lunes, 9 de julio de 2012

Así con las elecciones

La política chilena está enferma, no cabe duda. Muchas y muchos estamos preocupados por eso, algunos se preocupan dentro de los partidos y otros por fuera de los mismos, da lo mismo, pues lo que importa es que en ambos casos somos minoría. La mayoría se conforma en dos grupos; el que observa y calla y el que le interesa mantener la patología política, pues da frutos, renta poder y dinero, así no hay cambios, todo se distribuye para las dos partes del juego.



Si me preguntan ¿En qué anda la política hoy? La respuesta sería "anda preocupada por las elecciones municipales" ¿Y eso qué significa? Miren, llevo poco tiempo en el baile pero no es necesario pasar mucho del mismo dentro de aparato para que las sospechas que uno tenía como "independiente" sean ciertas. No hay alianzas trabajandas en torno a proyectos macro, profundos y que ataquen a la médula del actual sistema. No se negocia pensando en la fidelidad a la coherencia de las ideas y menos se conversa con una mirada a largo plazo, la cosa es ganar, o mejor dicho la cosa es ganarle al otro u otra. Las izquierdas quieren ganarle a las derechas y viceversa, da lo mismo si los candidatos no representan los cambios ideológicos necesarios, lo importante es que sean caballos ganadores, el poder, ese es el objetivo, el poder del cargo, y evitar que el otro tenga acceso a ese poder. No es tema la discusión del fin de ese poder, su utilidad valórica y programática, elijamos al mejor candidato que le gane a los otros candidatos.



¡Hay que evitar que gane la derecha! ¡Hay que evitar que gane la izquierda! Hasa ahí llega el debate, no hay más. ¿Ideas? -para después- ¿Proyectos? -para después-. Hay que ganar las elecciones, tener el poder y administrarlo bien para ganar la elección siguiente, vencer al otro, ahí! ahí! Ahí debemos ponerlas fichas.



¿Y qué es ser de izquierda o de derecha en Chile? ¿Acaso tenemos una izquierda en la Concertación? Lo dudo. De lo que estoy seguro es que sí tenemos derecha en la derecha. La izquierda se ha reducido a un discurso de justicia compensatoria frente al mercado desregulado. ¿20 años de gobiernos de izquierda?



¿Alguien tiene idea qué Chile estamos construyendo? ¡Ni idea!



El PC y la DC se juntan hoy para ganarle a la derecha, a la otra derecha eso sí, a la Alianza, a la derecha derechista. Tiene una terrible vocación de mayoría, pues saben que tienen que ganar para mantenerse vivos en esta lógica infértil de cambios profundos. Las alianzas para maquillar, para acceder al puestito en el Estado, para tener financiamiento para el partido y poder ser reelectos hasta la eternidad. Para ganarle al otro ¿Ganarles para qué?



Somos ratones eligiendo gatos.



Soy candidato, uno de esos que no ganarán en una cancha donde las reglas las pone el equipo contrario. Testimonial me dicen, idealista me colocan de adjetivo casi con ternura, al parecer están frente a un niñito con limitaciones cognitivas, "no entiende que así no se ganan elecciones". ¡Producto, debes ser un buen producto!



Soy candidato del Partido Humanista, uno de esos que al parecer hasta ahora no entra en el juego de lleno. Al ser una herramienta de un movimiento filosófico es poco eficiente para entrar a la pelea. Sus militantes no quieren ser candidatos, les da lata y saben, las y los entiendo. No caer en el juego es perder antes de entrar.



Pero saben, me gusta ser diferente, ser el raro frente a los ojos de los otros candidatos y partidos. Simpre me preguntan ¿Y crees que puedes ganar? Claro, en unos 50 años seremos muchas y muchos más, en una de esas ganamos. ¿Me interesa ganar hoy? ¡Claro! Pero con otro estilo, siendo dogmático en valores y haciendo carne coherente la crítica. No me interesa ganarle a los demás con el fin de evitar que "los malos" tenga el poder y menos me interesa traspasar mi lucha ideológica a un proyecto ajeno electoral ¿Que el otro robará menos? De seguro, pero si quiere el poder para ganarle al enemigo y nada más es la misma mierda con otro olor. Si no hay una vida y un pasado que sea consecuente con el discurso, me vale un hongo por muy caballo ganador que sea. Eso no sería vocación de mayoría, sería vocación de poder.






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