domingo, 24 de julio de 2011

La verdad

"La verdad" no se encuentra en nungún texto, ni en las palabras de ningún profeta. La verdad se encuentra dentro de cada uno de nosotros, es la búsqueda libre de nuestras preguntas y la construcción soberana de nuestras propias respuestas. No somos instrumentos ni servidores de un poder universal, somos parte de aquel y por lo mismo debemos ejercer la voluntad que se nos ha entregado.

viernes, 22 de julio de 2011

Reflexiones de las crisis política odontológica.



Somos muchos, pero en el área privada... somos muchos, que nunca nos enseñaron a ser uno sólo. Tenemos un colegio, sin liderazgo nacional, centralizado, jugado al lobby y a las reuniones que nunca llegan a nada (que hable la historia si no me creen), somos pocos porque no aprendimos a colaborar, sólo a competir. Somo sólos porque nunca hicimos de la odonología un bien social, sino un bien de consumo, somos solos porque nos aislamos en los implantes y blanqueamientos con agua oxigenda calentada por láser.

Luego sobrarán dentistas, pero los vendedores de taxi-colectivos serán felices con nosotros, los que sobramos, o los ingenieros comerciales (y algunos colegas caníbales) que nos toman como obreros de fábrica de hoyos y composites; explotando la ilusión y la necesidad de miles de jóvenes que necesitarán aguantar la mediocridad porque el crédito no se paga sólo y estar en DICOM es peor que tener antecedentes penales.

Así pues el mercado y la depredación funcionan, atomiza la mano de obra y desarticula las voluntades para evitar el poder de las masas, esas masas de voluntades bellas que buscan lo justo y que son tildades de upelientas, populosas, rascas, poco glamorosas y hasta flojas como díría algún facho pasado por cloro. Así el snobismo clásico del dentista que se cree parte de una elite que no sabe nada más que el bestseller de turno (como cultura general).

Hay colegas que son diferentes, aquellos que atienden a todos por igual, huela bien o huela mal la señora del campo o campamento, ¿acaso saben lo que es no tener agua caliente, ni baño?... ellos son concientes de todo, ilustrados, críticos, humildes, humanistas, pero sólos...

Quizás si tomamos el exceso de dentistas como un problema de salud pública y no cómo un problema de "dientistas" podamos levantar mayor masa crítica y generar apoyo civil, quizás así podamos hacer un paro con los que quieran parar... porque eso de "no ser representativo" es no saber nada de historia, porque no es necesario ser mayoría para provocar cambios... quizás leer un poco más a Henry Thoreau les aclare la película a los que creen que con un 100% de colegiatura tendremos debates y cambios en el parlamento y en nuestra constitución parida en dictadura y alimentada en democracia concertacionista.

No he ingresado al colegio de dentistas porque desafié la lógica de la comodidad, del rebaño... soy presidente de una ONG regional, con soñadores y soñadoras que no le creen al mercado, al individualismo y al lobby... somos poquitos que hemos ayudado a miles, somos poquitos que hemos colocado el tema dental a nivel nacional (somos los que hablamos con Fernando Paulsen)... somos a los que intentaron desprestigiar mediante correos del colegio de dentista de Concepción, acusándonos de todo y nosotros siendo sólo cumplables de ayudar a la sociadad y a la odontología recuperando su responsabilidad social... somos los que asistimos a las señoras de Hualqui que cayeron en un programa de prótesis desastrozo, inmoral y venenoso para nuestra profesió y que nos tildaron de todo por no estar colegiados ¿acaso hay que estar colegiado para tener ética en nuestras vidas?

Nos piden que entremos a un lugar donde la violencia intragremial se ejerce a todo quien no es parte del club... ¿acaso los dentistas no colegiados somos malos?... ¿quieren que entre ahí donde las regiones están de decoración? ¿Quieren que entre donde no se lee una sola letra de humanismo para y con la sociedad civil¡?...

No gracias, esperaré que los que ya "militan" en el gremio tengan el valor de hacer un motín, esperaré a que las regiones (colegios regionales) se independicen del poder central y crean en ellos y ellas mismas, que asuman que pueden pensar por sí mismos sin tener que esperar el salvoconducto de Santiago, que no importa si quedan con $0 en un principio, porque la libertad tiene un costo incial y una tremenda rentabilidad a largo plazo... en fin, no me quiero extender más...

Por nuestra parte, desde las regiones, desde una sóla ciudad, seguiremos defendiendo a los más vulnerables, a los estudiantes endeudados y luego al gremio, porque en nuestras prioridades están los demás antes que nosotros... porque la odontología como salud es un derecho, no un nicho comercial.

Desde Concepción espero que el Colegio cambie, que mis colegas cambien, que salgan del box y pasen a la calle, que no le tengan miedo a la lucha de derechos y a perder los privilegios en pos de un país mejor... quizás la utopía corre por mis venas, pero me mantiene conciente que no estoy sólo en este mundo, y que quizás lo podamos mejorar.

Saludos a los y las que leyeron.
Pancho Córdova

sábado, 16 de julio de 2011

¿Y las regiones cuándo?



Muchas y muchos nos hemos declarado como “regionalistas”, no por un asunto dogmático, sino porque estamos en un punto de inflexibilidad frente al descarado y dañino centralismo que vive nuestro país. La planificación político-territorial de una nación debe propender al desarrollo equilibrado, un diseño que busque el beneficio de toda su población, garantizando con ello, una mejor distribución de recursos (antagonismo a inequidad), soberanía territorial, descentralización del poder económico y que, en el caso chileno, también sería del poder político. Santiago crece como un tumor de apetito insaciable, consume los recursos regionales porque tal centralismo no es autosustentable, se concentran las decisiones políticas en la ruta 68 gracias al sintético traslado del congreso a Valparaíso y se le desconectan los nutrientes a los polos extremos que sobreviven con la caridad del poder central que come, duerme y renta en una de las ciudades más contaminadas del mundo. Ya hizo ruidos cívicos Magallanes con el “asunto del gas” demostrando que las identidades locales se fortifican cuando el desarrollo de un país no es equilibrado, muchos de esos y esas compatriotas se sienten más “magallánicos-argentinos” que chilenos ¿No hemos perdido suficiente Patagonia señores políticos? Calama hace muy poco lanzó una bengala dando luz a una conciencia de que tal ciudad podría ser el Dubái del cono sur gracias al petróleo rojo que nace de sus entrañas. Con este caldo de cultivo no sería de extrañar que demos a luz a un nuevo Juan Martínez de Rozas que lidere una larga lucha por la dignidad regional, un prócer que se indigne por la venta de ESSBIO cuyos dineros posiblemente sean para un nuevo Metro capitalino mientras que, los coronelinos y lotinos, claman para que el Biotrén los pueda llevar a sus trabajos y en el Alto Bio Bío esperan que algo les chorree de las hidroeléctricas porque, a pesar de las promesas, es la comuna más pobre de todo el país.

domingo, 10 de julio de 2011

LA BURBUJA ODONTOLÓGICA



Carta abierta a la sociedad civil y a los medios.
La libertad de enseñanza

En la actualidad se ha generado un interesante debate sobre la educación de nuestros niños y jóvenes, el cual se centra principalmente en dos puntos; el financiamiento y la inequidad de su calidad. Pero hay un factor que no hemos considerado en los debates, la regulación de la oferta de carreras universitarias y técnicas. La cesantía ilustrada es una realidad en muchos países de América Latina y de Europa. En éstos, la oferta de carreras profesionales no se reguló mediante una planificación nacional, generando un nuevo frente de demandas y conflictos sociales.

Cuando el lucro es el motor de la creación de carreras universitarias, es decir, se planifica y se sostiene la apertura y cierre de escuelas profesionales mediante la demanda social y  en búsqueda de rentabilidad de la inversión, se genera irremediablemente una sobreproducción de profesionales. La evidencia demostró que el “mercado educativo” no pudo regular la calidad de la educación superior como lo aseguraron los creadores del modelo. Se debieron crear agencias -privadas- de acreditación para que mediante certificación, se garanticen las condiciones mínimas de: coherencia curricular, recursos humanos e infraestructura para la formación de profesionales.  Así también se pensó que la lógica de mercado garantizaría la cantidad de profesionales, que sería regulada por el mercado laboral y la demanda de desarrollo país. Esta postura ideológica nos lleva  a que debemos esperar dos cosas; que los mercados laborales se saturen de profesionales para que de esa manera desaparezca la demanda o que, la iniciativa privada desarrolle nuevas fuentes de producción que exijan ciertos tipos de profesionales. ¿Qué problemas nos acarrea esta libertad educativa garantizada en nuestra constitución? Lo primero es que se genera de una gran cantidad de profesionales que no ejercen la profesión que estudiaron (frustración), lo segundo es la baja la calidad del empleo y de los sueldos y por último, se masifica el nivel de endeudamiento de las clases medias y bajas que son las que estudian gracias a la deuda familiar o personal.  

Lo peor de esta burbuja de futuros cesantes ilustrados y endeudados es cuando el daño se sociabiliza en profesiones que tienen un profundo componente social, como por ejemplo en la salud pública.

Para la carrera de medicina (y pedagogías básica, diferencial y parvularia) se ha impuesto la obligatoriedad de la acreditación en la Ley de Calidad y Equidad para la Educación Superior, pero ¿qué ha pasado con las escuelas que hasta hoy no se han acreditado? No ha pasado nada, dado que la ley no impone ningún tipo de sanción a las universidades que no acrediten sus carreras. Por lo mismo, la gran mayoría de las escuelas de medicina lograron acordar un Examen Médico Nacional de carácter voluntario, que permite tanto al sistema de salud público como privado, visualizar en parte la calidad de los profesionales egresados. En educación se intenta realizar algo parecido mediante la Prueba Inicia, que hasta el día de hoy es voluntaria y sin peso real en la hora de controlar la “libertad de enseñanza” de los futuros profesores.

La burbuja Odontológica

Hace no más de una década existían en Chile unas 10 escuelas de odontología que generaban un sostenible aumento de profesionales para la demanda nacional. Pero, bajo los incentivos de mercado y la desregularización intencional, en pocos años la cantidad de escuelas dentales aumentó en un 400%, de las cuales sólo las “tradicionales” y un puñado de privadas están acreditadas (ni hablar de la generación de investigaciones y publicaciones serias).

Lo anterior no es sólo un problema gremial o familiar (lo que ya es éticamente grave), sino que es un problema de salud pública que absolutamente nadie ha considerado de manera seria. Publicaciones españolas y latinoamericanas demuestran que el exceso de odontólogos genera: 1) disminución de la calidad de los tratamientos, 2) sobre indicación de tratamientos, 3) disminución de los sueldos, 4) nula mejora en la cobertura en los sectores más vulnerables y 5) empobrecimiento de la clase media profesional (en España la tasa de cesantía de dentistas es de un 10%).

Lamentablemente de estas 40 escuelas dentales se titularán, en menos de 10 años, tal cantidad de dentistas que se generará una cifra aproximada de un dentista por cada 800 habitantes lo que es más del triple de lo recomendado por OMS (1 por cada 3500 habitantes) generando una gigantesca sobre oferta de profesionales de dudosa calidad en el sistema de salud chileno ¿Quién se hace responsable de esto?

En los países desarrollados o en vías de desarrollo que han asumido esta realidad como un problema país (tal como lo es toda la educación desde la pre-básica a la superior) han generado mecanismos legislativos de regulación de para la “libertad de enseñanza”, que apuntan hacia el bien mayor de la sociedad en desmedro del beneficio (lucro) de un puñado de particulares. Esta regulación por parte del Estado es ideológicamente contraria a todo lo que exponen los propulsores y defensores del modelo actual que rige en Chile y por lo mismo habrá que preguntarles a los parlamentarios y personeros de gobierno que tienen o han tenido vinculación con este proceso de negocio de carreras profesionales, si tomarán medidas al respecto o en caso contrario, si se harán responsables, como agentes garantes de la “libertad de educación”, del daño irremediable a la salud pública y al futuro profesional de todos mis colegas que han hipotecado su futuro aspirando a mejores posibilidades de desarrollo profesional y familiar.


Francisco Córdova Echeverría
Cirujano Dentista
Presidente de la Red Odontológica Solidaria
Twitter: @fracordova

miércoles, 6 de julio de 2011

LA REVOLUCCIÓN EDUCACIONAL DE LA OLIGARQUÍA

Cuando se hace un llamado al diálogo se hace un reconocimiento al otro como un referente válido y además se asume que uno tiene la humana posibilidad de estar equivocado, sino, ¿para qué convocar al diálogo si desde un comienzo consideramos que estamos en lo correcto? Esto no significa caer en relativismo o en el anacrónico “consenso político” (que garantiza continuidad de lo previo pero con más burocracia), sino más bien es una disposición a cambiar si los argumentos del otro son razonables y se ajustan a nuestros pilares morales.

Dos posturas diferentes perfectamente pueden dialogar y construir en conjunto si se cumplen dos principios básicos de comunicación; confianza y respeto. Cuando estas condiciones no se dan, se produce una brecha entre las posturas donde por lo general predomina la más poderosa, que en el caso chileno, perfectamente podría no ser la mayoría ciudadana a pesar de estar dentro de un régimen llamado democrático y republicano.

Actualmente en Chile existe una brecha entre la sociedad civil y los poderes políticos del Estado. La democracia representativa/protegida (heredada de la dictadura militar) y la nula educación cívica/crítica curricular en la formación escolar, han logrado que la ciudadanía desprecie la cosa pública (política), voluntariamente en el primer caso e inconscientemente en el segundo. Esta pérdida de credibilidad en el uso de la política como herramienta se refleja claramente en la última encuesta CERC, donde el 89% de la población chilena no tiene confianza en las organizaciones políticas, el 83% cree que cada día los ricos son más ricos, sólo un 14% cree que le vamos ganando la batalla a la justicia social y el 57% de los chilenos y chilenas le cree poco o nada al presidente. Así pues no se cumple con el primer requisito: confianza.

El menosprecio al movimiento estudiantil y su caricaturización como “minoritarios” y “violentistas” mediante declaraciones de agentes de gobierno, es deslegitimar a una masa crítica autónoma como referente válido de las demandas emanadas desde las bases sociales. Es más, existe una evidente manipulación del lenguaje al intentar satanizar conceptos necesarios para la construcción de los temas país mediante declaraciones como  “el debate es muy ideologizado” o “no hay que politizar el asunto”, algo muy propio del gremialismo y de las clases coservadoras que necesitan mantener lo más alejado posible el conflicto de la mente de la sociedad civil (cosa de recordar la campaña presidencial de Lavín cuando él mismo se decía “no ser un político”). Esto es igual a que un abogado se queje de que la causa que el lleva se ha “judicializado” y que para que haya debate no debemos hablar de leyes o de asuntos jurídicos. Todo lo anterior es un desprecio o subestimación frente a la organización autónoma y la generación de propuestas país por parte de la ciudadanía y de los estudiantes, que demandan una nueva forma de construir sociedad mediante un sistema educativo que no esté determinado por el poder adquisitivo de las familias. En resumen, no hay respeto.

En este espacio de pérdida de confianza por la sociedad civil en la clase política y el menosprecio de ésta última por la primera, el presidente Sebastián Piñera ha hecho gala de una sordera y/o arrogancia propia de un sujeto que se estima por sobre la realidad, proponiendo por cadena nacional legalizar el lucro, piedra angular de las demandas estudiantiles desde el año 2006. Con este reconocimiento de la necesidad de “regular” el lucro se desprenden tres cosas cosas; primero, se da una señal de impunidad por parte del gobierno para las universidades que actualmente no cumplen con la ley (lo que lo hace cómplice de un delito evidente), segundo, se confirma la ideología liberal de mercado como motor de la educación chilena por parte de la clase dominante y tercero le cierra la puerta en la cara a los estudiantes y a la masa social que los apoya.

La “gran revolución en educación superior” prometida por este gobierno, no consiste más que en un paquete de medidas para perfeccionar el modelo desarrollado en dictadura. El concepto de equidad bajo esta lógica es que todo el mundo tenga acceso al crédito (o sea a endeudarse) para poder estudiar, independientemente de su nivel socio económico. Así entonces, la educación se considera como un bien de consumo, transable en la bolsa y que, según cuánto puedas pagar, es la calidad del “producto” que recibes. Pero la educación como producto es bien particular, no lo puedes cambiar si sale malo, es una compra que no es regulable por el SERNAC, es un negocio privado alimentado con dineros públicos (sin garantías ni devoluciones) y que además genera altas ganancias para la banca ¿cómo el lucro en educación no va a ser protegido y garantizado por los mismos dueños del capital y de las universidades?

La educación de calidad es un derecho humano garantizado por el Estado en todos los países desarrollados (y no tan desarrollados), independientemente de la ideología imperante. No importa el nivel social de tu familia, si tienes las habilidades y capacidades, el sistema es capaz de recoger aquellas virtudes y entregarte la mayor y mejor cantidad de herramientas para que te desarrolles como un hombre y mujer libre. Acá hablamos del capital humano que empuja el país, y de la única posibilidad de romper el círculo de la pobreza, base de cualquier sociedad para generar equidad y mejor distribución de los recursos.

Eliminar el lucro en la educación, es promover un país más justo y equitativo, es eliminar la condena de la cuna provocada por el poder económico de las familias chilenas. Actualmente nuestro sistema educativo no genera más equidad (la evidencia por 30 años habla por sí sóla), sino al contrario, fomenta la estratificación de clases y el estancamiento de la movilidad social. Mientras menos tienes más debes endeudarte, un buen negocio para algunos y una lápida en el destino de millones de jóvenes que no nacieron dentro del grupo de los privilegiados.

No me queda más que decir ¡NOS VEMOS EN LA MARCHA DEL 13 DE JULIO!