domingo, 14 de junio de 2009

Apatía Cívica y Libertinaje Político


Nuestro país sufre una crisis cívica severa, profunda y lo peor de todo ignorada. Impotencia me da el ver, escuchar y leer a muchos decir que no les interesa la política, como si esta fuera algo sin importancia, sin ninguna trascendencia para ellos o para sus cercanos.
Los que tiene más recursos les da lo mismo porque sus privilegios los protegen y el sistema asegura la nula movilidad social, los más pobres tiene necesidades tan urgentes, que pensar en la estructura organizacional del estado no es tema, y además sus condiciones cognitivas por la mala educación recibida no les permitirían siquiera entender la mitad de lo que se discutiría. Por otra parte la clase media está tan encerrada en subir los peldaños sociales o mantenerlos según el caso, que no es capaz de despertar de este aletargamiento cívico.
La sociedad está encerrada en un materialismo extremo, y no es ánimo de este ensayo comentar sobre la filosofía materialista, pero destacaré que la ignorancia de la masa sobre este concepto la tiene realmente los ojos cerrados, y las manos amarradas. Pensar que el ser humano sólo alcanza su máximo nivel en relación a lo material aliena cualquier iniciativa valórica y al idealismo.
Desde hace un tiempo vengo viendo y conociendo a un grupo selecto de personas que tienen las condiciones de mover masas, de proponer, de accionar, de agrupar y de seguro de consolidar. Pero algo sucede que no son capaces de perder algunos privilegios y condiciones de estatus por sus ideales y convicciones. Saber que las cosas están mal y poder ayudar a que mejoren no es un buen motivo en la actualidad para hacer cosas, estamos en una época rasca de idealismo retórico de buenas intenciones infértiles hasta el mareo.
Muchos si investigan la historia y le dan sólo una ojeada superficial, podrán ver que la apatía cívica no es una accidente, que la ignorancia tampoco es causa del destino ni de los designios de los dioses, es intencionado, alevoso y asqueroso.
Debemos comprender como ciudad que el que calla, otorga. En un pueblo apático, concentrado en el pan y circo que nos dan por todos los medios, es una campo fértil de abusos y robos por parte de quienes tiene el acceso a la información y al poder.
Mientras sigamos concentrados en cambiar el auto, en comprarnos una tv más grande, en las tetas de la Barrientos, o en los minos de la Boloco, ellos, los políticos serán felices, y como la política vive y se mantiene gracias a la vigilancia y participación ciudadana, toda este escenografía simplona les es beneficiosa.
El reportaje de los congresistas quedará en el olvido y en reclamos al cielo si la sociedad en su conjunto, ricos, medios y pobres dicen que ya no más de esto. El poder del voto es la base del la democracia (a pesar de que tengamos el Binominal), la política es de todos y por todos. No podemos entregar el país con esta facilidad, no podemos seguir así.
EL ancho de banda en que se mueven los políticos es inversamente proporcional a la participación ciudadana y a su educación. En un país abúlico e ignorante ellos siempre podrán hacer lo que quieran.
Yo no lo permitiré, pero solo es difícil que logre algo. Mas podré decir en algunos años que luché por mis principios y valores y que no sólo me dedique a comparar bienes.

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