jueves, 8 de abril de 2010

El desastre como excusa de personalismos y de malas políticas.


Estando completamente de acuerdo que la burocracia ideológica y de papeleo no puede predominar en una situación como la que estamos viviendo en la región del Bio Bío y también en la vecina del Maule, sí debe existir un mínimo diálogo entre los diferentes sectores políticos y de la sociedad que permita mayores opciones del cómo, cuándo y dónde intervenir en la reconstrucción material, económica y social de esta zona.

No podemos darnos el lujo de perder la oportunidad que nos abre esta desgracia en la que todos los sectores de la sociedad (empresarios, trabajadores, gobierno y ONGs) puedan ser actores concretos de la refundación de nuestra región. Hablo de refundación y no de reconstrucción, porque no sólo debemos volver a tener la situación de antes, si no una radicalmente mejor, propia de la región y de una vez por todas descentralizada.

Como nunca antes, la participación ciudadana ha tenido un rol fundamental en la conformación de canales de ayuda y de respuesta a las necesidades de las zonas más devastadas, en muchos lugares la asistencia de urgencia de organizaciones de base llegó mucho antes que la respuesta del pasado gobierno e incluso que del actual. Este tejido social casi novedoso para la evidente atomización social que genera el estilo de vida actual, es un bien que debe conservarse como una garantía de que la responsabilidad de levantar al Bio Bío es y será tarea de todos.

Lamentablemente en los últimos días han salido a la luz pública algunas luces de que el trabajo de pensar y diseñar los mecanismos de reconstrucción es propiedad única de la Intendenta de la región. La siquiatra Jacqueline van Rysselverghe ha manifestado públicamente que las instrucciones del actual presidente son para ella un asunto personal. Estas quejas de falta de integración socio-política, no sólo emanan de voces de oposición o de organizaciones de base como Un Techo Para Chile, si no también de diputados de su propia coalición, lo que es políticamente preocupante.

No quiero dejar de lado el mencionar que existe un escudo mediático fabricado por los poderes actuales de enarbolar un discurso nacionalista en contra de quines cuestionan algunas medidas de las autoridades, acusándolos casi de antipatriotas por no querer “ayudar en levantar nuevamente la región” y el “entramparse en la cosa pequeña”. Utilizar el desastre como una vía para decisiones políticas poco elegantes es un recurso del cual ya se ha abusado lo suficiente. Esto conjugado con el personalismo de las decisiones genera medidas de una lógica que no responde a la de un Estado participativo (el cual nunca hemos tenido), si no más bien parecen órdenes de un patrón de fundo a sus futres cercanos y peones.

Esperemos a que esta situación sea sólo momentánea y responda a la euforia de las ganas de hacer y demostrar, para luego pasar escenarios más regionalistas, integradores y participativos que nos permitan no sólo reconstruir nuestra región si no también refundarla a imagen y semejanza de una sociedad consensuada y no impuesta.



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