sábado, 26 de junio de 2010

El lucro de sufrimiento.




¿Has pensado alguna vez porqué son más baratas las cosas de los países más pobres?, porque la pobreza genera riquezas para quien sabe mantener con vida a cientos de millones de humanos en el mundo para que desde que pueden hasta que pueden produzcan bienes para el primer mundo. Con esa mano de obra barata, que sólo pide su comida y un lugar para dormir luego de las 14 hrs de trabajo, cualquiera puede competir en los mercados, así te llega la pelota de futbol a menos de 20 dólares, o el celular por 40 dólares. Ahora analiza que ese es el precio final con un margen de ganancia para el vendedor, para el último de la cadena. Antes se le pagó al barco que lo trajo por el atlántico, los camiones de transporte, a la empresa de seguros y a una decena más de personas antes que llegara el nuevo producto “made in” a un precio que te sea atractivo para que compres algo que en el fondo no lo necesitas.

Nuestro modelo de sociedad y de economía se sustenta en dos cosas; mano de obra barata y necesidad de comprar cosas desechables e inútiles. Está demostradísimo por la evidencia misma de la realidad, que se produce y se consume más bienes de los que se necesitan y el ejemplo más cruel de todos es que mientras en algunos países se bota a la basura toneladas de alimentos y se desperdicia agua dulce, en otros, miles de personas mueren de hambre y de sed, siendo que en esos lugares ancestralmente eso no pasaba dado que las comunidad eran autosustentables, pero pasa lo que nos pasó en Chiloé con las salmoneras… si claro, no lo sabías? Antes Chiloé era el mayor productor de papas de Chile, tenía una economía de autosustento de agricultura y de ganadería, pues ahora Chiloé compra papas porque no trabaja sus tierras, nadie sabe más que darle comida a los salmones y sacarle sus escamas. Ahora que quebró la industria por depredación del ecosistema, la gente no tiene trabajo ni la capacidad para sostenerse por sí misma.

Esto pasa porque la gran mayoría de los 16.000.000 de chilenos y chilenas no son capaces de marginarse de la inercia del estilo de vida, no se dan el tiempo de detenerse unos minutos a tomar las cosas que tienen en sus manos antes de pagar y preguntarse ¿porqué lo estoy comprando? ¿realmente lo necesito? ¿y si no lo llevo qué me pasará?, con esas tres simples preguntas puedes que salgas del sueño hipnótico del modelo de sociedad que te agobia a que compres y compres para sentirte bien, para ser admirado y para que te sientas realizado, ¿qué es el éxito en la vida ahora si no es un departamento enorme y central y una 4x4 del año en la puerta?.

Piensa, lee y analiza, duda, desconfía de la televisión y de sus mensajes, camina, pasea y respira, conversa, ríe y descansa. Puede que con un auto de 5 millones puedas hacer lo mismo que con uno de 15 millones, y que además tengas tiempo para disfrutar los años que quedan a tus viejos, para ver crecer a tus hijos y para darte cuenta que el mundo viaja hacia un precipicio de individualismo y pérdida de valores que prácticamente nos tienen en manos de unos pocos para su propio beneficio.

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