domingo, 7 de diciembre de 2014

Hombre común

A veces pienso que si Jesús, Buda, Gandhi o Baha'ulláh, viviesen en Chile, los acusarían de todo por exigir un trato digno a todo ser viviente. Incluso con los que no nos tratan dignamente a nosotros. Eso hace la diferencia entre el hombre común y el hombre elevado. El hombre común no es capaz de superar sus miedos, apegos, rabias y resentimientos, sino todo lo contrario, actúa y se justifica en base a su odio e ignorancia. El hombre elevado y consciente se gobierna, se exige coherencia, vive siendo ejemplo de lo que dice que es lo correcto, supera sus miedos y odios, no deja que sus emociones actúen por él, las mira, las comprende, las acoge y las controla... por eso que a casi todos los hombres y mujeres elevados, los persiguen, los encarcelan y hasta los matan con el apoyo de las mayorías. Pues como dice José Ingenieros en su libro "el hombre mediocre", a la masas mediocres le molesta la virtud, y la van a agredir cada vez que ésta exponga que la conducta de otros se acerca más a la de un simio, que a la de una persona humana que aprendió a controlar su ego y su sensación de ser alguien importante que merece ser recompensada incluso con sangre y dolor de otro, para sentir satisfacción personal. Esperemos que logremos superar la ignorancia y las conductas primitivas de nuestros antepasados, pues sino, como especie, estamos condenados a la autodestrucción.


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