domingo, 28 de diciembre de 2008

Necesidad de dar vida a lo que no hay. Un nuevo grupo politico.


Ya las situaciones políticas sociales de nuestro entorno son escandalosas, son evidentes y reales. No es necesario ser un entendido en materias sociales, económicas o legislativas para sentir que las cosas no están marchando como deberían.
La participación ciudadana a ido agonizando lentamente, especialmente el grupo entre los 18 a 24 años. Para el plebiscito del 88 el 20% del universo electoral estaba en este grupo etáreo, ahora para las elecciones de alcaldes no alcanza el 3,5 %.
El nivel de participación de los jóvenes, que en 10 años más serán el eje central de la vida ciudadana, es preocupantemente bajo, no les interesa opinar ni decidir sobre las acciones, aciertos, errores, descaros, y salvajadas de las cúpulas políticas, las cuáles se han mantenido intactas, inmóviles y anquilosadas al poder hace unos 50 años.
Deben saber que existe un grado de parentesco en los sectores políticos en un 30% aproximadamente y que el 90% de los que han ingresado últimamente al mundo político provienen de 3 colegios particulares de Santiago, es decir, quienes deciden todas las políticas que nos indican qué hacer, cómo hacerlo, cuánto pagar y qué pagar representan al 5% del sector económico más acaudalado del país. No creo que ellos precisamente sean quienes generen a futuro los cambios que estimulen la movilidad social y las políticas que protejan a los trabajadores (eslabón más débil de la cadena económica) y los recursos naturales de nuestro bondadoso territorio.
De 12 millones de personas que están en edad de votar, sólo en 42% está inscrita y la realidad es que el próximo presidente será elegido por el 30% de los votantes.
La vuelta a la democracia sólo garantizó la detención de la matanza, pero no garantizó un ingreso a la globalización bajo un marco valórico socio-cultural. Nos hemos preocupado los últimos 20 años en engordar el PIB (producto interno bruto) en desmedro de la educación de la ciudadanía y reforzar nuestra democracia.
Nuestras leyes están originadas en propuestas del siglo XIX y XX, donde asesinar a una persona tiene penas similares al robarle la gallina al vecino. Nuestra carta constitucional, base de la convivencia político ciudadana nació en un contexto militar y dictatorial, el cual no atañe al lo actual y sólo sirve como alero para sustentar los privilegios de quienes los heredaron.
Vestigios vigentes de la constitución del 80´ es el sistema binominal, cuyos defensores lo indican como el mejor sistema para “asegurar la democracia”, me pregunto ¿asegurarla de qué?
Los invito a ser más activos, a involucrarse en este sistema ya viciado y abusado por quienes no temen a nada ni a nadie. La clase política funciona en base a n° de votos, no en base a sus ideas o valores, sean estos laicos o religiosos. Como el universo de votantes es cada vez menor, y los jóvenes de ahora no son votos a contar, no existen estímulos ni presiones para que comiencen a trabajar por los 15.000.000 de chilenos.
Veo la necesidad de que una nueva casta de políticos comience a hacer ruido, un grupo político que represente a la mayoría social y económica, un grupo de ciudadanos que proponga ideas, cambios y acciones y no tanto “bla bla” vacuo, infértil e eterno.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Navidad... ¿Una fiesta?


Feliz Navidad!!!, escuchamos por doquier, como el mejor efecto de soundround que la tecnología nos puede brindar. Empezamos a ver pinos navideños plásticos a fines de noviembre en las grandes tiendas, blancos, verdes, rojos, tantos colores como la imaginación mercantil pueda brindar. Nadie tiene más "espíritu navideño" que los malls. Son dignos exponentes de la fiesta navideña, de esta locura por regalar. Pinos de 3 metros, izados como íconos, galardonados con esferas de colores, cintas y aretes de ángeles que penden de sus espinosas pláticas ramas. Duendes de 1.70 metros con minifaldas y escotes sujerentes, de pelos planchados hacen amparo a un sujeto de traje escarlata y chiporro blanco que evoca una vida de polos gélidos y nevosos, que por alguna circunstacia está en medio del hall de una catedral flanqueada por tiendas y gente cargada con bolsas de regalos para amigos, familiares, conocidos, colegas y amantes.
"Que tengas una feliz navidad" se encuentran dos señoras rubias de cabellera y de cejas atezadas, de caras y cuellos bronceados, unidos a un cuerpo pálido y plegoso. Se abrazan como grandes amigas mientras sus bolsas hacen un brindis a sus espaldas, su motivo no lo se, brindarán quizás porque llevan presentes de navidad eje central de las fiestas de diciembre.
Algunos pesebres pululan en la ciudad, como un grito de recuerdo del motivo religioso del 24 en la noche. Donde según cuenta la leyenda cristiana nace (natividad = navidad) el hijo de su dios, salvador del mudo y de los hombres. Para darle la bienvenida, tres reyes magos, Gaspar, Baltasar y Melchor le llevan regalos para ofrendar al recién nacido.
Los pinos y Santa Claus (Papá Noel, Viejito Pascuero, San Nicolás) son tradiciones del viejo continente adoptadas en esta globalización económica que a acarreado las traduciones más rentables a los rincones mundiales dependientes del mercado global y sus implicancia.
La fiesta de la navidad no sólo revitaliza algunos espíritus por algunar horas, sino que potencia el sistema económico, como levadura a las bolsas económicas.
La población vive "la fiesta" apoyado en el crédito de consumo recién entregado, en el plazo mensual. Por ende la navidad se vive todos los menses del año siguiente donde las letras nos recuerdan esa cena especial con los queridos y los regalos entregados con ese espíritu pagano semi religioso perdido en una cultura importada condimentada con nuestra idiosincracia sin límites ni personalidad.
En navidad la población se centra en los centros comerciales, en las tiendas, no donde quizás la brújula del origen religioso apunta. Sería congruente si esas manadas de compradores fueran una manada de humanos preocupados de la carencia del otro, del abandono de los abuelos, de los huérfanos y sus sueños truncados.
Pero sólo una pequeña menudencia de personas encuentra el sentido aplicado de los motivos festivos. Los otros millones, luchan por el regalo en oferta, por conseguir el préstamo, por poner buena cara ante el pariente que detestan, de comer "fino" esa noche, de verse bien y de aparentar que nada malo pasa.
La fiesta navideña es un cruel reflejo de lo ovejas que somo como sociedad, de lo inconsecuentes que nos comportamos, y de los vacuos e insípidos discursos que desgarran las vestiduras en nombre del "niño Jesús"... que si naciera ahora tendría un I-pod un Wi y ropa Lacoste.

martes, 23 de diciembre de 2008

Transparente invisibilidad.


Extraño se siente el ser ignorado. Pero no depende solamente del hecho, sino de quién, dónde y cómo.
Nunca me había detenido a pensar sobre el "ignorar". Hecho tan cotidiano, practicado y internalizado en nuestra vida. Ignorar viene a ser varias cosas, es como una navaja suiza, puede ser una arma, una herramienta, un mensaje y una idea.
Ignorar es un acto que se desprende de la mentira, son hermanos de sangre, familiares cercanos de iniciativas nefastas, cuyo fin puede ser práctico pero en ningún aspecto un hecho bondadoso y virtuoso.
¿Cómo nos defendemos ante esta situación tan poco amistosa? ¿Cómo reaccionamos para minimizar el daño que produce el ser invisible para otros? Escarbo y la respuesta la encuentro en el ego. Ese sector de uno que pone mi valor por sobre el de cualquier cosa o persona, que nos lleva a veces por caminos errados o nos salva de situaciones peligrosamente humillantes.
Para no caer en el juego que desea concretar el que te ignora, debemos primero que nada, ser concientes de que el ignorarte es un acto voluntario de alguien que evidentemente te ha visto y manifestado tu existencia. No te puede ignorar quien no te conoce, eso es un asunto práctico. Imagínense tener que tomar en cuenta a cada individuo que se nos cruza por delante, no podríamos ejecutar absolutamente nada, sin considerar la cantidad de gente que ignorarías por el solo hecho de no dar a basto. Volviendo al tema, y considerando que quien está "viendo" nuestra presencia como un trozo de aire, manifiesta claramente con esa actitud que los que estamos ahí no somo más que un trozo del paisaje acontecido. Ahora bien el daño que esto pude causar se asocia directamente con la necesidad de ser reconocido por quien estamos pendiente que nos considere. Con esto se abre una nueva área en el proceso de "ser ignorado" que es extremadamente relevante, y la definiré como conclusión: el daño de ser ignorado es directamente proporcional a la importacia que le damos a quien nos ignora.
Puedo decir que ser ignorado es una situación particularmente desagradable y penosa, que depende estrechamente del amor propio y del manifiesto interés por quien nos ignora.
Si somos concientes de estas varables, controlaremos un aspecto de las relaciones interpersonales, que afecta directamente nuestro ego.

Red contra la Violencia doméstica y Sexual

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