceros en la tierra, necesitan de tu dinero para poder seguir sosteniendo la verdad junto con sus comodidades dignas de quién es “elegido” para hacer correr la -palabra divina- y guiar el rebaño a la -salvación eterna-.

domingo, 4 de marzo de 2012

MENTIRAS: POSITIVAS Y NEGATIVAS


Un conjunto de virtudes y defectos somos todas y todos los seres humanos, nadie burla lo que es esencia, quizá puedes camuflarte en comportamientos ficticios mas siempre nuestro ethos viola la farsa y hace aparición desnudando la verdad.
Es imposible vivir sin mentir, el engaño es una herramienta extremadamente útil para transformar la realidad ajena en beneficio de la propia. La mentira es un acto de construcción, es creación pura, es imaginación y articulación cognitiva. Las investigaciones de neurociencia han concluido que para mentir se necesita una mayor actividad cerebral que para decir la verdad. Ningún hábil mentiroso o mentirosa es poco inteligente.
En el plano ético la mentira posee, socialmente, una carga negativa, una carencia de virtud, lo que considero un error. La mentira no debe juzgarse ontológicamente, sino debe evaluarse en virtud de su intención. Cuando mentimos para salvar una vida o para que un niño se tome su remedio no estamos haciendo el mal, sino al contrario, son actos con nobles intenciones. Entonces no debemos juzgar el acción de mentir, sino juzgar el intención de esa acción de mentir; ¿es para generar un beneficio o para generar daño? Pienso que la mentira es positiva cuando sus consecuencias generan respuestas positivas en favor de un tercero y es negativa cuando apunta al beneficio personal. En el primer caso un ejemplo de mentira positiva sería cuando una persona está con depresión y por ende está en un estado emocional que no le permite visualizar críticas como un aporte, por ende mientras esa persona no recupere la fuerza emocional para aceptar un comentario negativo se debe mentir para mantener una realidad que facilite su recuperación. Otro caso sería si un anciano está gravemente de salud y el médico indica que debe evitar emociones fuertes, así si pasa alguna desgracia en la familia, lo más probable es que sus cercanos le mientan para evitar causarle un daño. La mentira negativa es toda la que construye realidades/pasado inexistentes para generar beneficios personales, que por lo general son para evitar el tener que asumir responsabilidades por acciones que hemos cometido, para generar dividendos materiales/económicos o para poder cometer un delito jurídico o "moral".
El mentir genera cambios fisiológicos en nuestro organismo, sube la presión arterial, los músculos faciales se contraen de manera involuntaria y se liberan hormonas que aceleran el metabolismo. Mentir es un acto complejo desde lo biológico/ecológico y es una actividad propia en muchas especies. La mentira o el engaño es cómplice de la evolución y por ende de la sobrevivencia, especies engañan a otras especies para evitar ser devoradas o para poder devorar y a pesar que es para beneficio propio, es dudoso poder cuestionar a la naturaleza por el instinto de sobrevivencia. ¿Será quizás que el mentiroso negativo miente para poder sobrevivir? Habrá que separar el humano con sus necesidades básicas cubiertas y del que no, puesto que si este último miente para poder comer o para alimentar a sus hijas e hijos estaría respondiendo a uno de los impulsos etológicos más potentes en la naturaleza, que es el de sobrevivir.

martes, 28 de febrero de 2012

El Pueblo que no es Pueblo


Un pueblo ignorante que cree saber, un pueblo ciego que cree ver, un pueblo inmóvil que cree avanzar, un pueblo insensible que se cree solidario, un pueblo individualista que se cree colectivo, un pueblo sumiso que se cree digno, un pueblo vergonzoso que se cree encachao, un pueblo sin nada que se cree vanguardia… un pueblo que no quiere ser pueblo.

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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