viernes, 26 de agosto de 2011

La estructura para ser.



Al parecer todo está definido desde antes, diseñado para que seamos lo que “debemos ser”, tener ese rictus de hombre y mujer de bien, hacer “las cosas como corresponde”, lo esperado, lo normado dentro de los cánones que se exigen para responder a la demanda de imagen social.

A pocos les importa lo que piensas, es muy trabajoso entender al otro. Pero el hombre del buen auto es exitoso y la mujer de la camioneta grande debe ser una señora respetable.

Flojos los de ropas poco limpias, de zapatos trabajados en las veredas y calles de tierra. La pobreza es una opción según dicen los conservadores con hambre de abolengo importado en sus apellidos. 

Debes obedecer ciegamente, no dudes sobre dios ¡serás un inválido moral!, no cuestiones a tus profes ¡serás un irrespetuoso!, no pienses en una sociedad diferente ¡serás un antisistémico!, no quieras ser tu mismo ¡serás un desadaptado! A no ser que tengas mucho dinero, ahí la libertad se llama excentricismo, el dinero es un pasaporte para todo en este mundo de humanos.

Yo les digo

¡VÁYANSE A LA CRESTA!

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