lunes, 24 de abril de 2017

Columna "La política con consciencia del espíritu"

La política con consciencia del espíritu

Como humanidad nos enfrentamos al desafío de tener que resolver las consecuencias de nuestros propios actos como especie. Pareciere ser que padecemos una disonancia con los tiempos evolutivos de la mayoría de los seres vivos del planeta. Las señales invitan a afirmar que nuestra forma de existir sobre la tierra ha tenido consecuencias tan graves en el ecosistema global que, hasta nuestra propia sobrevivencia como especie está en peligro en un breve sino inmediato tiempo. Esto obliga a exigir un profundo cambio de consciencia individual y social con el fin de frenar las lógicas inconducentes, mientras que al mismo tiempo y en paralelo se construye día a día cultura humanista, respetuosa y exigente de las libertades de toda persona. 

Que la entendible gradualidad de los procesos humanos no sea justificación para bajar la intensidad que se requiere para gatillar un salto evolutivo de la consciencia de la especie. Estemos claros que los que se atrevan a llamar a un cambio de paradigma radical desde el espíritu del ser humano, serán perseguidos por los que están entrampados en las cadenas de la materia sin sentido esencial. Así como en el vacío físico no existe el sonido, sin consciencia de la existencia de una esencia espiritual no se escuchará con nitidez la voz del Maestro Interior. Nuestro Atma alumbra en la oscuridad, despeja la bruma del prejuicio y aquieta el ego cuando somos receptivos de sentir más allá de lo que la razón puede procesar, pues esta es limitada, mientras que el espíritu no sabe de fronteras. El Templo Universal de la humanidad se construye con todos los seres humanos, pues todos son parte de él, somos hermanos y hermanas de la misma creación cósmica.

No ha sido fácil para nuestra especie lidiar con tener instinto de sobrevivencia y al mismo tiempo consciencia de que moriremos. Ese cataclismo psíquico lo hemos tratado de resolver de tanta maneras como la exploración, el instinto, la imaginación y la razón nos lo han permitido. Somos seres que buscan respuestas a preguntas que nunca se acaban, por ello la capacidad de contemplar en plenitud el tránsito por la existencia consciente es central, mantener la atención en el entorno evita dañar lo que me rodea, que viene siendo también uno mismo. Evolucionar a nivel de la consciencia nos permitirá superar las lógicas binarias que entrampan las relaciones humanas y generan conflictos cada vez más peligrosos ante el avance de la técnica para matarnos mutuamente. Tomemos consciencia de que estamos lidiando con un problema que no se resuelve con mecánica del paradigma político que se descompone, sino que requerirá un abordaje en planos sutiles de la existencia que exigirá una elevada estatura ética y de coherencia de todos los actores de la vanguardia.


@fcordovae


domingo, 9 de abril de 2017

Política con Espíritu

Enorme desafío tenemos de aprender a hablarnos y escucharnos con honesto respeto por el otro entendiendo que, es el profundo interés de acordar soluciones y respuestas a problemas y preguntas, el motivo de todo franco diálogo. Cuando uno mismo se pone como centro del episodio y del depósito de nuestra energía, abandonando el sentido ético colectivo (el espíritu) de la solución al problema en cuestión, sea cual sea este siendo social, lo que se consigue es una disolución de continuidad de la común-unión por falta de integración, es decir, se rompen hilos del tejido social. Así la política <con espíritu> no se trataría de alimentar el círculo vicioso de quitarle poder a otros para luego evitar que me quiten el poder, sino que se trataría de ofrecer honestamente una reflexión-acción comunitaria para la construcción colectiva de los acuerdos de cómo vamos a resolver los problemas de la humanidad, que a estas alturas no es más ni menos que nuestra propia sobrevivencia. . #PolíticaConEspíritu


domingo, 26 de marzo de 2017

Madurez y realidad para ser amplios.

En estos meses he compartido y conversado con presos políticos mapuches dentro de la cárcel, con comités de viviendas, ex pirquineros, mineros, pescadores, recolectoras de orilla, dirigentes vecinales, grupos animalistas, emprendedores, entre otros. He aprendido que la política de las redes sociales es una ilusión, un holograma de la realidad. Tiempo atrás pensaba que marchar, reunirme con amigos de la misma condición social-realidad y publicar en Facebook bastaba para decir que uno podía ser representante de la gente, y qué equivocado estaba.
Mi candidato presidencial y Senador de la República, Alejandro Navarro, no es perfecto y tiene muchas cosas que mejorar sin lugar a dudas (¿Quién no?), pero está ahí hace décadas, en las poblaciones, con las y los trabajadores, con nuestros peñis, con las mujeres (revisar sus proyectos de ley y votaciones en el Congreso), con los pro-empleo, con los abusados por el sistema, denunciando la corrupción en el parlamento, asumiendo los costos mediáticos, económicos y políticos que ello significa... ¿Acaso no es lo que queremos de un político... que esté ahí? Les invito a que me acompañen un día a salir a terreno con él, a que caminemos juntos por la calle y compruebes cómo es la realidad más allá del opio de la virtualidad.
Respeto la diversidad política, la celebro y espero que siempre exista, pero rechazo la crítica simplona, la excusa "generacional", la demanda por el -rostro nuevo- como argumento sustantivo para definir la unidad contra el neoliberalismo. La fuerza joven es hermosa, pero no se debe afiebrar como decía Salvador Allende. Aún no logramos aumentar la participación estudiantil en la elección de las federaciones y ya se pretende transformar Chile excluyendo a aliados ideológicos. Parece que es cosa de marchar, formar un grupo de iguales y publicar por redes sociales para definirse "movimiento social".
No cabe duda que la necesidad histórica hará que todas las fuerzas, las que vienen, las que están y las que vendrán, se unan ampliamente para superar un sistema inhumano, pero será un proceso de mediano plazo según parece. Las condiciones tienen que madurar y los liderazgos juveniles aprenderán que se necesita más que una élite estudiantil, redes sociales y líderes de opinión de medios para definirse amplios, tengo fe en ello. Por mientras hay que defender la construcción de una buena democracia, del buen debate, exigiendo argumentación por sobre la simple opinión. No hay problema que hayan diferencias, ojalá que siempre las haya. El paso del tiempo y los procesos de maduración harán que se superen para que luego surjan otras. Los que hoy sienten que están haciendo la "nueva política" verán en su momento que no es más novedosa que la que se practica por siglos. Los y las que creen que sus líderes consultan todo a sus bases, descubrirán que han estado entretenidos chupando un hueso mientras todo se decide en Santiago o se pautea por la prensa desde Valparaíso. Ya verán que tanta renovación no es más que la vieja política con rostro joven, porque los humanos somos humanos y hacemos los que los humanos hacen, y así seguirá siendo mientras no elevemos nuestro espíritu esencial, TODOS. La venda que cubre los ojos caerá y la luz entrará para mostrar las cosas tal como son, mientras tanto seguiremos trabajando con honestidad y sin duda cometiendo errores, mas eso nos fortalece, porque al saber que en PAÍS no somos perfectos entendemos que necesitamos de otros para mejorar, cuestión que hará posible sostener la unidad amplia que se requiere para tener la fuerza transformadora que Chile necesita cuanto antes.

domingo, 5 de marzo de 2017

MUERE EL NEGOCIO, MUERE EL NARCOTRÁFICO.


El narcotráfico es un negocio violento (en extremo) y multimillonario. La lucha policial y las políticas prohibicionistas en su contra jamás ha logrado debilitar su poder, ni disminuir su crecimiento, ni evitar que más personas consuman drogas duras. Son 50 años de "guerra contra las drogas" (debería decirse -contra el narcotraficante-) y no se ha logrado nada en lo concreto, es cosa e ver la situación de México, Colombia, de los EEUU y en nuestras poblaciones marginadas (no marginales). Es por eso que muchos países han entendido que el poder del narco viene de su negocio, y por ello matar el negocio es matar el narcotráfico. El asunto es que eso significa que la fabricación, distribución y venta de drogas (incluyendo las más duras) debe ser intervenida por el aparato del Estado. Tema complejo pues es muy impopular plantear que ésta es la salida al poder del narcotráfico (junto con políticas preventivas y educativas) que es el crisol de la violencia en las poblaciones, dado que en la consciencia social el problema está en la sustancia, no en el que la compra (¿Por qué cada día más gente consume drogas?) y tampoco en el que la vende (¿Por qué las penas más duras no evitan que todos los días hayan nuevos narcos?). 

Si hacemos POLÍTICA BASADA EN LA EVIDENCIA y no en la creencia, las muertes asociadas al narcotráfico minoritariamente tienen que ver con el consumo, sino que son producto de la venta, de las bandas que las distribuyen. Más gente muere por consumir alcohol que por consumir cocaína, así es la cosa. Los costos para el Estado para perseguir el negocio de las drogas crece año a año y es como meter dinero a un saco roto. Los narcotraficantes tienen más dinero que la policía, es una batalla perdida, pues porque si cae un gran narco, otros dos aparecerán en su lugar, es una especie de bestia que al cortarle la cabeza le salen dos más. Tenemos que ser valientes y hacer las preguntas que nadie quiere. Que el narcotráfico sea ilegal permite que sea un negocio más rentable que si fuese regulado y hay mucha gente que prefiere que mueran pobres jóvenes drogadictos "soldados" en la calles, junto con gente inocente, antes que se les acabe la fiesta de su negocio. Los principales interesados en que no exista un mercado legal de drogas son los grandes narcotraficantes y todos quienes reciben grandes sumas de dinero de esta industria mundial, y esto incluye políticos corruptos.





viernes, 24 de febrero de 2017

Desafíos para una tercera fuerza política en Chile

Es importante tener en cuenta, cuando se realiza la crítica a los procesos políticos, las condiciones constitucionales que quedaron después de la dictadura. Las Leyes Orgánicas Constitucionales exigen los 4/7 (57%) de diputados y senadores en ejercicio, mientras que las Leyes de Quórum Calificado, requieren de mayoría absoluta de los diputados y senadores en ejercicio para ser aprobadas. Así como se requieren los 3/5 (60%) de los diputados y senadores en ejercicio para aprobar Reformas Constitucionales. De esta manera, a pesar de que existieron desde los 90´s intenciones de cambiar, por ejemplo, el sistema binominal, no se pudo lograr hasta el 2016, dado que bastaba con que la derecha en pleno y una minoría de sectores conservadores (y corruptos) dentro la Concertación se opusieran, para que no se lograran avances significativos, lo que obliga en ciertas materias, concretar pactos con la oposición ideológica para generar cambios, y esto evidentemente conlleva a que la ciudadanía considere a la política como algo que "no sirve", porque todo sigue prácticamente igual. Comprendo perfectamente que se pudo haber hecho más, y es lo que me hubiese gustado, pero la realidad no es como a uno le gusta, sino como es, y cambiarla requiere procesos que toman bastantes años bajo cambios sociopolíticos propios de las sociedades, así como modificaciones consistentes en las fuerzas del poder. Es por todo lo anterior que es trascendental que de producirse una nueva fuerza política, ésta tenga una representación parlamentaria (con gran arraigo en la base social) que le permita entrar en los procesos de negociación con los bloques tradicionales para avanzar en reformas que hagan de Chile un país más democrático y justo. Ahora bien, la otra posibilidad es experimentar una revolución ciudadana que se levante contra el sistema en general y de vuelta el tablero del poder, y quizás esto se pueda dar como como -milagro colectivo-, pero luego hay que enfrentarse a las hegemonías globales y a los intereses económicos que son, realmente, quienes manejan los hilos de la sociedad actual. Sea como sea, un proceso político nacional de profundas transformaciones será complejo y requerirá de liderazgos realistas que sepan sostener una estrategia de mediano y largo plazo, junto con un bloque político disciplinado y responsable que no se sabotee a si mismo, por culpa de ansiedades inmaduras o por sectarismos que no logran construir puentes con los sectores necesarios en cada etapa de los procesos que se vendrán en el futuro. No podemos pretender partir inmediatamente en el punto donde queremos llegar.

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Francisco Córdova Echeverria
Coordinador Nacional Programático 
Partido País.
+5699181968


domingo, 5 de febrero de 2017

Las contradicciones del Frente Amplio


La respuesta de la ciudadanía frente al agotamiento de la política de la transición, producto de su corrupta relación con el poder económico y su falta de espíritu ético-democrático, se presenta mediante dos expresiones; la primera es la apatía de la gran mayoría de los posibles votantes frente a la política institucional y la segunda, es la conformación de movimientos juveniles y nuevos partidos que expresan el deseo de construir otra forma de hacer política (más ética, democrática y transparente) para llevar adelante un programa de transformaciones estructurales que haga de Chile un país de derechos sociales consagrados, entre otras cosas. Así es como a partir de mediados del 2016 comienzan a producirse diálogos para conformar una extensa unidad capaz de ofrecer una alternativa seria y competitiva a la política de la transición,  lo que los medios de comunicación han denominado como el <<frente amplio>>. Pero con las buenas intenciones no basta, así como tampoco bastan los discursos de cambios de la fuerza joven que emana de los movimientos estudiantiles. Debe haber hechos concretos que validen el relato de cambio para así evitar que la ciudadanía vea más de lo mismo, que se dice una cosa y se hace otra. Lamentablemente las señales que ha dado el <<frente amplio>> en su proceso de conformación se alejan del discurso de cambio que ofrecen, puesto que no sólo hemos visto vetos como el que hizo el diputado del Movimiento Autonomista, Gabriel Boric al Senador de País, Alejandro Navarro Brain, una vez que los cálculos expresaron que éste último podría perfectamente ganar la primaria presidencial al interior del bloque, sino también podemos ver que por la prensa tradicional comienzan exponerse candidaturas foráneas a los distritos electorales, única y exclusivamente porque la matemática de las elecciones en esas comunas les son favorables, calculadora en mano como la vieja política. No hay programa definido y tampoco se tiene claro por qué y quiénes conformarán definitivamente esta posible tercera fuerza, pero ya tienen a sus candidatos corriendo en los diarios y televisión ¿Acaso esto realmente muestra un cambio en la forma de hacer política? Y no sólo eso, bases y dirigentes que conforman el <<frente amplio>> se van enterando de estas candidaturas (y vetos) por la prensa, lo que demuestra la existencia de una cocina de dirigencias, cuestión que para fuera se rechaza pero que hacia dentro pareciera aceptarse. Podemos agregar a lo anterior las dudas del Partido Liberal de ser parte de este grupo de partidos y movimientos juveniles que se definen en conjunto como de "izquierda", pues se restaría así amplitud y diversidad a las expresiones en su interior. En base a todo lo anterior lo que podemos ver hasta ahora es un discurso de buenas intenciones (que en Partido País compartimos en gran medida) de parte de quienes se definen como EL <<frente amplio>>  (de izquierda), pero que en la práctica muestran señales contradictorias, provocando más ruido que certezas en el momento de creer que podría ser éste un espacio de diversidad democrática para enfrentar a la política de la transición. Esperemos que la madurez política, la perspectiva histórica y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace triunfen por sobre el reduccionismo generacional y a la nefasta vocación de minoría que tienen algunos líderes que prefieren ser cabeza de un ratón que ser parte del cuerpo de un león, siendo que hoy necesitamos un amplio y competitivo bloque para enfrentar a una corrupta casta que se aferra con todos los medios que tiene al poder.


Francisco Córdova Echeverría

Coordinador Nacional de Asuntos Programáticos

Partido País.




viernes, 3 de febrero de 2017

El peligroso desequilibrio político del SERVEL


La comisión Engel se formó el 2015 para dar respuesta a la crisis ética de la política chilena ante vergonzosos casos de corrupción y la falta de transparencia y democracia al interior de los partidos políticos tradicionales de la transición. Una de las pocas cosas que se consideraron (en parte) del informe final de la comisión fue la necesidad de revelar cuál es realmente la consistencia numérica de militantes puesto que esto será condición para recurrir al nuevo sistema de financiamiento de los partidos políticos. Frente a ello se le exigió a los partidos tener que refichar a sus militantes para transparentar las infladas cifras que expresan, y el mecanismo para ello gozaría de condiciones más flexibles que las que se le exigen a nuevas organizaciones sociales que están en proceso de conformarse como partido político, cuestión que por muy legal que sea, huele claramente a injusticia. A menos de dos meses de tener que cumplir los plazos establecidos por la nueva ley y ante las dificultades de poder concretar la meta, el Servicio Electoral (SERVEL) no encontró nada mejor que favorecer a los partidos políticos tradicionales permitiéndoles acelerar su proceso de refichaje pudiendo sumar personas mediante un sistema electrónico, cuestión que también está contemplada para los partidos en formación en el artículo número seis, párrafo tres, de la nueva ley de partidos (n°18.603): "Una instrucción general del Servicio Electoral establecerá el modo en que el procedimiento de constitución y afiliación del partido político en formación podrá realizarse de acuerdo con las disposiciones de la ley N°19.799, sobre documentos electrónicos, firma electrónica y servicios de certificación de dicha firma". Acá entonces uno tiene el derecho se hacerse la siguiente pregunta ¿Por qué el SERVEL genera la posibilidad de fichar militantes de manera electrónica única y exclusivamente a los partidos de la transición dejando fuera a los partidos en conformación, siendo que la ley así también lo establece? Lamentablemente el Gobierno ha dado reiteradas muestras de querer evitar que se desarrolle una profunda política ética por mayor transparencia y de lucha contra la corrupción (recordemos por ejemplo las intervenciones al Servicio de Impuestos Internos del año pasado), siendo esta nueva medida una expresión más de la propensión a sostener la cancha dispareja, heredada de la dictadura cívico-militar, en desmedro de las nuevas fuerzas que emergen en respuesta a la crisis de la política de la transición que ha dado groseras muestras de estar más vinculada al gran poder económico que al bien común de toda la ciudadanía. Lo peor que podemos hacer es entrar en una actitud dócil ante este intencional y estructural desequilibrio político que lo único que consigue es profundizar la desconfianza y el rechazo de las personas a la práctica política, cuestión que corroe los pilares de nuestra democracia y pone en peligro la paz social. Es de esperar que, frente a los múltiples reclamos que se han sostenido frente a esta actitud, el SERVEL cuanto antes genere los mecanismos que de cumplimiento a la ley electoral para que los partidos en conformación tengan las mismas posibilidades de sumar nuevos militantes a través de medios electrónicos. De no darse así, podremos asumir que la oligarquía partidaria y sus gobiernos están en clara disposición de guerra contra democracia, lo que abre la posibilidad de comenzar a definir sin duda alguna de que Chile sufre de una enfermiza plutarquía autoritaria, dando las condiciones a que se genere el histórico proceso de desobediencia civil, desestabilización institucional y la (lamentable) violencia que expresan los pueblos frente a los abusos del poder político corrupto. 


jueves, 19 de enero de 2017

¿ES EL "ADN POLÍTICO" UN ARGUMENTO O ES UNA EXCUSA PARA EXCLUIR?

Cuando se usa el concepto del -ADN- en política se extrapola una propiedad biológica a una acción social, como una cuestión irreversible que determinará irremediablemente todo lo que uno hará. Este -ADN- político serían los espacios donde uno se ha desarrollado en esta actividad, es decir nuestra historia política. Por ejemplo desde los 30 a los 32 años milité en el Partido Humanista, y ese sería mi -ADN- político. Esto para algunos "entendidos sobre política" tendría que determinar mi accionar a futuro, tallando en piedra de manera irreversible mi manera de pensar, mi espíritu y mis acciones. Me interesa reflexionar sobre este punto porque es una <estrategia fraseológica> (que no tiene sustancia reflexiva argumentativa) que pareciera decir algo serio, sin serlo y lo que es peor, podría ser usado como seudo-argumento para hacer la discriminación entre unos y otros, que en activistas políticos incapacitados de hacer distinciones, siempre la cosa es; entre los bueno y los malos. Esta analogía entre nuestros genes biológicos y nuestra historia personal de acción política tiene un mal uso, que de seguro se hace por ignorancia o falta de profundización sobre las ambas materias, explico por qué. Primero habrá que decir que el ADN biológico no expresa una igualdad a los padres, sino todo lo contrario, construye individuos absolutamente diferentes a los padres, segundo, es el ambiente quién determin las expresiones de los genes (el fenotipo del individuo) y tercero, los genes mutan con el paso del tiempo por acción de agentes externo y también de manera espontánea. Entonces, si usamos el ADN como ejemplo en política, éste no sirve como medio para expresar, con intencionalidad política claro está, de que nuestra historia determinará irreversible nuestro futuro como persona humana. Primero porque tanto como en el ADN y en nuestra formación política, uno no es idéntico a sus padres, sino una mezcla de lo que nos forma que, en segundo lugar, se expresarán según el ambiente que haya, pues los genes y la acción política se adecuan al medio en que están inserto ¡y que bueno que sea así! porque es una característica de plasticidad adaptativa que nos mantendrán vivos ante los cambios del entorno. Por último, al igual que nuestro material genético, el "material histórico" no se mantiene idéntico siempre, sino todo lo contrario, va cambiando por la acción de agentes externos que provocan una nueva diversidad, siendo ésto otra muestra de la plasticidad de nuestra carga biológica o histórica en este caso. La gran arquitectura en el diseño del ser humano nos da la posibilidad hermosa de cambiar de opinión, de adaptarnos al medio que nunca es el mismo y a expresarnos según las necesidades del presente. Así pues, cuando uno escucha mal intencionados o brutalmente irreflexivos determinismos históricos tiene uno que detenerse a pensar reflexivamente, y utilizar las virtudes de la democracia como cedazo, para poder descubrir, hermenéuticamente, cuál es la intención de fondo. Porque díganme que no es un mal argumento para hacer discriminación política el cuestionar los espacios en los que uno se ha desenvuelto (el ADN político) como elemento de discriminación. No es la corrupción, no es sobre el proceder ideológico en manifestaciones, luchas o leyes, no es que uno sea parte de esa oligarquía antidemocrática, no es nada de aquello, es discriminar por el lugar desde dónde se han dado las luchas en un momento histórico. Esto no es una argumentación seria, es una mala excusa que con mucho sofismo puede parecer un gran argumento para poder decirle a alguien que no puede estar a nuestro lado. Entonces, cuando estamos presentes frente a un mal argumento que se usa como gran argumento tenemos una tarea que hacer, lograr identificar qué es lo que hay detrás de la cortina de humo argumentativa. Considero que es importante, para el momento político que vivimos, que vayamos a la argumentación seria y evitemos la fraseología sofista, porque hay urgencias en nuestra democracia que no demandan simplezas, sino complejas reflexiones. Llevemos la discusión al plano programático, al plano de las ideas y de lo que hemos hecho para defender y llevar valores éticos a la realidad social. Personalmente no me pierdo en la simpleza irresponsable de las generalizaciones y menos en los gustos personales, necesitamos ir más allá, superar el -dónde vienes- y pasar al -qué has hecho-, porque no vaya a ser cosa, que alguno en un espacio no ideal haya hecho mucho, y otros en lo que sería algún edén político, hayan logrado poco o nada. Es por ello que nada mejor que las reglas de la democracia para definir los roles de cada uno en un proceso. Si queremos que alguien no sea más poderoso que uno, deberemos construir democráticamente y vencer, evitando con ello caer en lo que muchos repudiamos de la política corrupta, la distribución del poder por secretaría.


lunes, 9 de enero de 2017

La misión de superar el estéril discurso de centro.

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La misión de superar el estéril discurso de centro

Todos queremos un país más justo y democrático, que la ciudadanía tenga mejor salud, educación, previsión, etc. Decir aquello es apuntar lo que cualquier persona desearía tanto para sí misma como la sociedad en la que está inserta. La estrategia en la política de campaña exige que los discursos se planifiquen pues se busca llegar a cierto sector de votantes donde se podría generar adhesión en el período electoral, lo que además entrega una orientación del tenor de lo que podría ser un posible gobierno de cierto sector. No cabe duda que Chile es un país en que las elecciones en las últimas décadas se ganan en el llamado -centro político-, fenómeno que se origina luego de una extensa y cruel dictadura cívico-militar con un posterior período de una sui generis democracia protegida que poco y nada hizo para reconectar la disociación entre el poder político y la voluntad popular. El anterior sistema binominal fue diseñado con la intención de que fuese casi imposible generar profundos cambios en la política que se intencionó durante la dictadura basada en su constitución de 1980, provocando que la ciudadanía piense que esté quién esté en el gobierno todo seguirá igual. Pero a partir del despertar social del año 2006 las exigencias cambiaron, no sólo en demandas de garantías en derechos sociales e igualdad de oportunidades, sino también en mayor transparencia y ética en el ejercicio de la política. Uno espera en el 2017, luego de extensas luchas sociales y vergonzosos casos de corrupción en todo el espectro político, que las propuestas de los candidatos presidenciales den luces concretas para resolver estas materias. Demandas como el fin de las AFP o la eliminación de la segregación económica en educación esperan propuestas claras sin medias tintas. Manifestar "queremos un sistema de pensiones digno y solidario" no dice nada en concreto, es sólo una declaración de buenas intenciones que apuntan al centro aquel que generó la dictadura y los inocuos gobiernos de la transición. Acá podemos encontrar a los precandidatos -de centro-, Piñera y Guillier, que sobreviven y se mantienen en las encuestas a punta de amplios discursos que invitan a un Chile mejor mediante cuestiones obvias como un mayor crecimiento económico o un sistema de salud digno con más hospitales y médicos (¿quién no querría eso?). Mas no todos están en esta situación. Podemos ver a la extrema derecha representada por la UDI, volver a sus raíces conservadoras más duras en el discurso mediante su actual presidenta Jacqueline van Rysselberghe, que sin ningún pudor buscan recolectar los resabios civiles de la dictadura militar que aseguran una votación mínima para mantenerse vivos y vigentes en las lidies políticas. Por otra parte, podemos ver que las respuestas claras a las demandas sociales se encuentran en los partidos y movimientos de izquierda que hoy hacen el esfuerzo de conformarse en el llamado frente amplio. Acabar con las AFP, con el lucro en la educación, la salud de mercado y su integración vertical, fortalecer el sindicalismo y cambiar la constitución de la dictadura mediante una asamblea constituyente son partes de las consignas comunes. Pero éstas tienen un problema, no logran convocar votantes a las urnas hasta el momento. Es por ello la necesidad de trabajar en bloque dentro un marco de acuerdo programático y de definiciones democráticas, pues sólo la unidad y la madurez darán la posibilidad de construir el tercer tercio político que hoy carece nuestro país, la izquierda propiamente tal. El o los candidatos presidenciales de éste nuevo bloque tendrán la tarea de posicionar un relato ciudadano, verde, de izquierda y progresista acorde con las necesidades y realidad del siglo XXI, sin tentarse en caer en un discurso ambiguo carente de definiciones claras respecto a las transformaciones estructurales que demanda la ciudadanía movilizada. Llegó el momento de diferenciarse de ese resabio temeroso del centro insípido, pues los tiempos y las necesidades de cambio no dan para otra cosa, pero habrá que ver cómo se logra traducir tal discurso en votos en estas próximas elecciones y ello en gran medida dependerá de la experiencia, poder de convocatoria electoral y capacidad de lucha que tengan los líderes del tercer bloque en formación.


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Francisco Córdova Echeverria
Coordinador Nacional Programático
Partido País -Siempre por Chile-