jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Revolución educacional?

Columna (completa) publicada el 25 de Noviembre de 2010 en El Diario de Concepción.

Cuando se escucha sobre revolucionar un sistema, debemos inferir que la raíz misma de lo que sustenta al diseño será modificado. Si no es así,  toda política que se hace llamar revolucionaria es mero cambio de envoltorio, una nueva imagen de mercado, porque la ideología central sigue estando presente, orientando el sentido mismo de todo lo que de ahí emane. Así, cuando el Presidente Piñera, hace locución de una “nueva gran reforma y una revolución de la educación”, me pregunto, ¿A qué se hace referencia?, ¿Cambiará la regulación mercantil educativa de oferta y demanda?, ¿Dejará el  Estado de financiar, colegios y universidades confesionales, apelando al Estado laico que se supone que somos? ¿Eliminará la competencia depredadora entre el Estado (municipales) y particulares (subvencionados) para erradicar la vergonzosa educación estratificada por nivel socio-económico?. No debemos confundir un paquete de medidas (por muy bien intencionadas que sean) con un cambio de sistema, porque perderíamos el sentido de las cosas, y podría ser que nos extraviemos en el mundo de la grandilocuencia; en esa retórica que Sócrates le cuestionaba tanto a Gorgias en los bellos diálogos de Platón, que bien le haría leer a muchos. La última gran revolución educativa es la misma que sigue vigente hoy en día, con otros ropajes y modos, pero no ha dejado de ser.  Los grandes cambios de la revolución educativa en dictadura; Municipalización, modificaciones curriculares anti-humanidades y ley LOCE (ahora LGE) aún  siguen existiendo. La mala educación en Chile tiene tantas causas como eventos históricos que la han moldeado para convertirla en maná de riqueza para unos pocos en desmedro de la gran mayoría de chilenas y chilenos. Si vamos a atacar “el problema de fondo” debemos sentarnos todos en una mesa redonda, para  así construir una reforma democrática, levantada por todas y todos los actores que conformar nuestro sistema educativo, sin exclusión y sin individualismo.

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