Las redes sociales llaman al engaño, no por una intencionalidad propia en su diseño, o quizás sí. El asunto es que el "activismo virtual" y la "opinología política" de las masas con _intencionalidad social_ en las redes, crean una esfera ficticia de enfrentamiento de ideas y de opiniones en un espacio infértil, sin peso específico en el fortalecimiento del tejido social cuando éste no sobrepasa la dimensión de la red electrónica. Es innegable el rol articulador de las redes sociales para generar actividad sociopolítica, a medida que avanzan los medios de comunicación entre humanos, avanzan también su capacidad de unión, pero hay que tener cuidado pues estas mismas herramientas pueden ser usadas para dar calmantes a las efervecencias colectivas, cuando éstas depositan sus rabias en "muros" públicos y son recogidas en parte mediante la prensa para generar la sensación que la _opinión pública digital_ tiene cierto peso político sobre la clase dominante, un "se escucha a la gente". Este "people meter" de la opinión pública puede ser perfectamente manipulado, la movilización revolucionaria en Siria, no fue nada más y nada menos que una orquestación de la política de control hegemónico global de los EEUU sobre un pueblo que vivía una situación de inestabilidad interna. Twitter fue el medio por el cual la propaganda anti Gadafi tomó tenores de _ciudadanía movilizada_ y hoy viven en una situación de división interna como ha sido la historia de todos los países que han probado la larga mano de la política policial internacional del imperio norteamericano. En Chile la opinología virtual invade los muros de las redes, ignorantes exponen ideas incompletas y mal redactadas como opiniones de peso desde una postura sesgada y llena de creencias. Hoy todo el mundo se atribuye una vitrina para exponer sus verdades, lo que antes necesitaba filtros editoriales, de credibilidad y de triunfo dentro de la intelectualidad hoy tiene libertad máxima para recorrer espacios de debate sin que nadie pueda medir la consistencia verídica y de contenido de aquellos comentarios. Quizás algunos interpreten que presento una inclinación a la opinión de las élites por sobre la opinión de las masas, y bueno, cuando la masa es manipulable e influenciable por la clase dominante, su expresión mediantes las redes sociales no hace más que afirmar la intención de opinión del poder hegemónico. El porcentaje de personas que traspasa la barrera del "me gusta" y del comentario crítico en un muro virtual, a una acción real, en el mundo real, es menor, son ciudadanos _traza_, una minoría que parece fundamentalista más que activistas políticos pues pasar del teclado a la calle aún es propio de bolcheviques y terroristas. La comodidad del comentarista virtual, del político ciudadano de Facebook, lleno de soluciones para el mundo es innegable, desde una plataforma cómoda y segura, se critica o se defiende al sistema, se dan instrucciones a los políticos que abren sus muros para _escuchar al pueblo_, de la misma manera que todos somos directores técnicos frente a la pantalla del televisor cuando juega "la roja". Mi experiencia es que las mayorías descansan en estos espacios donde se habla de todo pero no se soluciona nada. El sistema ha sabido transformar una herramienta con un potencial desestabilizador, a una con un poder estabilizador, donde el descontento se encierra en redes virtuales pero no en la vida cotidiana y social de la población. El Facebook permite articular algunos grupos humanos, no cabe duda, pero permite con más potencia la sustentabilidad del _sentido común_, que siempre es una manifestación del peso de la cultura dominante. Es por ello que se llama así. Es importante darle a las redes sociales el peso real que se merecen, pues es claro que permiten transmitir ideas de lucha política, pero éstas deben llegar a la calle, a las poblaciones y no solo provocar un "me gusta" para que alguien mediante ese gesto sienta que ha generado un lazo de solidaridad y apoyo a quien trabaja por una causa social. Personalmente creo que he sido culpable de promover el activismo virtual por sobre el activismo callejero y poblacional. Cada vez que escribo algo y espero respuestas y apoyos digitales, he perdido tiempo real con personas que ya están dando batalla en las trincheras de lo concreto. He perdido tiempo leyendo apoyos que nunca llegan a nada y he descansado en las redes para dejar testimonios que deberían ser transmitidos en un medio de comunicación concreto o en una junta de vecinos. He decidido reducir mi activismo virtual y trabajar más en la calle con la poca gente coherente que conozco, con aquella que pasa del apoyo virtual al apoyo concreto, que sacrifica su comodidad por ayudar a otros a vivir de mejor manera, con los que no esperan a que otro haga las cosas, con los que no fallan, con las y los responsables con sus compromisos, con los que hacen de sus discursos ideológicos un mandato de su propia vida. Nos vemos en la calle.
Temáticas del Blog.
domingo, 20 de enero de 2013
domingo, 6 de enero de 2013
Nos falta ser más perros....
Hoy luego de jugar con algunos perros vagos en la playa de Llico, perros con hambre, heridos y con muchas cicatrices, aprendí de ellos una cosa... su actitud alegre y postiva frente a un momento de cariño y juego... eran perros evidentemente felices, o en ese momento felices, yo creo que hasta sonreían. Uno de ellos luego que le habláramos, solito por su cuenta se puso a escarbar y sacó una piedra y la llevó dónde nosotros... al ladito donde estábamos recostados... quería jugar... la tomé (con dificultad porque era de esas piedras que tenías que ganarle al perro) y la lancé lejos... salieron corriendo, uno cojo como el solo, con el codo desajustado, el chico más astuto y el mediano desconfiado... corrieron por varios minutos detrás de la piedra que nos traían una y otra vez... les hicimos cariño, al chico aviloso que nos miraba con cara de coqueto y a uno especialmente, ese que tenía como un ojo podrido y una pata mala... los amé, eran bellos, tiernos, hediondos como perros mojados... le dije a mi flaca... "a veces nos falta ser más perros y menos humanos".
viernes, 4 de enero de 2013
LA PACIFICACIÓN DE CHILE -CRÓNICAS DE MARTE-
Cuando lleguen los marcianos y asesinen al 80% del pueblo chileno, nos enviarán a vivir a unas comunidades humanas, nos manipularán y amenazarán, nos facilitarán drogas y alcohol para hacernos más felices, traicionarán por generaciones cada pacto que hagamos entre las civilizaciones, nos obligarán a vivir su cultura y lógicas, veremos como destruyen nuestras tierras, ríos y bosques, ya no podemos vivir como antes, tendremos que vivir como ellos, la tierra no nos dará más pues estará toda intervenida para los intereses de los extraterrestres, deberemos trabajar para ellos y asumir que nos dominan, su organización política nos dirá quiénes somos y cuánto valemos, informarán a los suyos que nuestra cultura desapareció porque somos flojos y no queremos hacer nada para surgir, pues su civilización es más moderna y poderosa, somos primitivos y debemos someternos al dominio de la fuerza del otro... pero quizás ahí, en ese momento, cuando hayan pasado cientos de años de miseria, crímenes y abusos, pestes y traiciones, quizás ahí recordemos las historias de nuestros abuelos y padres, quizás ahí en ese momento nos den ganas de recuperar lo nuestro...
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