martes, 31 de julio de 2012

Irreal




Y acaso no somos obreros de un espectáculo, constructores de nuestros deseos que son siempre inventos de nuestras mentes. Emana la realidad de nuestro prisma privado.
Y acaso no es todo lo nuestro una farsa interminable, una estructura de deseos hecha palabras que buscan engañar la realidad para hacerla propia. Llevar a los demás a nuestro mundo cómodo.
La realidad existe pero no es real para nosotros, no existe lo naturalmente espontáneo en lo que el humano tenga que ver. Hechos, sí, son reales, pero no vienen del orden propio de las cosas si existe un roce con la voluntad nuestra. Sólo donde no hay humanos y humanas hay realidad, donde hay un humano hay humanidad, el vicio de interpretar las cosas. Lo que nuestros ojos ven son interpretaciones, la realidad de lo real pasa por nuestra máquina gris mediante los sentidos y en el trayecto se mezclan las señales con nuestros deseos, con nuestras visiones de lo que debería venir, se contaminan con nuestros prejuicios y ahí, luego de todo ese barro de individualismo, lo “vemos”, lo “oímos”, lo “probamos, lo “olemos”, lo “tocamos”. Nada es real si el humano está de por medio.
Todo es una farsa, desde que se habló de un “debe ser”, desde que alguien tuvo la idea que existe la forma de proceder, desde que nos adiestraron y nos dijeron los cómo, los cuándo, los quiénes. El triste espectáculo de la civilización humana, patéticos animales que buscan un sentido a su existencia, como si la existencia tuviese algo más que el existir mismo. Débiles como somos, nos llenamos de prótesis, extensiones de la mente, cambiamos todo, obligamos a la realidad a no serla, todo lo humano es falso.
Y acá estamos en esta obra, actuando, llevando máscaras, conteniendo deseos; no debes matar, no debes odiar, no debes desear los deseos, no no no no… la humanidad es un no constante, una interpretación colectiva del “debe ser”, simios reprimidos, temerosos de lo que podemos hacer si hacemos lo que queremos, la civilización, sus organigramas, sus leyes, sus normas… todo es una farsa.

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