jueves, 1 de septiembre de 2011

LOS PÁNICOS DE LA DERECHA





La derecha chilena está en todo el espectro de partidos, no sólo se agrupan en la UDI y en RN, también la hay en dentro de la Concertación y están presentes con algunas y algunos independientes en los municipios, parlamento y gobierno. La derecha chilena tiene sus convicciones gracias a su miedo constante, es un partido con paranoia hereditaria a todo lo que huela a un Estado activo y productivo que se interponga a la “libertad” de las personas, ¿de qué libertad estamos hablando? Es claro que sólo defienden la libertad de economía financiera, porque si hablamos de librepensamiento y de libertad de culto se quedan atrás. La derecha (oligárquica) históricamente, se ha opuesto a todos los avances de liberación humana, pues goza del orden, control y del status quo, tiene un fetiche con la mega-estabilidad política, social y económica. Ya en democracia (su democracia) podemos citar el rechazo a otorgarles los mismos derechos a los niños nacidos fuera del matrimonio, los llamaban ilegítimos. Se opusieron a la ley de divorcio, se oponen a las mejoras de los derechos laborales y sindicalismo, al aborto terapéutico, obligando a miles de mujeres a poner en riesgos sus vidas y a torturar a niños inviables, rechazan a los y las homosexuales tratándolos de enfermos y degenerados, desprecian las humanidades y a los (libres) pensadores. ¿Existen intelectuales humanistas de derecha y carreras como filosofía, historia, antropología o sociología en sus universidades?  A quién sino a la derecha se le podría ocurrir eliminar horas de historia y de consejo de curso en la educación escolar.

Presentan un anacrónico temor de que el marxismo, leninismo, estalinismo, “cheguevarismo” y “chavismo” vuelvan a tomar el control de las cosas (sus cosas), de que Chile sea una nueva Cuba, o una Unión Soviética en el cono sur. Su terror, injustificado y delirante, lo transforman en un discurso de miedo y de agresión, y es obvio que quien vive asustado responda con los puños. Sus habilidades para salirse de contexto son notables, nos hacen creer (y quizás lo creen) que vivimos en el Chile de los sesenta, que aún la mayor parte del país es analfabeta e ignorante en profundidad, que necesita de dirección y control para que no se haga daño a sí misma por eso su “democracia protegida”, las leyes “de amarre” y el desprecio por la voluntad popular.

¿Por qué defienden tan a raja tabla el lucro con fondos públicos en educación?

Porque para ellos la educación es un derecho a medias, un derecho que se clasifica por tu origen familiar, no entienden lo que son las garantías sociales, se han opuesto a ellas desde sus inicios políticos. Es cosa de revisar las votaciones en contra de las leyes de protección social implementadas en los gobiernos de la Concertación que ahora por populismo han debido mantener e incluso profundizar.

Para ellos el lucro es legítimo en todas sus esferas y han estado muy cómodos con los mercados desregulados, son felices porque se puede extraer mucho dinero de la deuda de la clases medias y bajas, no les importa que la ciudadanía se esclavice con el crédito, es más, así es como quieren solucionar el financiamiento familiar en educación.

No tienen problema para ver la educación como un nicho de mercado, como un negocio más que enriquece, como un motor de la economía y por ende del país. No importa si en 30 años el modelo ha generado la mayor inequidad mundial en educación, porque sus miedos lo justifican, quieren al Estado fuera.

No entenderán nunca la sociedad que tenemos hoy, porque no les conviene. Sus privilegios heredados, ya sean los económicos como los políticos, están en riesgo si la sociedad se organiza y demanda lo que le pertenece, como son su soberanía política y los recursos naturales. Le temen a la capacidad de pensar de la persona humana, por eso controlan los medios de comunicación, para construir un país a la imagen que les conviene. Ahora amenazan de que más de un millón de niños quedarán sin educación si se elimina el lucro, invocan los peores momentos del socialismo para construir sus discursos populistas y manosean la palabra libertad para seguir explotando la vida de los demás.

Es entendible que sea así… porque es bueno el negocio de ser parte de la casta oligárquica chilena.

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