viernes, 16 de julio de 2010

Prendiendo la luz en la Minucipalidad de Concepción.


Cuando los personalismos en los equipos son potentes y absorbentes, se deben asumir no sólo los éxitos como propios sino también las fallas y las irregularidades que salgan a la luz pública. Ya es sabida la potente personalidad de la ex alcaldesa de Concepción y actual Intendenta del Bio Bío, tan así que los nuevos aires participativos y de diálogo dentro del consejo municipal son comentados por moros y cristianos. Durante varios años nuestra ciudad ha estado bajo la mano de Jacqueline van Rysselverghe, en donde hemos tenido gastos bastante particulares y que son evidentes como los $309.000.000 que costaron a la ciudad las eternas y desnudas “tulipas” de calle Barros Arana o el gasto de $40.000.000 en un estudio para el teatro Enrique Molina G. que sigue al abrigo del moho. La participación ciudadana en los proyectos municipales es ajena a la praxis del municipio, y por lo mismo no sabemos los penquistas el porqué de la venta de activos financieros municipales por un total de $1.000.000.000 el 2008. Un ejemplo de lo antojadizo de la destinación de los recursos es el gasto municipal en educación que suma un total de $0 por sobre la subvención escolar que da el Estado, pero el gasto en basureros jurel tipo salmón llega a cientos de millones de pesos y que ahora están bajo la mirada de la Contraloría General de la República. No sólo es importante investigar y aclarar estos gastos municipales y saber por dónde se perforó el saco de dinero de la ciudad, si no también será interesante saber quién asume las firmas de estos recursos que ahora y por fin están bajo la mirada de la institucionalidad y de toda la ciudadanía.

(Columna no publicada como tal en el Diario de Concepción, si no como "carta")

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