sábado, 16 de abril de 2011

La I. Municipalidad de Concepción no es un juego.



Concepción es, si no la segunda, la tercera ciudad más importante del país. Lamentablemente desde hace algunos años el sillón municipal de la ciudad ha dejado de ser un nicho para hacer alta política, es más bien un botín que se reparte entre los vencedores; se pagan favores políticos, entran los amigos a los puestos de confianza y las empresas que rozan el compadrazgo se llevan las licitaciones a pesar de no ganarlas en el concurso público. Y no sólo el dinero municipal es tentador, sino también el poder sobre la libertad moral de la ciudadanía; un alcalde que no comprende la laicidad del Estado, puede darse el “gusto” de imponer sus visiones confesionales, coartando de esa forma la libertad de conciencia de su gente, tal como sucedió con la entrega de la -píldora del día después- en los consultorios. Mejor ni hablar del decorativo consejo municipal y sus concejales, que son como las cucharas del servicio, no pinchan ni cortan en la política de la comuna. Para éste período político la I. Municipalidad de Concepción ha funcionado por inercia; se fue la alcaldesa y la reemplaza un concejal que no representaba a más de 700 personas, tiempo atrás renuncia don Enrique para ser diputado y ahora abandona el consejo el señor Días por motivos personales. Este circo vergonzoso de abandonos, trueques y acomodos varios deja en evidencia la irresponsable falta de seriedad con que se asumen los cargos políticos comunales, situación que perjudica, en mayor medida, a los ciudadanos que más necesitan de sus representantes activos, comprometidos y en terreno.

1 comentario:

pablo dijo...

que pena por Conce... con tanto potencial se ha ido estancando hace años.