martes, 7 de junio de 2011

Ciudad e Integración

 A veces tenemos que experimentar en carne propia algunos episodios para despertar la sensibilidad que nos haga empatizar y vociferar situaciones que afectan a personas con alguna capacidad física limitada, por fuera (ahí la gracia), de las "temporadas de solidaridad" que vivimos mediáticamente los chilenos y chilenas. Un simple esguince y una bota ortopédica me hicieron sentir que la ciudad estaba en mi contra, que no me quería ahí; veredas que son extensas pistas de deportes extremos para personas de la tercera edad, no videntes e individuos con alguna particularidad anatómica que dificulte directamente su auto-locomoción. Agujeros, elevaciones, reparaciones y desniveles, son herencias de una desidiosa política de mantención de la ciudad y de una reconstruccion que no tiene para cuando comenzar en la comuna de Concepción y quizás en cuantas más a lo largo del país. Por más que en un delirante 21 de mayo se nos diga y se nos intente convencer que la reconstrucción va en un 50%, mis ojos y cojera pasajera dicen lo contrario ¿me están o me quieren? No pretendo comparar mi tobillo torcido con las duras realidades que deben vivir diariamente cientos de ciudadanos y ciudadanas (y sus familias) que presentan algún grado de demanda especial, mas intento comprender lo agresiva que se ha vuelto la ciudad para con ellos y ellas. Pretendemos ser la capital del sur de Chile, ejemplo de ciudad moderna y de prestaciones de servicios, pero hemos dejado la integración  fuera de las políticas locales. Los porfiados hechos así lo demuestran, somos una ciudad llena de discursos caudillistas y de políticas snob (tulipas), lo que nos deja un desafío en los próximos años.

Columna publicada lunes 7 de junio de 2011 en www.diariodedoncepcion.cl

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