A veces pienso que si Jesús, Buda, Gandhi o Baha'ulláh, viviesen en Chile, los acusarían de todo por exigir un trato digno a todo ser viviente. Incluso con los que no nos tratan dignamente a nosotros. Eso hace la diferencia entre el hombre común y el hombre elevado. El hombre común no es capaz de superar sus miedos, apegos, rabias y resentimientos, sino todo lo contrario, actúa y se justifica en base a su odio e ignorancia. El hombre elevado y consciente se gobierna, se exige coherencia, vive siendo ejemplo de lo que dice que es lo correcto, supera sus miedos y odios, no deja que sus emociones actúen por él, las mira, las comprende, las acoge y las controla... por eso que a casi todos los hombres y mujeres elevados, los persiguen, los encarcelan y hasta los matan con el apoyo de las mayorías. Pues como dice José Ingenieros en su libro "el hombre mediocre", a la masas mediocres le molesta la virtud, y la van a agredir cada vez que ésta exponga que la conducta de otros se acerca más a la de un simio, que a la de una persona humana que aprendió a controlar su ego y su sensación de ser alguien importante que merece ser recompensada incluso con sangre y dolor de otro, para sentir satisfacción personal. Esperemos que logremos superar la ignorancia y las conductas primitivas de nuestros antepasados, pues sino, como especie, estamos condenados a la autodestrucción.
Temáticas del Blog.
domingo, 7 de diciembre de 2014
sábado, 6 de diciembre de 2014
El pensamiento binario del chileno
Si uno está a favor de que la mujer pueda decidir interrumpir un embarazo, te llaman pro-muerte, que estás a favor del asesinato de guaguas. Si uno se opone a que se torturen a delincuentes, reducidos y controlados en la calle, te dicen defensor de los delincuentes, que cuidas a los flaites. Si pedimos que no haya segregación en la escuela, te dicen que nivelas hacia abajo, que estás en contra de la calidad educativa. Siempre es binario cierto? blanco o negro según parece. Pues uno habla de un joven de 16 años que robó un celular, y te sacan como argumento un asesino que apuñala un anciano... hablas de una mujer violada y te salen como contra-argumento la adolescente irresponsable que aborta "por gusto".
Es muy difícil llevar un debate de ideas cuando la otra persona sólo mira su propia idea y no es capaz de diferenciar las cosas que se están discutiendo... Para muchos un asaltante asesino es lo mismo que un lanza desarmado, no hay diferencias. Para otros una mujer pobre, con poca educación que no puede alimentar a más niños, es lo mismo que una mujer educada pero irresponsable. Todo tiene matices, contextos propios, únicos. Cada ser humano ha tenido una historia que no conocemos, no sabemos cómo fue criado o criada, no sabemos si aprendió a sentir empatía, no sabemos si alguien se preocupó de educarlos, de atender sus miedos y necesidades. No sabemos si se sienten solos, si tienen hambre, si han recibido buenos ejemplos a seguir. Toda persona merece ser tratada con dignidad, incluso los que no respetan la dignidad de otros, pues así se tiene altura moral para exigir. Son las personas educadas, conscientes y despiertas las que deben mostrar la forma correcta de hacer las cosas, gobernar sus rabias, miedos y resentimientos. Saber dar el ejemplo y demostrar que la dignidad se ejerce incluso bajo la circunstancias más difíciles, pues eso nos hace grandes. Mantener el nivel frente al enemigo, tener honor y sostener la altura que se dice tener, mediante el ejemplo.
lunes, 17 de noviembre de 2014
¿Será posible un frente amplio por una Asamblea Constituyente?
Es bastante cliché decir "la unidad hace la fuerza", pero es una gran verdad. A pesar de la posible modificación del sistema binominal, sabemos que una verdadera profundización de nuestra democracia complicaría tanto a la Alianza como a la Concertación (que habita dentro de la Nueva Mayoría), pues pondría en amenaza sus privilegios económicos y políticos. La fusión de distritos que se propone, generará en algunos casos una triplicación del número de electores a conquistar, haciendo de la campaña algo imposible para quienes no reciben cientos de millones de pesos en "aportes reservados". Además, a los partidos menos numerosos les cuesta tener candidatos realmente competitivos en todas las comunas, distritos o circunscripciones, lo que provoca una serie de partidos políticos con un 2-3% de votos que al final poco o nada logran influir en el accionar nacional. La fuerza más potente por fuera de ambos bloques tradicionales es el Partido Progresista, liderado por Marco Enríquez Ominami, quien a pesar de haber perdido la mitad de sus votantes, logró mantener los dos dígitos en los resultados de la última presidencial.
Los que están por fuera de la Nueva Mayoría (coalición de centro derecha) son un abanico heterogéneo de partidos y colectivos que lamentablemente tienen por deporte competir entre ellos. Liberales, Humanistas, Progresistas, Ecologistas, Igualdad, Autónomos, y muchos más difieren en cosas importantes; algunos son marxistas, otros socialistas, eco-socialdemócratas, cooperativistas, etc. Lo que quiero decir es que esta diversidad de alternativas ha mantenido hasta ahora un hábito sectario, o dicho de otra manera, de poca vocación de mayoría. Los purismos ideológicos sabotean la política de alianzas y los caudillismos generan conflictos que más tienen que ver con problemas personales entre dirigentes, que con diferencias irreconciliables en materia de programas políticos.
Pero no todo tiene que seguir igual. Hoy existe un común denominador que sobrepasa prácticamente cualquier diferencia política en los partidos externos al duopolio. LaAsamblea Constituyente. Ella nos obliga a mirar más allá de los intereses personales o partidistas, pues de lograrse, cada persona y organización se someterán a lo que se decida como nueva Constitución.
La Asamblea Constituyente es un excelente motivo para que seamos capaces de comenzar a concentrarnos en lo que nos parecemos, en vez de seguir afanados en elevar las diferencias. Cada quien que exige una Asamblea Constituyente sabe perfectamente que no será su partido, o los empresarios, o ningún grupo en particular quienes definan las nuevas reglas que regirán a Chile, pues lo que salga de aquella asamblea puede que ni se parezca a los que cada organización sueña, pero de eso se trata de la democracia, aprender a construir en diversidad. Es decir, todas nuestras diferencias pasan a un segundo plano cuando manifestamos el deseo de someternos a una construcción colectiva, democrática y popular de la carta madre.
La recuperación de la confianza entre todos estos partidos y colectivos políticos por una Asamblea Constituyente es el primer paso. Conversar, escuchar, trabajar en conjunto, pero por sobre todo ir generando coherencia entre lo que se dice en privado y lo que se expresa públicamente, dado que hay heridas presentes que sólo cicatrizarán cuando exista respeto paritario y enfoque en un proyecto común que nos ponga arriba de un frente amplio por una Asamblea Constituyente y que prepare a Chile para los desafíos del siglo XXI.
Etiquetas:
Análisis Político,
Prensa y columnas de opinión
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
