miércoles, 11 de mayo de 2016

¿Qué ganamos con las salmoneras?

¿Qué ganamos con las salmoneras?


No hay duda de que Chile es un país <<bendecido>> con riquezas naturales, las que luego transformamos en dinero, la riqueza simbólica (poder) del ser humano contemporáneo. En todo ese proceso existen intereses, intereses humanos, que pueden ser individuales o colectivos. Cuando estos intereses son colectivos, usamos los recursos del planeta en beneficio del bien común (lo que es bueno para todas y todos), beneficio que conlleva no dejar nadie atrás y menos sacar ventajas de los más débiles y vulnerados de nuestra tribu/país. Salitre, carbón, cobre, madera, litio, peces, ríos, frutas, etc., cada uno en su época, cada uno bajo un control de pocas familias que sirven de puente para el gran capital global, para la banca y las corporaciones transnacionales, adefesios institucionales de la debilidad humana ante el poder y la codicia. Millones de trabajadores hacen que la "inversión extranjera" (subsidiada por los mismos impuestos de las y los trabajadores) genere la riqueza simbólica del dinero, pero el problema es que los beneficios de transformar la naturaleza en dinero no se transmiten hacia la clase trabajadora, a no ser que sea mediante sueldos que no corresponden a la riqueza que produce su fuerza de trabajo. Así la fanfarreada –industria del salmón-, apoyada con millones y millones de dólares por el Estado Subsidiario que define nuestra Constitución, ha repetido el mismo ciclo que otros emprendimientos sin un fin humanista, sin enfoque en el desarrollo del pueblo; no dejó nada de lo prometido, sólo una cultura sureña partida, empobrecida y sin derroteros para salir de una de las tantas crisis que vendrán en el Chile del siglo XXI. ¿La salida? Sentir, pensar y actuar en sentido contrario a las lógicas de poder que nos tienen en esta situación, tanto en sus símbolos (dinero) como en sus fines más profundos. 


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Francisco Córdova Echeverria


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