domingo, 4 de abril de 2010

Retomar la cultura del trabajo. Una urgencia en latencia.

Luego de recorrer varias comunas devastadas por el terremoto y tsunami del pasado 27 de febrero, y de liderar el mayor operativo dental voluntario en la historia de nuestro país (no recuerdo otro de tal magnitud) he podido palpar no sólo las necesidades inmediatas de la población, si no preocupaciones populares de mediano plazo que comienzan a aflorar a medida que la situación se regulariza.

Hay abastecimiento constante y seguro de comida y agua (en estanques al menos) en el 90% de los sectores. Las condiciones de vida siguen siendo básicas pero ya no son de riesgo vital, sí es preocupante el tema sanitario, el invierno que se viene y la lentitud del inicio del año escolar.
Pero no he escuchado sobre la sustentabilidad económica de estas comunas a largo plazo, el mar se llevó fuentes laborales que no se podrán recuperar fácilmente. Tomemos como ejemplo la emblemática localidad pesquera-gastronómica de Dichato, que se encuentra a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad de Concepción, balneario de la clase media y polo gastronómico durante todo el año. En esa zona contaban algunos habitantes que hace años que desapareció la pesca y que su actividad marítima era la recolección de mariscos y otras especies. Ahora no hay botes para salir a mariscar, no hay restoranes dónde ir a comer, no hay cabañas para turistas, ¿De qué va a vivir la gente Dichatina?

En el fondo del mar, dicen los habitantes hay otra ciudad sumergida, son las casas y automóviles que se llevó el mar, "nadie se quiere meter allá abajo" me comentaba una señora del campamento "Villa Fresia", "no tenemos trabajo y es lo que sabemos hacer".

Esperemos que las nuevas autoridades de gobierno junto con el alcalde de Tomé tomen cartas en el asunto, dado que el asistencialismo de emergencia puede ocasionar un daño mucho más profundo a largo plazo, que es la pérdida de la cultura del trabajo. Si no somos capaces de levantar lo antes posible las actividades económicas de la zona y regenerar la cadena virtuosa nos veremos envuelto en un lastre de crecimiento social, de inequidad, de inseguridad, de delincuencia y otros vicios más que se generan cuando una localidad pierde su hábito de ganarse el pan cada día.

Cuidado también hay que tener con las famosas "reconversiones laborales" que pésimo resultado han tenido en las políticas de los gobiernos de la Concertación, como es el caso de la ciudad de Lota y el cierre de las minas de carbón. Coronel y Lota fueron luces de desarrollo a los inicios del siglo XX, pero como todo pueblo mono productor desarrolló una cultura que gira en torno a su única fuente laboral y cambiar eso de un día para otro es un desastre social.

Pensando en el cómo revertir esto, se me ocurren algunas ideas; contratar a los mismos pobladores para reconstruir la ciudad, planificar un diseño de urbanismo que permita recuperar lo antes posible el patrimonio cultural gastronómico de la zona, desarrollar un trabajo en conjunto entre la armada, municipio y habitantes para limpiar la playa recuperando con esto el turismo (que tarde o temprano volverá) y la capacidad de mariscar con botes y motores subsidiados por el Estado (costo promedio total $3.000.000).

Devolver la cultura del trabajo a una localidad que ha visto como su vida quedó en el suelo es una tarea que debe ser liderada por las autoridades regionales, pensando no sólo en lo inmediato sino también con una visión a largo plazo que tantas veces nos hace falta.

Noticias post scriptum:

http://www.radiobiobio.cl/2010/04/04/pobladores-de-dichato-se-toman-carretera-en-protesta-por-no-saber-su-futuro/
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