miércoles, 6 de enero de 2010

Desprendimiento de retina de la politiquería chilena.


Nuestros ojos captan las señales luminosas del medio externo para que luego nuestro cerebro las interprete como imágenes y con ello hagamos nuestra realidad.

Pues bien, al parecer los líderes de la Concertación han sufrido un desprendimiento de retina, dado que están viendo manchas, luces y mantos negros sobre su desempeño en el poder estos 20 años.


Se agradece la vuelta de la democracia, aunque esta sea más de discurso que concreta, pero hasta ahí llegamos no más con las promesas de participación ciudadana, cambios a la constitución (de verdad si po) y renovación de la política. El primer gobierno de la concerta se salva dado que el “Tata” aún mosqueaba en la vida de todos nosotros y había que dar curso a la transición. Pero de ahí en adelante fue sólo administrar lo inteligentemente impuesto en la carta madre de 1980 hija de los “Chicago Boys” y del Gremialismo de “Jaimito”.

Al igual que los chilenos del siglo XXI, los poderes políticos buscaron el dinero fácil, la inmediatez y el reconocimiento cortoplacista, caímos en la demagogia y el nepotismo; en los robos y negociados. Perdimos la disciplina y lo peor de todo, los ideales. Ahora cada quién ve lo que quiere ver, y hace lo que más le conviene; perdimos el servicio público por el servirse al público. El pueblo es una gran fuente de riqueza, sólo hay que saber explotarlo. Así lo sabe la administración milenaria de la Iglesia Católica, los políticos rascas (pero con dinero) y los empresarios yoyoístas.

La cultura debe rendir balances y no rendir mundos mágicos; la música debe llegar a la superficie y no a lo profundo; el libro debe ayudarme a cumplir MIS objetivos y a emprender, no a reflexionar y aprender a aprender. El éxito se marca en lo que puedo adquirir, en el auto que manejo y el barrio de mi casa; dormir bien, reír y envejecer con paz ya no tiene valor; el mundo es competir. Ahora suenan los cantos de sirenas; progresismos y promesas de prosperidad, juramentos al servicio público, maquillajes renovadores, de empresarios tacaños a padres Hurtados, de conservadores a “lolos” buena onda… un mundo de lobos en pieles de ovejas.

Allá quienes se dejan conducir por nuestros pastores divinos y terrenales, soy hombre de libertad y cada quién la ejerza como quiera, aunque a mis ojos le duela el escenario patético de la sociedad en que viven. Pero algunos sabemos otra realidad, nuestra verdad; la de la razón, la del pensamiento crítico, la ilustración y la espiritualidad centrada en el hombre y su naturaleza; no somos parte de este circo, somos exiliados del modelo y luchamos para que no se haga más fuerte.

La izquierda derechista tan siu generis de la Concertación, no ve su muerte anunciada, y da gritos agónicos en discursos prometedores; su retina se ha desprendido, perdieron la capacidad de ver el Chile real, el carente de ideales y de sueños; nos quieren tapar con más retórica y nebulizarnos para perder cohesión social… la gente unida, piensa más que dispersa.

La derecha chilena ha hecho un buen trabajo, a sabido “asistencializar” a los pobres, a perfeccionar la repartija de pan y circo, a embrutecer la población y a profundizar el modelo individualista del consumo y • sálvese quién pueda •, y encantar a los dirigentes de la Concertación; ahora son todos amigos, compadres, familiares y socios, mientras nosotros nos separamos ellos se unen. No son nada de tontos, saben lo que hacen, el porqué y el para qué.

Mas no todos somos rebaño, somos librepensadores y guerreros sociales; leemos, estudiamos, conversamos y nos unimos, crecemos y nos fortalecemos. Poco a poco las ovejas negras sabremos desestabilizar el sistema, romper los cimientos ideológicos del individualismo y recuperaremos lo que es nuestro, la libertad de ser lo que queramos ser.



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