martes, 12 de junio de 2012

Mejor las pelotas... solo distinto.


Y ya te crees mejor que el resto por haber ganado algo
¿Ganado qué idiota?
No hay plano para medir a los humano más que lo que son por sí mismos
Si piensas bien no es pensar mejor, sino distinto
Baja los humos y enseña
No te molestes con los diferentes pensamientos, y trabaja para compartir los tuyos
Nadie tiene razón
No existe verdad
La realidad es una cosa de cada uno
¿Cómo nos ponemos de acuerdo?

lunes, 11 de junio de 2012

¡URGENTE! ES HORA DE LA UNIÓN SOCIAL


No existe duda que nos enfrentamos a una crisis sistémica que es transversal a todas las instituciones, y esto desde el punto de vista humanista es porque se ha perdido el foco del desarrollo de la sociedad, nos hemos descentrado de lo humano y ético. Es por eso mismo que el Colectivo por Una Nueva Concepción y el PH han unido fuerzas para intentar devolver la ética a la política y replantear ciertos valores e ideales que han sido dejado de lado producto de la cultura imperante de enfoque en la acumulación de bienes y dominio sobre otros; ideales como el humanismo, el laicismo, la ética, la justicia y solidaridad.

Doy por cierto que se pueden producir diferencias en ciertos planos que en algún momento deberán ser confrontadas, pero hoy tenemos una necesidad más profunda y urgente, que es trabajar en conjunto desde las coincidencias ideológicas y programáticas para derrocar el cáncer de la mala clase política tradicional, hegemónica y conservadora.
Es por ello que hago un llamado a la fraternidad, al encuentro de ideales y valores comunes, a que seamos capaces de construir en la imperfección de nuestras verdades, pues necesitamos unión para enfrentar a la hegemonía del capital y sus antivalores. Es tiempo de que nuestras diferentes banderas se fusionen en un proyecto colectivo, donde el ego individual y las verdades absolutas no tengan fuerza, pues el objetivo del bien común y la inteligencia colectiva deben dominar este proceso de construcción.

A los humanistas laicistas no nos interesa el reconocimiento popular y social, no buscamos que nos hagan una estatua y tampoco queremos ser los líderes y/o representantes de nadie, nos interesa que las buenas ideas venzan, independientemente de a quién le toque el rol de ser el ícono de ese éxito. No estamos para pequeñeces, los grandes sueños colectivos necesitan de grandes personas, humildes de ego pero arrogantes de pasiones y convicciones.

Sabemos que en soledad e individualismo no se construye el mundo diverso que soñamos. Es evidente que una de las fortalezas de modelo actual es separar las voluntades y hacernos perder la confianza entre nosotras y nosotros. No podemos permitir dejarnos vencer en este plano, no podemos subyugarnos al odio y al desprecio por el otro cuando la urgencia es lo contrario, el respeto a la diversidad y la tolerancia a las diferencias. 

Debemos estar a la altura del desafío, unirnos y planificar en conjunto. Entender los procesos y asumir que la democracia exige no siempre tener la razón. Nosotras y nosotros estamos dispuestos a someternos a la voluntad del todo, pues asumimos que la verdad entorno a valores comunes se construye desde la participación y la acción colectiva y no desde trincheras separatistas que no hacen más que alimentar la fuerza del este modelo que deseamos cambiar.

domingo, 10 de junio de 2012

Sobre el homenaje a Pinochet y la tolerancia.



El video sobre la obra de Pinochet con entrada a $4000 está hoy como tema central en materia de DDHH en nuestro país. La justicia rechazó un recurso para prohibir su realización y el gobierno lo permitió bajo el argumento de que el derecho a manifestarse y reunirse es un derecho para todas y todos, siendo este último punto es donde se genera un debate interesante y el mismo tiempo intenso. ¿Los derechos son para todos o son para algunos?
La tolerancia puede ser usada como escudo para la indiferencia y la cobardía, por lo mismo muchos laicistas hablamos de la “tolerancia activa” como un actitud tolerante e intolerante dependiendo de la situación. No toleramos la acción humana que atenta contra los derechos fundamentales tomando una actitud activa de oposición frente a esos hechos. Ahora bien, ¿Un acto conmemorativo de un genocida es en sí mismo una violación a los DDHH?

No tengo duda que todo lo que rodea a la dictadura está sustentado en una ideología, en creencias y principios que justifican los crímenes humanos como actos válidos para mantener un “mundo correcto”. Frente a eso, no hay espacio para dudas que debemos enfrentarnos ideológicamente a ellos, confrontar con valores e ideas estas propuestas criminales de construcción de sociedad, pero ¿tenemos el derecho a prohibirles pensar públicamente de esa manera? Yo creo que no, pues una cosa es pensar de manera diferente y opuesta y otra es evitar que la gente piense de manera diferente, por muy dañina que ésta forma de pensar sea.

No hay duda que este homenaje a Pinochet es sal y limón en heridas que aún no sanan, la impunidad es la norma frente a las violaciones a los DDHH durante la dictadura, pero ello no debe ser excusa para actuar de la misma manera que ellos hubiesen actuado con nosotros por pensar de manera diferente. El derecho a pensar libremente y de reunirse para muchos es fundamental para construir un mundo de valores que acepte que la realidad de diversidades de pensamientos pueda existir, a pesar que muchos de ellos apunten a destruir esta capacidad de coexistencia diversa.

En el escenario de lo terrenal, de la práctica de los valores en la acción misma dentro de la sociedad es intolerable cualquier antivalor en uso, no se debe tolerar la discriminación, la violencia como método de sometimiento y el abuso/uso de seres humanos, pero en el plano de las ideas, ceremonias o reuniones el combate frente a ellos no debe ser la prohibición mediante la ley, pues podemos pasar una línea muy delgada de uso del aparato del Estado para atentar contra derechos fundamentales tal como es la libertad de expresión, de pensamiento y de reunión.

La realidad se interpreta, y esas interpretaciones son verdades, tantas verdades como observadores. Muchas y muchos entenderán este acto pro-Pinochet como un atentado en sí mismo a los DDHH, que hacer memoria del dictador por adherentes de su ideología es promover los crímenes cometidos y hasta justificarlos. Las interpretaciones serán infinitas y este es un debate extenso sin lugar a dudas, pero pienso que este homenaje a Pinochet no es en sí mismo un acto que atente contra los derechos fundamentales, es una actividad de personas que creen y piensan diferente, incorrecta de seguro, pero no considero que el prohibirles juntarse sea una manera laicista de combatir esas ideas y crímenes que cometieron.

Esto no quiere decir que no deba existir el derecho a contramanifestarse, que no exista una funa o un rechazo social al acto mismo, al contrario, considero que la mejor manera de combatir estas ideas a favor de crímenes es mediante el control popular, el rechazo activo de las personas a lo que significa este evento, combatir los antivalores con valores, la intolerancia ideológica con tolerancia ideológica. Es más, personalmente rechazo lo que significa este acto y sus antivalores manifiestos, pero no me considero alguien para prohibirles pensar de esa manera.

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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