jueves, 30 de enero de 2014

Pensamientos de una mañana no muy volao la verdad.

La inspiración llega luego de una buena noche, bien dormida, desordenada pero reparadora. La música chilena se apodera de mis intenciones. Abro Youtube y levanto velas en ese mar de videos, navego buscando voces y melodías que provoquen emociones acordes con las búsquedas internas que aún desconozco pero siento. Luego de colocados los audífonos, trajino por las letras de los otros, y me prende el alma "aunque todo salió mal" de los Fother Muckers, algo tiene la voz de Cristóbal Briceño... toco el yembé desprolijamente, de manera tal que combine con el tornado que ha pasado por la casa. Mal clima de orden ante la ausencia de mi amada compañera... todo se me desordena sin ella. Dependencia armónica podría llamarse.
Voy a buscar la punta que aún no se seca, necesito más conexión con la realidad, sentir el cuerpo, el viento marino a mi lado izquierdo, con sus gaviotas chillonas discutiendo de quién es la cabeza de pescado que flota en las delgadas olas de la orilla. Sus 15 segundos en microondas, para sumarle 15 más y estamos. La Deimos así, a la mala, apurada, sin curado y secado, es muy poderosa, somática. A pesar del antitratamiento sabe bien, su humo sabe perfectamente dónde está el camino hacia la cabeza.

Uno es suficiente, pero dos pipazos son necesarios.

Todos los días veo a las gaviotas alimentarse de los restos de pescados que les trae al mar a la orilla. Cuerpos mutilados por manos humanas para hacer de la "pescá" un manjar frito o seco al sol y aire. Aún no como eso de la -pescá seca-, está en la lista de los pendientes acá en Cocholgüe.

Hay un bote azul con verde y rojo afuera, es un hermoso elemento que contrasta con las rocas grises abrigadas de algas gelatinosas. Las olas están más altas de lo normal. No recuerdo haberlas visto así, tomando tanto vuelo para azotar el roquerío milenario que divide el mar de la orilla, colando la espuma marina entre sus brazos de algas y mariscos.

Me dieron ganas de escribir un cuento corto... a ver cómo me va.


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