miércoles, 24 de agosto de 2011

La cesárea del movimiento social.


Marx expuso que "la violencia es la partera de la historia". Muchos entenderán esto como un llamado o justificación para el uso de este método en la resolución de conflictos sociales, otros quizás desde una perspectiva más socio-histórica, tomarán estas palabras como una observación de los hechos que se repiten a lo largo del proceso del desarrollo de la cultura y sociedad humana.

La violencia está estrechamente ligada al poder, y no de esa concepción de poder como objeto, que se arrebata al adquirir los símbolos del mismo (bastón, sillón, "La Moneda") junto con las herramientas burocráticas del aparato del Estado, sino de esa visión de la capacidad de desobedecer, de hacer-crear lo diferente o disentir de la orden oficial, leyes o normas sociales. La violencia no es sólo el daño físico, sino es el acto mismo de romper con lo esperado y normado, ya sea mediante lo verbal, lo visual o auditivo.

La violencia que se construye en los procesos sociales son canalizaciones de la rabia e impotencia de los grupos marginados del "sistema" que desean visualizar su descontento mediante una (de)vuelta de la violencia que ejerce el poder central contra ellos (mala educación, trabajos precarios, falta de oportunidades, abandono, exclusión, etc). Este ejercicio de poder adquiere roles activos en los procesos sociales cuando se acoplan y profundizan a conceptos políticos antagónicos al dominante o hegemónico como diría Gramsci.

¿Cuál es el contexto que hace comprender (no justificar) las barricadas, piedrazos y quemas de neumáticos de esta paralización nacional?

Estos dos días de movilizaciones sociales, llamados por la CUT y su sibarita dirigente Arturo Martínez, están fuera de un contexto propio, ausente de demandas laborales claras, sobre pensiones más justas, sindicalismo entre otras. En otras palabras es un grito social sin proyección.

Esto es materia prima para el juego del miedo de la autoridad, facilita el desprestigio del trabajo de las bases y justifica (mediante torcidas maneras) la satinización de las marchas, etc. 

Hay razones de sobra para patalear, la inequidad y la injusticia social son motivos para que muchos marchemos por las calles, pero si se va a profundizar la violencia, se deben profundizar las ideas, las propuestas, las visiones, porque de lo contrario todos estos atentados contra el status quo no serán parteras naturales de nada, sino impulsos ejecutores de una cesárea que posiblemente nos entregue un bebé prematuro que quizás sea inviable a minutos de haber nacido.

1 comentario:

Anónimo dijo...

buena columna Francisco, aunque la realidad de la convocatoria de la CUT se enmarca dentro del "colgarse" que han aprovechado las diversas e históricas agrupaciones sociales de izquierda - como el mismo Gajardo del colegio de profesores - en el afán de poner en la palestra sus agendas sociales y de paso posicionar su capital político. Lo esencial es que hemos sido los estudiantes de Chile los que hemos profundizado las propuestas, las ideas y las visiones, creo que aunque se intente deslegitimar por parte del gobierno el movimiento y la violencia, el contexto supera con creces y representa el sentir ciudadano que estábamos esperando hace mucho.
Gonzalo H.