martes, 6 de marzo de 2012

Ser distinto es ser naturaleza, la homofobia no es natural.



Ayer un grupo de neonazis chilenos ("morenazis") golpearon cobardemente en Santiago a un joven homosexual y le grabaron en el cuerpo simbología nazi. No cabe duda que esta acción es repudiable, lo que si cabe duda es por qué en Chile luego de nueve años aún tengamos en trámite una ley antidiscriminación. La oposición de la bancada parlamentaria religiosa (UDI-RN-DC) ha sido tan dura como su fundamentalismo religioso, evitando por todos los medios que la homosexualidad sea tratada como una condición humana natural y por ende digna de todos los derechos que gozan los heterosexuales. Los registros de homofobia en este grupo político confesional datan del siglo pasado. En 1995 durante la discusión sobre la despenalización de la sodomía (sexo entre hombres bajo nomenclatura católica) el diputado Iván Moreira sostuvo: "Aunque en la práctica la sodomía no lleva a la detención o condena, es una importante señal del legislador mantener el delito, pues es una muestra de que a la ley, y por ende, a la sociedad no le es indiferente el tema". Se desprende de estas palabras el deseo del legislador del castigar -socialmente- y dejar constancia en la ley que la sodomía (no el lesbianismo dada la visión patriarcal de nuestra cultura) en Chile no es socialmente aceptada. El periodista Oscar Contardo en su libro "Raro -una historia gay en Chile- describe claramente el origen religioso de la homofobia "En torno a esta restricción, la cultura occidental ha generado una nutrida colección de discursos teológicos, jurídicos, científicos y políticos. La mayor parte de ellos se ha concentrado en el repudio a la homosexualidad masculina, relegando al lesbianismo a un segundo plano. Esto tiene una explicación religiosa. Los principales argumentos bíblicos que presenta el cristianismo para prohibir las relaciones del mismo sexo - Génesis 19, Levítico y la Epístola de san Pablo a los Corintios- consideran solo a los hombres y no hacen mención a las relaciones lésbicas".
No es de extrañar que el dogma religioso sea fuente de origen de odio, toda concepción rígida de realidad y verdad conlleva a que la diversidad sea un problema para estos moldes predefinidos de "lo correcto"... ¿lo correcto según quién? Así como para los musulmanes ortodoxos es "correcto" apiedrar a una mujer porque que ha sido -acusada- de adulterio, para algunos cristianos extremistas ya sean católicos o protestantes es "correcto" penalizar y castigar la homosexualidad o sodomía, como ellos le llaman.
Las relaciones homosexuales son parte de la naturaleza, se presentan en más de 400 especies incluyendo a la especie humana. La visión bíblica de que toda relación que no sea para engendrar más humanos es un acto -antinatural- o "pecado", sigue vigente como argumento aún en el siglo XXI para identificar a los homosexuales como -enfermos degenerados-. Así, escuchamos a curas y pastores, unos en las iglesias y a los otros en la calle, vociferar en contra de aquellos que aman (así es, la homosexualidad no es solo coito) y se -aparean- en contra de la "naturaleza" que no es otra cosa que la exigencia de cumplir con una interpretación del ordenamiento moral de tribus del medio oriente de hace unos 2500 a 2000 atrás. Esta propaganda anti homosexual de los representantes de "dios" en la tierra, alimenta el odio entre las personas humanas, tal como alimentan el odio los talibanes para luchar contra los infieles de occidente. Hablo de una misma lógica que para el cristianismo tuvo su clímax durante los asesinatos y torturas durante la inquisición y que, hoy actúa para los talibanes en el mundo musulmán.
Para algunos homofóbicos "light" la homosexualidad es una -opción- o incluso un -defecto- que "aceptan" pero que ojalá no -afecte- a un hijo o hija de ellos por miedo a que sufran del rechazo social. Esta hipocresía de ocultar la homofobia para ahorrarle el "bulling" a su descendencia es asumir la homosexualidad como un -defecto- y no como una condición natural.
Otros centran la discusión en si el o la gay -nace o se hace-, mas esto no interesa para los fines del derecho, dado que, así como la calvicie es una condición que puede ser genética, hormonal o alimentaria, nadie le resta dignidad y derechos a un hombre con calvicie o a un hombre pequeño o a una mujer infértil (¿sus relaciones sexuales son antinaturales porque no puede procrear?).
No cabe duda que la homosexualidad es parte de la diversidad de la naturaleza, es más, para los que asumimos la evolución como un hecho real, la diversidad y por ende las diferencias que existan entre individuos de la misma especie, son parte de la evolución. Este "desorden" genético o conductual adquirido es la fórmula con la cual la naturaleza diversifica los individuos y es lo que permitió que pasásemos del mono al homosapiens. Imagínense si los reptiles hubiesen sido "humanizados", los que hayan evolucionado a aves mediante el desarrollo plumas, hubiesen sido agredidos por salirse del "orden natural de las cosas", por herejes o degenerados.
Para concluir, debo decir que poco se puede hacer frente a alguien que considera como verdad lo que la "versión oficial" de su fe expone respecto a la homosexualidad, serán quienes seguirán agrediendo física, sicológica y socialmente (mediante la restricción de derechos) a los seres humanos que aman y sienten deseos por otros seres humanos con sus mismos genitales, pero, quizás gracias a la masificación de la razón como prisma de análisis de la realidad, seamos muchas y muchos más los que entendemos la homosexualidad como algo propio de la naturaleza, que no es una amenaza para la subsistencia de la especie, que no es una enfermedad contagiosa (muchos creen que si a los gay de les dan plenos derechos, todo el mundo podría terminar siendo gay) y que por lo mismo debe combatirse tal discriminación por atentar contra derechos fundamentales de la persona humana.

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