martes, 14 de enero de 2014

El veneno del nacionalismo para la integración en América Latina.



Faltan pocos días para conocer el fallo del tribunal internacional de la Haya sobre el conflicto de límites marítimos entre Chile y Perú, situación que se genera por la falta de visión de futuro con que históricamente nuestras cancillerías han abordado el tema. Pero como el pasado no es modificable, lo que nos queda es sentir, pensar y hacer en la dirección que mayores beneficios genere para las personas que viven en ambos países. Mas lamentablemente sabemos que estos conflictos son más bien económicos, y de preocupación exclusiva para quienes tienen ese tipo de intereses en la zona. En este escenario, no pocos chilenos y chilenas exponen en las redes sociales y en los espacios de  prensa, sea chilena o peruana, opiniones que rayan en lo absurdo, pues éstas exponen desde el "defender la soberanía a toda costa" a "los masacraremos peruanos..." tal por cuales. Si algunos de estos seres humanos se aventura en dar explicaciones a sus comentarios, lo que se puede extraer de ahí son argumentos infantiles de un nacionalismo envejecido, pero que aún cala hondo en muchas personas de poca educación histórica y/o política, especialmente sobre los costos sociales (familias destruidas por la muerte de sus hijos) y económicos que tiene un conflicto armado para un país. Pero lo más grave no recae sobre el ciudadano común que aún se cree superior a sus vecinos por el hecho de nacer por casualidad dentro de determinado territorio, sino en los dichos de algunos políticos que ponen en duda el acatamiento nuestro ante un fallo adverso a las pretenciones del país. Es de esperar de nuestros representantes políticos mayor responsabilidad en sus dichos (sensatos como los del canciller Moreno) y es más, una activa actitud de corrección frente a la xenofobia que experimenta gran parte de nuestros compatriotas hacia nuestras hermanas y hermanos peruanos. Los tratados internacionales se firman y se acatan, pues es el acuerdo que ha tomado el mundo civilizado para resolver los problemas limítrofes que aún perduran entre alguna naciones. Chile debe respetar el fallo si quiere mantener su postura y reconocimiento de país serio y respetuoso del derecho internacional y además, y con urgencia, necesita profundizar su educación ciudadana y valórica en torno a las relaciones internacionales y la integración Latinoamericana que se debe desarrollar para que logremos, como América Latina, ser competitivos desde el plano político y económico frente a Asia, la Unión Europea y los EEUU, que tienen una política de hegemonización cultural y económica sobre el globo. 

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