martes, 8 de noviembre de 2011

Cuando no hay respuestas ¿qué hacer?



Cuando no hay respuestas ¿qué hacer?

Los y las estudiantes no están luchando bajo el control mental de la ultra izquierda y tampoco son una tropa de delincuentes como intentan hacer ver el gobierno. La política comunicativa del ejecutivo es llevar las movilizaciones al plano de la seguridad pública "encapuchando" la visión de derechos y garantías sociales. Así las cosas se han ido complicando para los jóvenes y para los que apoyamos sus demandas, el gobierno ha logrando mantener sus respuestas incoherentes al petitorio de los estudiantes con un ofertón digno de alguna casa comercial, "más y mejor crédito" a lo que sumamos el sostener, mediante becas directas a los alumnos, la competencia educativa como maná de calidad lo que es un delirio de la derecha chilena sin sustento académico ni ejemplo a nivel mundial. Lo que sí tiene sustento académico (pero no moral ni ético), es que el principal factor en Chile para tener acceso a una educación de calidad y por ende a mejores posibilidades de desarrollo, es el nivel económico de las familias, lo que se traduce en una educación de clases. Ante esta realidad y gracias la movilización social, la educación pasa a ser prioridad en las demandas ciudadanas logrando un apoyo de hasta un 80%. Lo preocupante es que este activo político sufre una baja en la última encuesta Adimark y es ahí un urgente desafío para dirigentes y bases del estudiantado ¿cómo sostener una movilización social sin perder el capital político? Dudo que éste gobierno responda en los términos de las demandas, lo hará bajo sus propios códigos y condiciones porque son gerentes por antonomasia, y quizás sea necesario planificar la estrategia de esta movilización como una larga maratón con obstáculos en vez de una carrera de 100 metros planos.





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