martes, 27 de octubre de 2009

Las Gracias de un Joven Viejo.

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Gracias a mis viejos por bancarse un hijo tan poco tradicional.
Gracias especialmente a mi madre por convertirme en lo que soy.
Gracias mi hermano por contagiarme el gusto a la lectura
Gracias mi viejo por apoyarme y sostenerme en mis proyectos no-lucrativos
Gracias a mis amigos por saber decirme que no, cuando me equivoco.
Gracias a mis amigas por mostrarme las particularedades de la mente de la mujer
Gracias a los que me han hecho cariño
Gracias a los que han tomado mi mano
Gracias los que me han abrazado cuando he llorado
Gracias a las mujeres que no me correspondieron, por enseñarme a respetar y temer del amor.
Gracias a los soñadores que caminan conmigo hacia destinos inciertos.
Gracias a mis perros que tuve, por saber lo que es fidelidad.
Gracias a las plantas por darme aire.
Gracias a los animales que me alimentan.
Gracias al chofer de la micro que me lleva a mi trabajo
Gracias a mi polola Bárbara por no saber en que líos se mete conmigo y por dedicarse a hacerme feliz.
Gracias a mi amigo Hernán por avivar el fuego que estaba por ahí.
Gracias a los que confían en mí.
Gracias a los señores políticos y avaros empresarios por darme un buen motivo para ser solidario.
Gracias a los libros que me enseñan tanto.
Gracias a Rodrigo Contreras que una vez me dijo "Pancho, no te preocupís weón, si vos estás para cosas grandes" en 4º año de la U.
Gracias al cielo por darme estrellas que mirar.
Gracias a la lluvia que me acuerda de las tardes tibias en mi casa con mi familia.
Gracias a la música que me acompaña todo los días.
Gracias a mis ex-compañeros de Educación 2020 por dar el puntapié inicial de mi entusiasmo.
Gracias a mis ex-comparos de Magíster de la UdeC por aguantar "chancho en misa".
Gracias a los que me han prestado dinero cuando quedo pato.
Gracias a los bancos, que me enseñaron a no confiar en ellos.
Gracias a mis ex-pololas por construir junto a mí lo que soy ahora.
Gracias a la vida que me ha dado tanto, y a Violeta por esa frase.
Gracias a mis primas y primos por sus abrazos y cariño.
Gracias a mis tías y tíos por escucharme y encausarme.
Gracias a los que me han recibido en sus casas y tratado como un rey.
Gracias al alcohol por enseñarme a beber.
Gracias a la marihuana por mostrarme en algún momento, lo que es ser NO- hiperquinético.
Gracias a mis profesores que no me tenían paciencia, y aprender que ser diferente es genial.
Gracias a los profesores que creyeron en esta criatura habladora e inquieta.
Gracias a Xío por adoptarme como hermano mayor.
Gracias a mis compañeros del CID por confiar en mí y en sus propias convicciones.
Gracias a los del Seamos Más por darme un espacio.
Gracias Jorge Ferrer por hacerme sentir como un viejo amigo y entender el concepto de caballero.
Gracias a mi asistente Yocelyne por soportarme 4 años y seguir riendose de mis tonteras.
Gracias a mis compañeros de la UNAB por soportarme.
Gracias a Antonia y Florencia por poder verlas crecer.
Gracias a mis tortugas por enseñarme lo que es constancia.
Gracias a Esteban Sanhueza por que siempre está ahí.
Gracias a Juan Sáez por saber que 10 años después que yo, nació un tipo más soñador.
Gracias al Danny por saber siempre cómo y por dónde puedes fracasar.
Gracias a mi jefecita Pancha Wiegand por ser tan mandona y centrarme.
Gracias a mis jefas de los institutos por no echarme aún de mi trabajo.
Gracias a mis estudiantes por enseñarme todos los días algo nuevo.
Gracias a mi por comprenderme a mi mismo.
Gracias a las caries que me dan trabajo.
Gracias a mi páncreas que aún no colapsa.
Gracias a mis manos que me permiten hacer tantas cosas.
Gracias a Andrés por aperrar cada vez que lo he necesitado.
Gracias Antonella por los queques con manjar que nos preparabas.
Gracias a la "toca" por no permitir que me matara.
Gracias a los perfumes por ocultar lo desagradable.
Gracias a los muchachos del MAL por su manera de pensar.
Gracias a los Laicos y Religiosos que me han enseñado moral.
Gracias a los condones y anticonceptivos por respetar mis planes de vida.
Gracias a las circunstancias que me permiten dar gracias.
Gracias por tantas palabras de apoyo cuando se me ocurren mis tonteras.
Gracias por leer esto.

Y gracias a las gracias que quedan y que no agradecí ahora.

Pues no queda más que seguir pá delante, seguir haciendo lo que considero correcto y noble.
No me queda más que ser un soñador mientras no despierte.


Gracias


Música que he escuchado mientras escribía...

http://www.youtube.com/watch?v=QsEEwHBr2K4&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=vqn9VDoAV8U (x 2)
http://www.youtube.com/watch?v=aYZHDHSGKak&feature=channel

domingo, 4 de octubre de 2009

Puras Weas


Tengo sueño pero no quiero dormir aún, necesito escribir y no quiero pensar de manera muy cesuda... quiero que los dedos dejen salir lo que haya no más en ese abismo extraño.

Si no vas a leer esto, no lo leas con esta canción de fondo...
http://www.youtube.com/watch?v=oL5ARZSGQu4&feature=related

- Me he dado cuenta que las veces que más poemas he escrito fue cuando el amor no fue correspondido, muy cursi y patético.
- Pocas personas se merecen mis respetos intelectuales y valóricos, al resto los respeto como personas, lo que no es menor.
- Algo me pasa cuando recuerdo los pocos "no" que he escuchado en mi vida.
- Soy latero
- Nunca me siento bonito pero muchas veces me lo creo.
- Peso 40 kilos más que hace 10 años... y el 99% del tiempo me da lo mismo. Eso está mal, debería ser el 95% o por ahí.
- No he dejado de querer a ninguna ex, pero de amarlas sí. Hay tiempo para cada uno de los tipos de amores que las personas necesitan vivir.
- Una experiencia traumática en el amor sirve de antídoto para no caer de nuevo en ese estado tan poco digno y saludable.
- Me equivoqué de profesión y me di cuenta 3 años después de terminar la carrera.
- Gasté mucho dinero modificando un auto, es claramente la estupidez más entretenida que he hecho.
- No me extraña que me caguen con plata
- El Chileno no es solidario. Es sensacionalista y medíaticamente solidario.
- Somos los reyes del eufemismo.
- Me gustaría ser político o algo por el estilo.
- Encuentro una responasabilidad muy grande el que alguien te ame.
- Ya casi no me quedan amigos.
- Ahora se quienes deben ser mis amigos.
- Odio el Mall
- No me gusta que esté el casino en mi ciudad.
- Me carga Piñera y detesto a la UDI
- No se andar lento en ningún medio de transporte.
- Soy muy mal pensado y me divierte eso.
- Me carga poner notas. Por mi sería... -este pasa, este no, este sí, este no....-
- No se por qué hago este ítems de declaraciones... será para pensar mejor... yo creo que sí.
- Leo de a 4 libros al mismo tiempo.
- Me cargan los flojos, y más los que son hijitos de su papá que siempre tendrán todo a pesar de ser unas mierdas sociales.
- El problema de Chile, son los Chilenos.
- Creo que los 90s fueron mejores años para crecer que los 2000.
- Tengo incontinencia verbal.
- Pienso todo el santo día, no se qué es tener la mente en blanco.
- Me siento más inteligente que la mayoría. O al menos los otros se comportan de manera poco brillante o soy simplemente un arrogante narciso de mierda.
- Mi polola es una mártir, se le he dicho mil veces y no entiende.
- Lloro fácilmente... uff.
- Grito como una maraca con las películas de terror.
- Prefiero un buen poto antes que las pechugas... pero al final me da lo mismo.
- Tengo más amigas que amigos. Como son más complejas, son más entretenidas y tienen historias enredadas... con los hombres uno siempre termina hablando de sexo, de más sexo, de autos, de sexo dentro del auto, de caca y de más sexo. Al final uno sale peor de como llega.
- Mi ortografía es como la mierda.
- Cuando tomo vino tinto, me exito un poco. Pero sólo un poco....
- Ronco y me carga... creo que eso me va a costar el matrimonio a futuro.
- Quiero 4 hijos y la primera que sea niña
- ¿Se podrá legalizar la poligamia?
- Hay mucho gay y no hay poligamia.
- Me encanta conocer gente... es más siempre me ha gustado ir a fiestas dónde no conozco a nadie.
- Sólo sé que mientras más se gana más se gasta y menos tiempo tienes para disfrutar.
- No quiero crecer
- El ser humano es un peste para el mundo... per nosotros somos nuestro propio remedio. Nos vamos a autodestruir.
- Duermo de lado.
- Me gusta vivir.


- Ya es hora que vaya a la cama... en fin. Espero que no te hayas dado la lata de leer esto. Es muy fome, íntimo, poco útil y siútico.

Un provinciano en metro.


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-Nota ante del inicio-

Ruego a usted, luego de leer la nota, pensar (no se esfuerce mucho) en una canción de fondo que sea acorde, desde su perspectiva, con el texto siguiente. Usted verá una primera sugerencia de mi parte, que es sólo para el primer lector, ya que el segundo deberá leer la nota con la música propuesta por el nº1 y el 3 con la del nº 2 y el 4 con la del nº 3 y así sucesivamente. Es algo idiota pero será divertido… cada interpretación tiene su propia musicalización, busque la suya.

Sugerencia del autor. http://www.youtube.com/watch?v=QNPfP_E6smE

Un provinciano en metro.

Ya con mochila al hombro, con la “Bip” cargada busco torpemente en los carteles la señal “Dirección San Pablo”. Inmediatamente desnudo mi poca habitualidad de usar el medio de transporte más moderno del país que está al alcance por $500. Inconscientemente trato de no hacer notar mi calidad de visita, me disfrazo de santiaguino por un minuto, pongo cara de que nada me importa, de estar apurado y de asco por tener que compartir mi metro cuadrado con tantas personas. No dura mucho mi performance, inmediatamente se me relaja el rostro, y pongo esa sonrisa de mierda que siempre traigo conmigo y que le gusta tanto mostrarse al público que no me ve, pero a ella, le da lo mismo, sigue curvada tensando esos labios generosos que mi genética me condenó.

Ya es medio día en la capital, y la estación Tobalaba está llena de gente, y qué gente. Cada quien con su mundo, como si forrasen su aura o su metro cuadrado como diría un cabeza de pelota con un blindaje impenetrable ante miradas y posibles juicios de terceros. Me da la sensación que a la gente en Santiago le molesta ser vista, como si el poder mirarle sea funarle el juego a ser invisible, a no ser visto, es como pillar al amigo en el juego de las escondidas. No sólo la gente se hace la invisible, al parecer también no quiere ver a los demás, evitan el contacto visual, el vínculo con el otro, ese que nos permite el saber que hay otro más ahí, otra vida en particular, otra forma de pensar, otros sentimientos contemporáneos a los míos. No queremos saber de nadie y que nadie sepa de mi.

Parte esta cuncuna metálica, con ese tironcito que hace como que te bota, intención impedida por el orgullo de no caerse en un vagón del metro. Unos sentados, otros de pie y los rebeldes en el suelo. Jóvenes haciéndose los dormidos, señoras con cara de no querer estar ahí, mujeres jóvenes con cara de indiferencia y disposición a ver y sentir quién la observa, flaites varios, peruanos, ecuatorianos, obreros, ejecutivos, vendedores, promotoras, estudiantes, dueñas de casa, ociosos, putas y no tan putas, todos ahí en ese caldo seudo-cosmopolita que es nuestra capital. Algunos leen, no parecen dar nunca vuelta la página, pero al menos tienen la pose, cosa no vista en los medios de transporte del “Gran” Concepción. Nadie da el asiento, o nadie menor de los 25 años, no importa si se les pone en un costado, equilibrando el esqueleto cansado una mujer de edad avanzada, o un cojo, o una mujer con guagua… no es su problema. Debe ser el daño colateral del progreso, personas menos educadas con más acceso al mercado.

Por más que quieran no ser vistos y se pongan sus lentes y audífonos de invisibilidad, deben bancarse el contacto con el otro, sentir la piel del vecino, sus olores y su aire expirado por esos pulmones ajenos, puedes esconderte pero nunca huir de la sociedad dentro de un vagón del metro.

Y ahí cae la tentación, de ser uno más, de ser un capitalino, de ser parte de esa sociedad de metrópolis, ser un tipo cool , un weón acorde con lo moderno, con el carrete con go-go dancer, con minas con escotes de verdad, discos con futbolistas de selección Bielsa, casas de maracas con Senadores y Diputados, con conciertos de músicas imperdibles, con “tag”, con súper autopistas, con tarjetas “bip”, con personas invisibles.

Pero no, gracias… vuelvo en mí, recupero lo que soy, un provinciano de paso por la capital, por esa ciudad ajena con el otro, esa urbe que te hace y obliga a ignorar al otro para dejar bien en claro que no te interesa nada ni nadie a no ser que sea para un touch and go

Igual es divertido llegar de Santiago y haber disfrutado del bestiario humano que nos ofrece el zoológico de edificios. Es agradable saber que eres diferente, un –huaso- que tiene que mirar a cada minuto el mapita con las estaciones del metro para que no se le pase la estación que te deja a algunos metros del bus que te llevará nuevamente al Sur.