sábado, 11 de octubre de 2008

Ya llegará el príncipe azul




En mi corta vida, varias de las mujeres, que afortunadamente conozco, me han comentado (en el contexto de referirse a su estado amoroso) la siguiente frase, “Ya llegará mi príncipe azul”. Aunque a simple vista la frase es insignificante y acuñada de manera común, tiene un trasfondo subyugado al carácter pasivo que tiene la mujer en cuanto a su o sus pretendientes. Con esta frase indican que ellas están esperando. Esperando que llegue este hombre indicado para ellas, este ser que está destinado por las estrellas a ser su fiel compañero y hacedor de felicidad por toda la vida.

Luego si el elegido de turno resulta ser un fiasco o lo no esperado, bueno, se acaba todo y se sienta nuevamente a que llegue el príncipe azul.

Creo que esta pasividad tradicional, tiene muchos ejercicios sociales y culturales tradicionales como: los cuentos de princesas, el hombre saca a la mujer a bailar, el hombre es el que pide la mano, el hombre desvirgina a la mujer, etc.

Si, sé lo que están pensando, que los tiempos ya cambiaron y que las mujeres están jugando un rol más determinante en su vida amorosa. Que ya no necesita al hombre para bailar (claro lo hace con sus amigas), que tiene libertad sexual por dar algunos ejemplos. Pero en realidad ¿ha dado resultado tal cambio?. Mujeres jóvenes que conozco pasan de hombre en hombre como probándose el vestido que más le acomoda, como si la elección de una pareja se basa en la casualidad, en el azar, en el “tincómetro”. Pero no se dan cuenta que ello sólo refleja otra dependencia más, la dependencia a la fortuna, no hay poder de decisión, no hay un rol activo, sistema parecido al del príncipe azul.

¿De dónde nace esta pasividad?

Creo que la tradición ha dejado a la mujer sin las herramientas necesarias para conocerse a si misma, a sus gustos, lo que la hace feliz. Los roles femeninos han sido impuestos por la historia y las masculinidad.

Sí, las cosas han cambiado, pero creo que de una manera errónea. La mujer en este proceso de igualarse al hombre se ha masculinizado. Se ha potenciado compitiendo con los espacios y roles del género “opuesto”, a desarrollado su lado masculino y dejado de lado lo que la caracteriza e individualiza, “Lo Femenino”. Creo que si la mujer se acepta tal como es, conoce sus fortalezas y debilidades es capaz de competir en derechos y oportunidades en esta sociedad, basándose en lo que la hace auténtica y especial. Ahora bien creo en lo personal, que el príncipe azul se encontrará cuando se le busque, y no me refiero a ponerse un letrero que diga “se necesita príncipe azul”, sino que la mujer sepa lo que la hace feliz, sus valores, sus sueños. Cuando se tiene claro lo que se quiere o lo que no se quiere (Ver texto referente), hay menos probabilidades de hacer una elección equivocada. Sé que suena frío y se aleja del concepto de amor ciego, pero la felicidad radica en el complemento y antes que hada hay que saber que complementar.


1 comentario:

Bárbara dijo...

tengo el príncipe más azul del mundo.
jajajjaja