sábado, 28 de febrero de 2015

La discapacidad ético-crítica de la UDI



Hacerse el weón es deporte nacional, y si hubiese un torneo la UDI por lejos se llevaría la copa. Muchos por intuición y otros por evidencia, sabían de la colonización del empresariado en la política, pero no había pruebas, hasta hoy. El escándalo Penta que involucra directamente a importantes figuras del gremialismo fue la primera olla destapada de una serie de escándalos que salpican también a personeros de la coalición del gobierno. En el fondo hoy hay evidencia más que contundente que demuestra lo obvio, el poder político y el poder económico son pololos y hacen cochinadas juntos.


Ante esta avalancha de hechos concretos como la declaración de la secretaria de la Lavín que reconoce el uso de boletas ideológicamente falsas para financiar la campaña del jefe y, la confesión pública de Moreira de que hay irregularidades en la forma en que financió su campaña, la UDI toma una postura que pone la cara de Silva como un buen ejemplo de un trozo de pellín. "La UDI ha tomado la postura de la presunción de inocencia de sus militantes y mientras la justicia no falle en contra, no habrán medidas diciplinarias al interior del partido" dice el presidente actual  del gremialismo cuando se le pregunta por las acciones disciplinarias dentro de ese partido, ante el caso Penta y SQM. Estos dichos primero demuestran la completa incapacidad que tiene la UDI de colocar en una dimensión ética la situación en que se encuentra, condicionando lo correcto a lo legal. Es decir, la UDI al poner esta mirada, indica que lo ético y lo legal no siempre están relacionados, pues se puede tener una conducta que groseramente viola la ética pero mientras ésta no sea delito, no habría problema y menos necesidad de pronunciarse al respecto. No importa que Lavín esté con la soga al cuello y que Moreira haya reconocido las "irregularidades" con las boletas, la UDI aún no ve ningún problema en el actuar de sus parlamentarios. Lo segundo es el apetito por el empate que tiene tal partido. Empates ridículos que apuestan a la falta de capacidad crítica del pueblo para que pasen desapercibidas sus incoherencias éticas. Pues predican como fanáticos y actúan como desentendidos de sus propias palabras. La UDI reclama por los derechos humanos de algunos venezolanos, pero exige aún más represión con los mapuches que reclaman por sus tierras ancestrales y autonomía. Habla de gobiernos que agreden al pueblo que protestan por sus derechos, pero pareciera que no saben nada de lo que pasa en México o en España. La hipocresía de este partido de extrema derecha es hoy su máxima cualidad.


Estamos en un proceso de decandencia de la práctica política. Tanto la Nueva Mayoría como la Alianza, mantienen relaciones incestuosas con el gran empresariado, transformando a Chile en una democracia nepótica plutárquica, es decir, hay elecciones para elegir a un grupo cerrado de amigos y familiares sirvientes al poder económico que les paga sus campañas y sostienen sus privilegios. El partido que fundara el principal intelectual de las políticas morales y económicas de la dictadura, Jaime Guzmán, hoy encabeza el desprecio por la política y aun así nos tratan como idiotas. Como si fuésemos incapaces de distinguir la diferencia entre el arreglo de Dávalos y el robo de dinero público mediante boletas falsas que usaron para llegar a puestos de poder. Pero bueno, quizás algo de razón tengan y crucen los dedos que se repita la desidia electoral que ha sostenido nuestro pueblo desde la vuelta a la democracia, permitiendo que los mismos de siempre sigan en el poder.


Hoy la UDI nos demuestra que es posible ser una organización política sin criterio ético propio, sin capacidad de corrección y liderazgo de rectitud. El cara de rajismo de los gremialistas es sólo la muestra más evidente que la derecha extrema está en el suelo de la rectitud y del ejemplo de cambio que necesitamos. Quizás ellos crean que con el cilicio basta y sobra para enderezar la conducta, pero está claro que van a tener que agregarle varias puntas para ver si logran entender que a pesar de que están en el fondo de la tabla, sus mentiras y engaños perjudican a todo el país y a nuestra superficial democracia.

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