domingo, 5 de septiembre de 2010

Twitter. Una herramienta para la nueva política.



Las redes sociales no sólo rompen barreras físicas y de información, también producen un cambio en la forma de hacer política. La sociedad chilena tiene particular afinidad por la redes sociales, así quedó demostrado cuando nos convertirnos en pocos meses, en el país con más usuarios de facebook, con 2.500.000 personas. Ahora twitter toma la batuta de "información instantánea" en sólo 140 caracteres, millones de personas comentan sus pensamientos, acciones y sitios web de su interés. Frente a toda esta ola de noticias al segundo la clase política no se queda atrás. En medio de la contienda política presidencial el año 2009, las cuentas twitter de los candidatos presidenciales no paraban de publicar las actividades y reflexiones de los candidatos, aunque muchas veces era evidente que alguno de ellos nunca en su vida lo han usado personalmente. La gran mayoría de los actores políticos tienen su cuenta twitter, e icluso una vez nombrado el nuevo gabinete cada uno de los ministros tenían su cuenta twitter, siendo los que más la usan el Ministro de Minería Laurence Golborne (@lgolborne) y el Ministro de Salud Jaime Mañalic (@jmanalich).
Los parlamentarios y líderes políticos no se quedan atrás, siendo común leer directamente de dedos de los mismos sus impresiones de la coyuntura política, lo que alimenta a la vena a los miles de periodistas que están frente a su celular o pantalla de computador esperando algún comentario jugoso.
Algunos de mis cercanos critica el uso de twitter por profundizar la carencia de contenido en el díalogo político, dejando a nuestra sociedad a merced de los "gestos" que se logran leer en sólo 140 letras y espacios. Sin dejar de tener razón los críticos del uso de la red social, creo que se debe analizar como "un vaso medio lleno" e internalizar que para muchos, tener la posibilidad de compartir ideas o comentarios con autoridades políticas en otros tiempos hubiese sido imposible.
Personalmente he podido contactarme útilmente con ministros, subsecretarios, senadores, diputados y dirigentes de partido de manera frecuente, sana y bastante directa, lo que me ha permitido sentir una mayor  cercanía comunicacional con nuestra clase política, que más que mal, es la que hay.

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