jueves, 27 de diciembre de 2012

Y pasamos a Acuario con su Dios Dinero.




Primero fue la casa de Tauro con el dios canaanita “EL” que se simbolizaba mediante un toro, luego vivimos en la casa de Aries donde el carnero asumió como figura de viarios dioses. Para el año 0 estábamos en la casa de Piscis por ende el símbolo del dios impuesto por Constantino era un pez. Hoy como humanidad estamos en Acuario pero lejos de tener a las jóvenes con los jarrones con agua pegados en la parte trasera de los autos, pues hoy las religiones, en las sociedades más educadas, se sustentan más en la costumbre que en los misterios y la amenaza del infierno.

Sin ánimos de criticar la fe, es importante detenerse a analizar la crisis de la religión en los sectores con más educación y el paradójico crecimiento que estas tienen en los sectores de mayor pobreza y por ende de mayor ignorancia. Muchos exponen que los drogadictos se sanan de su adicción al conocer a Dios, pero como bien dice una amiga socióloga Pierina Rondanelli, “se sanan de una droga para consumir otra”.
Pero no sólo son los más pobres los que usan a Dios para satisfacer sus necesidades de evasión de realidad, personas de los sectores más adinerados justifican su riqueza y la pobreza también mediante la fe. Es cosa de leer algunos comentarios de José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, para comprender que la riqueza y la pobreza tienen un carácter de designio divino más que socio-polítco.
Como bien dice Alessandra Bartolotti, en el libro Mitología Griega y Romana, el ser humano tiende a “interpretar las fuerzas que inciden directamente en su vida y que no puede controlar y a creer en fuerzas superiores que personifica en dioses y hérores”, y por lo mismo hoy para muchos creer es un acto más cultural-tradicional que de fe, pues los misterios básicos de hace 2000 años hoy están resueltos por la ciencia y los que quedan son más que nada filosóficos (el sentido de la vida) o metafísicos (por ejemplo el alma). No cabe duda, a medida que avanza la razón humana las religiones retroceden en poder.

No es necesario comentar la lucha histórica que ha dado el cristianismo en contra de la ciencia. En la actualidad existen aún “tirones de orejas” para científicos connotados como Stephen Hawking, que obtuvo un llamada de atención por parte del Vaticano por adentrarse demasiado en el origen del universo. Quizás no es el mismo castigo que le ofrecieron a Galileo, pero es el mismo gesto, evitar romper con el poder de la ignorancia.

Quizás sea importante concentrarnos en esta nueva era astral en el nuevo Dios, que poco tiene que ver con los misterios, sino con la ideología del consumismo y del individualismo. El Neoliberalismo, manifestación fundamentalista y cultural del capitalismo, hoy es el nuevo manda más, pues el dinero y las cosas son el centro de obsesión y el sentido de vida para muchos. El Dios Dinero ha logrado romper con todas las creencias religiosas en países que adoptan su modelo, cambiamos las catedrales por centros comerciales y en vez de crucifijos llevamos tarjetas en las billeteras. Vayan a ver un templo un domingo y vayan a ver un mall, verán dónde está la gente, y si quiere hágalo en semana santa, que más que nada es hoy una muy buena mini vacación para la mayoría de la población.

Hoy no me preocupan mucho las antiguas religiones, pues sólo quedan algunos brazos políticos en el parlamento que con el tiempo irán perdiendo fuerza, más me preocupa el neoliberalismo y su hijo Don Dinero que en la tierra es “poderoso caballero” como decía el poeta Francisco de Quevedo para el 1600.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Izquierda, sí, pero no la misma izquierda.




La ignorancia de la sociedad es fundamental para controlar la voluntad de la misma. Así como se engaña fácilmente a un niño, se puede engañara a un adulto si lo mantenemos sometido al pensamiento superficial. Es por ello que hoy, frente a tanta ambigüedad, se hace necesario detenerse a reflexionar sobre qué valores vamos a construir la nueva comunidad humana.

Comenzaré este reflexión asumiendo que los humanos vivimos en comunidades humanas. Para poder vivir en comunidad con otros, tendremos un conflicto de intereses personales frente a los intereses de los demás. Este choque de voluntades ha sido tema de análisis y discusión por siglos para los pensadores. Aristóteles hace unos 2400 años atrás, definió al humano como un “animal político” que sólo se puede realizar en sociedad y que posee la necesidad de vivir con otras personas. Hobbes en su libro Leviatán, asume que el ser humano es el “lobo del propio hombre” y que vive en comunidad para evitar devorarse entre pares. Por otra parte tenemos a Rousseau que expone en su libro El Contrato Social, que “El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”, además desarrolla la tesis que el hombre no es sociable por naturaleza y que sus necesidades lo llevan a unirse con otros, donde el desarrollo de la moralidad y la ética mediante la razón y la voluntad general son fundamentales para construir las reglas de conductas que permitan esta convivencia. En lo contemporáneo es fundamental referirse a Norberto Bobbio y sus análisis de la libertad, que caracteriza en tres tipos, la Libertad Liberal, Autonomía y Libertad Positiva. La Libertad Liberal consiste en “la facultad de realizar o no ciertas acciones sin ser impedido por los demás, por la sociedad como un todo orgánico o, más sencillamente, por el poder estatal”, la Autonomía sería no tener leyes, sino darse leyes a sí mismo, es el “poder de no obedecer otras normas que las que me he impuesto a mí mismo”, esto eso sí, no impide que el ser humano participe de la construcción de las normas que regularán la sociedad (lo que es algo contradictorio), y la Libertad Positiva que comprende la “capacidad jurídica y material de concretar las posibilidades abstractas garantizadas por las constituciones liberales” aquí la libertad impone que todo ser humano debe “poseer en propiedad o como parte de una propiedad colectiva los bienes suficientes para gozar de una vida digna”.

Como podemos ver, la construcción de una sociedad, sus reglas y normas, está relacionada con la voluntad y la razón de las personas que conforman esa comunidad. Saltándonos las tiranías (hoy llamadas dictaduras) y las monarquías, la construcción de una república democrática se basaría en la capacidad de sus miembros de decidir, participativamente, sobre cómo queremos que sean el ordenamiento y reglas que tendremos como sociedad para coexistir. Para ello se hace fundamental decidir un ordenamiento valórico sobre el cual construiremos las normas. Las revoluciones de emancipación de las colonias de los imperios del siglo XVIII y XIX tienen justamente que ver con ello, principios como la libertad, la igualdad y la fraternidad fueron los pilares éticos que contrastaron con los principios de las tiranías monárquicas. Es importante mencionar, que es en este proceso histórico donde nacen los conceptos de “izquierda” y de “derecha”, puesto que en el proceso de la Asamblea Constituyente en Francia de 1792, los conservadores a favor de un gobierno ligado a la monarquía (Girondinos) se sentaron a la derecha del rey Luis XVI y los que se sentaron a la izquierda del rey estaban a favor de una república gobernada por la voluntad del pueblo (Jacobinos). Al centro del rey se sentaron los “del llano” que eran imparciales y son lo que hoy se denomina el “centro”.

En resumen, son los principios y valores, sus definiciones y alcances, los que determinan en definitiva la voluntad humana de construir o destruir un tipo de ordenamiento social. A este conjunto de valores, principios y definiciones podremos llamarles Ideología. Estas ideologías fueron tomando diferentes formas a medida que las personas fueran construyendo en conjunto proyectos para la construcción social de acuerdo a los contextos y la época, pues el concepto de liberal en lo moral no es lo mismo que ser liberal en lo económico, es más, por lo general un liberal en lo económico es un conservador en lo moral. En nuestro país durante el siglo XIX se formaron bloques políticos en base a sus diferencias sobre la construcción del Estado, “pipiolos” se le llamó a los no conservadores y “pelucones” a los defensores del orden imperante.

La revolución industrial y las nuevas tecnologías de comunicación y transporte, provocaron cambios profundos en la forma de vida del ser humano, y también generaron tensiones en las relaciones de los individuos, lo que desencadenó modificaciones valóricas, éticas y por ende políticas entorno a la producción,  economía y el mercado. Estas nuevas relaciones son de clases sociales. Marx, filósofo alemán, junto a Hegel, desarrollan el manifiesto comunista y presentan una línea política en donde desarrollan la tesis que la historia se mueve por una constante lucha de clases entre explotados y explotadores, o entre los dueños del capital y la clase trabajadora.

Acá nuevamente vivimos un proceso de antagonismo ideológico, que vuelve a utilizar los conceptos de derecha e izquierda, pero ya no en base a si gobierna el pueblo o el rey, sino en base a quién es el dueño de los medios de producción y quién controla el mercado. Las revoluciones sociales comunistas  durante el siglo XX marcaron una polarización mundial sobre este fenómeno del aumento de la riqueza y del poder (de control) que ésta genera en el globo. Luego de la segunda guerra mundial, los imperios ideológicos del Capitalismo  y el Comunismo se vieron envueltos en una serie tensiones y conflictos que se resumieron en dictaduras de ambos bandos, que poco tuvieron que ver con la dignidad humana, sino más bien sobre quién controlaba el mundo y los privilegios del desarrollo del mundo moderno.

Los proyectos socialistas fracasaron, más por forma que por fondo, puesto que las injusticias sociales de obreros y campesinos fueron una realidad innegable y brutal. A pesar de que la “izquierda” no logra dominar el modelo socio-económico, si logra colocar en la construcción de las nuevas constituciones de los Estados, principios y valores que antes no estaban incluidos en las reglas de la sociedad. Nacen los derechos sociales, como son el derecho a la salud y a la educación, al trabajo, a la vivienda, etc. La sociedad asume que debe entregar condiciones mínimas a los que pertenecer a ella, pero al mismo tiempo, se le exige al “ciudadano” que debe someterse a las reglas de la comunidad y que además debe aportar con su trabajo e impuestos para sostener el bien común.
Todas estas ideologías se distribuyen en los denominados partidos políticos, que se forman por individuos que comparten un proyecto de construcción social, los cuales son los que tienen el reconocimiento constitucional de ser los organismos que representan los intereses de los diferentes sectores de la sociedad. Cada partido tiene sus bases ideológicas particulares, pero por lo general encuentran puntos en común que les permite trabajar en conjunto, o en bloques que, según contexto y la perspectiva, podrían definirse como bloques de izquierda o bloques de derecha, pero esto no significa rigidez valórica o absoluta incompatibilidad. Más bien es una definición que propende a hacer generalizaciones y que se presta para confusiones en las personas que poco informadas. Algo similar expone Norberto Bobbio (“Derecha e Izquierda, Razones y significados de una distinción política”. 1995)

“Los dos conceptos «derecha» e «izquierda» no son conceptos absolutos. Son conceptos relativos. No son conceptos substantivos y ontológicos. No son calidades intrínsecas del universo político.
Son lugares del «espacio político». Representan una determinada topología política, que no tiene nada que ver con la ontología política: «No se es de derecha o de izquierda, en el mismo sentido en que se dice que se es –comunista", o "liberal" o "católico». En otros términos, derecha e izquierda no son palabras que designen contenidos fijados de una vez para siempre. Pueden designar diferentes contenidos según los tiempos y las situaciones. Revelli pone el ejemplo del trasvase de la izquierda del siglo XIX desde el movimiento liberal al democrático y al socialista. Lo que es de izquierda lo es con respecto a lo que es de derecha. El hecho de que derecha e izquierda representen una oposición quiere decir simplemente que no se puede ser al mismo tiempo de derecha y de izquierda. Pero no quiere decir nada sobre el contenido de las dos partes contrapuestas. La oposición permanece, aunque los contenidos de los dos opuestos puedan cambiar. “

Hoy en día, las ideologías se encuentran en entredicho, incluso se llega a afirmar que han muerto y estamos en una época donde lo técnico supera lo ideológico. Esto es una gran mentira que tiene un trasfondo estratégico, que busca la pérdida de la capacidad de la persona humana de comprender y por ende de cuestionar el actual ordenamiento de la comunidad. La confusión entre lo que es ser de derecha o ser de izquierda, se produce porque hoy, partidos que eran de “izquierda” tienen discursos y conductas que eran propios de los partidos de “derecha”, y estos últimos, también han sufrido mutaciones en sus actos o discursos hacia la tendencia contraria. Hoy gente con valores de izquierda (según lo que opinan y hacen) se dicen ser de derecha y gente que tiene conductas propias de un conservador se dice ser de izquierda ¿Quién gana con esta confusión? Los dueños del capital, los “plutócratas”.

No cabe duda que ser de izquierda y ser de derecha hoy no dice mucho de alguien, y se hace necesario explicar qué es para uno ser de derecha o ser de izquierda. Proceso fatigoso y hasta inútil muchas veces, pues al final son conceptos que requieren una contextualización histórica, una explicación ideológica y hasta muchas veces el manejo de una teoría económica. Al final, esta bipolaridad política es un ente que conlleva una gran carga “creencias” livianas que mantiene la discusión política en concepciones anacrónicas, inútiles y que no permiten visualizar los problemas reales que hoy afectan a la comunidad humana.

El neoliberalismo es una cultura capitalista que se centra en la confusión de conceptos y en la distracción materialista de la población para mantener un sistema que garantiza privilegios y el control global en un grupo muy reducido de personas.

Para contrarrestar esta estrategia de confusión y de superficialidad cognitiva (del uso de la razón) es necesario convocar a las personas a que expongan primero sus ideales, sus valores y sus principios a flote, luego debemos preguntarles qué tipo de sociedad les gustaría que existiera y por último pedirles que hagan una comparación entres su sociedad ideal y valores y lo que hoy tenemos. No será muy difícil que la gran mayoría sienta que algo no anda bien.

Es por esto que se hace necesario replantearnos ¿Qué es ser de derecha hoy y qué es ser de izquierda hoy? Desde mi punto de vista, los que estamos en contra de los principios que sustentan hoy el neoliberalismo conformamos la izquierda del siglo XXI, es decir, los que buscamos la solidaridad por sobre la avaricia (acumulación excesiva del capital), la cooperación por sobre la competencia, la igualdad de derechos frente a los privilegios, a la diversidad por sobre la uniformidad, a la libertad de culto y de pensamiento por sobre la imposición moral e ideológica, a los que buscamos un desarrollo más sustentable y menos depredador (aunque demore los avances), a los que buscamos colocar la dignidad humana al centro del desarrollo y no el poder material, etc.

Es hora de definiciones.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Plutocracia: “La Democracia chilean way”




Se me revuelve el estómago cuando escucho a un ConcertAliancista decir sin arrugarse “gozamos de una sana democracia”. Se lavan la cara con yeso sin duda alguna, es imposible no arrugarse al decir tal mentira, pues lo que hay en Chile es una especia de plutocracia, es decir, que el poder político (real) lo ostentan los que tienen grandes sumas de dinero, ellos financian a los mandatarios (las campañas y las coimas) los cuales tienen el deber de rendir cuentas y responder a los deseos de sus financistas. La evidencia de lo que expongo es un elefante en una habitación, imposible no verla; regalamos los recursos naturales, reventamos el mar, explotamos a los más pobres con un retail crediticio desregulado, la banca nos asalta con tasas excesivas, las AFPs se ríen en nuestra cara, las Isapres discriminan a mujeres y ancianos, y la educación (otrora derecho fundamental) es un bien de consumo. La lista de abusos es extensa, pero el punto ya está puesto, nuestra clase política trabaja con esmero para los dueños del capital y eso no es democracia, aunque nos tienen convencidos que así es.

¿Cómo nos pasan el gato por liebre? Simple; se elimina la educación cívica por 40 años, se reduce la calidad educativa de la mayoría, se hace propaganda majadera pro-neoliberalismo mediante los medios de comunicación (Principio de la “Orquestación” de Goebbels), se mantiene al pueblo entretenido con pan y circo (farándula y fútbol, por ejemplo), se nos mantiene bajo una doctrina del shock (Naomi Klein. 2007), se crea una Constitución (validad por los “gobierno democráticos” de la Concertación) a la medida de los intereses del gran capital, la que incluye un sistema de elecciones que asegura siempre un empate de ambos bloques plutocráticos (derecha dura y derecha soft), los protestantes fundamentalistas aparecen como el nuevo “opio del pueblo” (Marx, 1844) que entregan consuelo de -vida eterna- ante la miseria de la vida moderna. Todos estos factores y muchos más son una fórmula perfecta para embrutecer, engañar y dominar a todo un pueblo que cree que, por que existen elecciones, hay democracia. ¿Podríamos llamar democracia a una elección en donde los ratones elijen cuál gato se los va a comer? 

Es evidente que si me ponen como opciones una dictadura militar y un Estado Plutocrático, este último es menos malo, pero no por ello es bueno. No existe democracia perfecta, pero si hay democracias más profundas que esta caricatura que tenemos hoy en día. Si deseamos un gobierno de la polis (pueblo) necesitamos cambiar las reglas del juego, y no hablo sólo de la estructura legal, sino los fundamentos éticos que le dan forma al diseño de la sociedad  y sus instituciones. Valores como la solidaridad, la cooperación, la fraternidad, el humanismo y el laicismo hoy no se representan en la sociedad neoliberal, donde la competencia y el individualismo son las actitudes (anti) éticas que le sostiene. 

Los cambios deben ser profundos pero progresivos, para que se asimilen y se anclen con fuerza en el espíritu de la sociedad. Debemos dar la lucha en el campo de batalla donde perdimos, la conciencia y los valores, construir una verdadera democracia comportándonos de manera contraria al modelo, seamos solidarios, abandonemos la avaricia y la apatía, debemos ser enemigos de la voluntad por la ignorancia y transformarnos en entes educativos y libertarios de conciencia. Todo esto permitirá que el tejido social sea más fuerte y extenso, para que podamos convocar a una Asamblea Constituyente amplia y diversa, donde “zurdistán” y “derechistán” convivan en un espacio de diálogo para que nuevos valores conformen nuestra carta madre y construyamos un modelos socio-económico que facilite la libertad individual pero que al mismo tiempo evite que las aspiraciones individualistas y egoístas se concreten en desigualdad y explotación. Hoy estamos frente a una crisis ambiental y humana, para algunos es un problema que hay que solucionar sin modificar lo medular, para otros es una oportunidad para atacar el origen de esos problemas, lo bueno es que podemos optar hacia dónde apuntar nuestra vida a partir de hoy.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Golborne, la UDI y el manoseo de la meritocracia.




Ya están los caballos de la derecha corriendo por quién llega a encabezar la continuidad del gobierno de Sebastián Piñera, y los jinetes que les montan enfilan estrategias para poner a su animal en punta. Laurence Golborne no es un “pura sangre” UDI, pero el partido fuerte de la derecha nacional está obsesionado con tener a su propia Michelle Bachelet y el ex gerente general de Cencosud cuenta con características similares a la santita de la Concertación y van a hacer todo lo posible para que sea lo más parecido a ella. Es así que hoy en día comienza a trabajarse comunicacionalmente conceptos alrededor del precandidato como, “Vengo de una familia de clase media” y “es un ejemplo de superación, de meritocracia”, cuñas que harían de este hijo de inmigrantes ingleses que colocaron una ferretería, un “hombre común” que superó todas las dificultades de la “vida común” y hoy es “exitoso como todos quieren ser”. La UDI sabe que las palabras crean realidades y siendo sus simpatizantes dueños de los principales medios de comunicación, el asunto no será difícil, en unos meses más la masa social poco preparada o muy ocupada de mantenerse a flote verá al “UDIndependiente” como un hombre que debe ser seguido por ser un ejemplo de vida, pues pasó de no tener tanto dinero a tener mucho dinero… me suena conocido eso ¿a ustedes no?

Es tan evidente el engaño que muchos nos preguntamos cómo es posible que sean tan caraduras, pero bueno, la porfiada realidad nos golpea en el rostro y le da la razón a esta mañosa estrategia UDI; nuestra cultura individualista y consumista ha formado en la mente de una mayoría percepciones sobre el éxito y mérito que sólo se encierran en el contexto del poder del dinero. Una persona no sale adelante si no es capaz multiplicar sus ingresos, poseer cosas bastante exclusivas o ser al menos parte del mundo de la fama. ¿Quién es exitoso y conocido en Chile? Dudo que un científico que busca la cura del cáncer en alguna universidad nacional, o un abogado que trabaja con causas sociales, o un médico comprometido con una comunidad rural, o un profesor que saca adelante a sus alumnos de una escuela vulnerada. ¿Le serviría a la UDI a alguien con los ejemplos dados?, en lo absoluto, pues ellos saben que el “mérito” es pasar de una clase social a otra, pero hacia arriba, pues si un profesional decide ganar menos para tener tiempo de ayudar a los demás, jamás sería considerado como alguien que ha logrado, -lo que no tiene-, como un ejemplo de mérito.

En un país donde todos se consideran clase media (clase que realmente no existe) y donde los valores e ideales están considerados por debajo de la capacidad de ganar más dinero y ascender en cargos de gerencia en el mundo privado, no es extraño que un hombre muy inteligente y que toda su vida ha trabajado para tener más y más éxito personal , sea considerado como un ejemplo a seguir, y qué duda cabe, son muchas y muchos a los que no le molesta el individualismo y la falta de solidaridad en el mundo y esperan que una gran mayoría tenga un candidato ideal como Laurence Golborne.