domingo, 25 de mayo de 2014

AQUÍ AHORA

Esta reflexión es larga y rara, así que si no le gusta leer quizás no le interese, pues voy a exponer mis pensamientos sobre el aquí y ahora para ver si alguien más siente o piensa lo mismo:

Meditar

Siento mi peso en la silla, me concentro en mi respiración, cierro los ojos, percibo el sabor de mi boca y cada extremidad está presente, intento no atender ideas o pensamientos que surgen, vuelvo a mi respiración y a sentir. Ahí estoy, presente, en el inmediato ahora, no en alguna idea, no en algún recuerdo o en una proyección futura creada por mi ego. No hay deseos, aprehensiones ni miedo. Paz.

El pecado original

La religión cristiana le llamó pecado original, el cual surge cuando un humano come del fruto del "árbol del conocimiento" o de la razón. Punto que corresponde a momento en que como simios bípedos comenzamos a desarrollar consciencia y apego de nuestra existencia (ego) y capacidad de proyección mental de otra realidad (ideas). Dejamos de fluir con la naturaleza y empezamos a transformarla según nuestros deseos (los animales tienen impulsos). Al poder imaginar cosas comenzamos a temer de la naturaleza misma, al desconfiar de nuestro entorno, al exigir que las cosas deben ser como el humano quiere que sean, nos impusimos por sobre todo (y todos) producto de nuestro ego. Concepción de propiedad de una especial virtud del Yo que nos otorga un posición más elevada (de importancia) que el resto de las cosas o seres (nos creemos el "hoyo del queque", los hijos de Dios). Algunos exponen que el ego es un mecanismo de defensa evolutivo. Quizás sí, quizás no, eso no cambia nada, pues cuál sea su origen, las y los humanos vivimos emocionalmente y mentalmente más en los pensamientos que en el presente inmediato.

El pecado original, el que todo ser humano tiene por herencia de sus primeros ancestros, fue la desconexión con Dios, con el todo único, perdimos el ritmo de la naturaleza, desentonamos el canto de la armonía del planeta.

Neuroexplicación

El cuerpo humano tiene receptores de temperatura, presión, dolor y ubicación espacial (propiocepción) en todas sus extremidades y piel, carne, hueso, articulación. Toda esa información viaja hacia tu sistema nervioso central, donde es relacionada con centros emocionales, recuerdos, etc. Pero no toda esa información llega a la corteza que aloja la capacidad del pensamiento y aceptación de -la realidad-, no siempre somos conscientes del sabor de la boca (ahora la sientes porque lo leíste y tu mente tomó atención en el saber de tu boca), del peso del cuerpo en el asiento, de la temperatura de nuestra piel, de la luz que llega a nuestro cuerpo y ojos. No, no toda la información que recibimos pasa a la conciencia, pues nuestra conciencia debe responder además al ego, a las ideas preconcebida que tenemos sobre la importancia suprema que nos damos a nosotros mismos. Estamos constantemente interpretando el mundo según NUESTRAS IDEAS, NUESTRAS EMOCIONES, NUESTROS MIEDOS... en buen chileno, "nos pasamos rollos".

Conducta

Un celoso o celosa, sufre, se angustia, teme, se tensa por cosas que no han pasado, que sólo están en su imaginación paranoica. La especie humana, al igual que todas las especies tiene como primera reacción biológica frente a lo externo, una EMOCIÓN. Humberto Maturana plantea que los seres humanos somos seres primeramente emocionales y luego racionales. Que el pensar se vincula íntimamente con lo que se siente emocionalmente en ese momento, siendo más un orden que una jerarquía.

Emoción -> Pensamiento

Pensamos según nuestro emocionar

Si me siento feliz, será muy difícil que esté pensando en algo muy triste, así como si me siento emocionalmente pésimo, abatido, de seguro sentiré la vida, la realidad con tonos más grises.

Por eso es malo tomar decisiones muy enojado o muy feliz, pues sabemos que en esos polos emocionales nuestra percepción de la realidad está muy alterada y que podemos cometer un error al -dejarnos llevar por los sentimientos-.

El publicidad y marketing se sabe que las personas infelices o insatisfechas con sus vidas compran más cosas que las personas que se sienten plenas. Nuestro modelo de desarrollo se sustenta en la infelicidad de las mayorías. Piénselo.

Proyecciones

Si no entendemos, aprendemos y practicamos un control de nuestros apegos, miedos, paranoias, angustias imaginarias, proyectadas por un modelo cultural que las educa, proyecta, impone y publicita, seguiremos un espiral de sometimientos, control, injusticias, prohibiciones, limitaciones, guerras, crímenes, masacres, depresiones, suicidios, etc.

Cambiar a otra civilización no responde a un lógica de izquierdas o derechas, sino de valores y principios mucho más trascendentales que los apegos obsesivos que el capitalismo y comunismo tienen sobre los medios de producción de la materia. Una nueva civilización que entienda la necesidad de mantenerse conectado con la realidad presente tanto o más tiempo que con nuestro ego, no podrá ser materialista, consumista e individualista, pues su emocionar será más equilibrado, habrá un camino con sentido que transitar, podremos disfrutar de lo que tenemos ahora ya, sin desear explotar a otro por tener más cosas para poder sentir poder, porque temes y eres infeliz.

Si lo gramos suprimir los miedos irreales, si educamos bajo un paradigma de emociones positivas, amorosas, equilibradas, los codiciosos, avaros, materialistas e infelices no serán la norma, sino las rarezas, una minoría.

El camino hacia un nuevo mundo está en el cambio interno de cada uno.

No afuera de nosotros, no hay que rogar ni pedir.

Hay que encontrarse, amarse, entendernos y aceptarnos a nosotros mismos. Sentirnos en paz.

Amaos los unos a los otros.

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