viernes, 22 de julio de 2011

Reflexiones de las crisis política odontológica.



Somos muchos, pero en el área privada... somos muchos, que nunca nos enseñaron a ser uno sólo. Tenemos un colegio, sin liderazgo nacional, centralizado, jugado al lobby y a las reuniones que nunca llegan a nada (que hable la historia si no me creen), somos pocos porque no aprendimos a colaborar, sólo a competir. Somo sólos porque nunca hicimos de la odonología un bien social, sino un bien de consumo, somos solos porque nos aislamos en los implantes y blanqueamientos con agua oxigenda calentada por láser.

Luego sobrarán dentistas, pero los vendedores de taxi-colectivos serán felices con nosotros, los que sobramos, o los ingenieros comerciales (y algunos colegas caníbales) que nos toman como obreros de fábrica de hoyos y composites; explotando la ilusión y la necesidad de miles de jóvenes que necesitarán aguantar la mediocridad porque el crédito no se paga sólo y estar en DICOM es peor que tener antecedentes penales.

Así pues el mercado y la depredación funcionan, atomiza la mano de obra y desarticula las voluntades para evitar el poder de las masas, esas masas de voluntades bellas que buscan lo justo y que son tildades de upelientas, populosas, rascas, poco glamorosas y hasta flojas como díría algún facho pasado por cloro. Así el snobismo clásico del dentista que se cree parte de una elite que no sabe nada más que el bestseller de turno (como cultura general).

Hay colegas que son diferentes, aquellos que atienden a todos por igual, huela bien o huela mal la señora del campo o campamento, ¿acaso saben lo que es no tener agua caliente, ni baño?... ellos son concientes de todo, ilustrados, críticos, humildes, humanistas, pero sólos...

Quizás si tomamos el exceso de dentistas como un problema de salud pública y no cómo un problema de "dientistas" podamos levantar mayor masa crítica y generar apoyo civil, quizás así podamos hacer un paro con los que quieran parar... porque eso de "no ser representativo" es no saber nada de historia, porque no es necesario ser mayoría para provocar cambios... quizás leer un poco más a Henry Thoreau les aclare la película a los que creen que con un 100% de colegiatura tendremos debates y cambios en el parlamento y en nuestra constitución parida en dictadura y alimentada en democracia concertacionista.

No he ingresado al colegio de dentistas porque desafié la lógica de la comodidad, del rebaño... soy presidente de una ONG regional, con soñadores y soñadoras que no le creen al mercado, al individualismo y al lobby... somos poquitos que hemos ayudado a miles, somos poquitos que hemos colocado el tema dental a nivel nacional (somos los que hablamos con Fernando Paulsen)... somos a los que intentaron desprestigiar mediante correos del colegio de dentista de Concepción, acusándonos de todo y nosotros siendo sólo cumplables de ayudar a la sociadad y a la odontología recuperando su responsabilidad social... somos los que asistimos a las señoras de Hualqui que cayeron en un programa de prótesis desastrozo, inmoral y venenoso para nuestra profesió y que nos tildaron de todo por no estar colegiados ¿acaso hay que estar colegiado para tener ética en nuestras vidas?

Nos piden que entremos a un lugar donde la violencia intragremial se ejerce a todo quien no es parte del club... ¿acaso los dentistas no colegiados somos malos?... ¿quieren que entre ahí donde las regiones están de decoración? ¿Quieren que entre donde no se lee una sola letra de humanismo para y con la sociedad civil¡?...

No gracias, esperaré que los que ya "militan" en el gremio tengan el valor de hacer un motín, esperaré a que las regiones (colegios regionales) se independicen del poder central y crean en ellos y ellas mismas, que asuman que pueden pensar por sí mismos sin tener que esperar el salvoconducto de Santiago, que no importa si quedan con $0 en un principio, porque la libertad tiene un costo incial y una tremenda rentabilidad a largo plazo... en fin, no me quiero extender más...

Por nuestra parte, desde las regiones, desde una sóla ciudad, seguiremos defendiendo a los más vulnerables, a los estudiantes endeudados y luego al gremio, porque en nuestras prioridades están los demás antes que nosotros... porque la odontología como salud es un derecho, no un nicho comercial.

Desde Concepción espero que el Colegio cambie, que mis colegas cambien, que salgan del box y pasen a la calle, que no le tengan miedo a la lucha de derechos y a perder los privilegios en pos de un país mejor... quizás la utopía corre por mis venas, pero me mantiene conciente que no estoy sólo en este mundo, y que quizás lo podamos mejorar.

Saludos a los y las que leyeron.
Pancho Córdova

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