jueves, 13 de enero de 2011

COLUMNA Crónica de una muerte anunciada.

Publicada en www.diariodeconcepcion.cl el 12 de Enero de 2011



Hace un par de días nació el bebé de Claudia Pizarro, una joven madre que luego de unas cuantas semanas de gestación, se entera que la vida humana en desarrollo que cargaba en su vientre no sería un humano viable, era un bebé anencefálico, que comenzaría a morir irremediablemente en el momento mismo que la separaran su madre. Ella solicitó poder interrumpir el crecimiento del feto, terminar con el embarazo para evitar la agonía que le esperaba a su hijo, ella no lo quería ver morir lentamente frente a sus ojos. La petición es negada por el Estado, no existe en Chile la posibilidad de aborto legal frente a fetos inviables, o frente a embarazos que ponga en riesgo la vida de la madre y su posibilidad de poder seguir generando vida. Los autodenominados "provida" aseguran que es obligación moral, incluso un mandato divino el que ese bebé nazca, a pesar que no podrá vivir más de algunas horas, mismos que muchas veces claman por el asesinato legal (pena de muerte) frente a hechos delictuales de gran connotación social. Los "provida" no vociferan rechazo frente a la muerte irremediable que provoca la mutilación de órganos de un ser humano que donará sus órganos. Esa persona se mantiene con vida porque está conectado a máquinas que lo mantienen vivo, al igual que el feto anencefálico con su madre. Un bebé inviable es un complejo viviente con material genético humano que nunca podrá vivir humanamente, porque la naturaleza en él se manifiesta como un error de codificación genética que lamentablemente es una muerte anunciada cuando adquiera la independencia del organismo de la madre. Es imperioso mirar el aborto terapéutico bajo una óptica humana y no divina, bajo el libre albedrío de la madre que bajo sus propias convicciones decida si desea o no vivir una experiencia como a la que fue obligada Claudia durante 9 meses.

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