sábado, 12 de septiembre de 2015

La mente como espacio de lucha para sobrevivencia y evolución de la especie humana. Una invitación a la reflexión y a la acción emancipadora.

Pocos logran articular el gran número de afluentes que nutren los problemas actuales de los seres humanos y eso nos pone en desventaja frente a los que quieren que nada cambie, por ignorancia o por maldad. La mente humana es el punto donde todo existe para un individuo (todo es mente), y por ello, es el lugar que se debe intervenir si se quiere instalar un paquete cultural que promueva cierto tipo de conductas por sobre otras (hegemonía cultural). Los seres humanos somos animales sociales con una enorme capacidad de adaptación, dado que nuestra mente/razón es lo suficientemente flexible como para adaptarse a cualquier realidad que le permita subsistir (inteligencia). Si un bebé es dejado con lobos se comportará como lobo, si es dejado con osos se creerá un oso. En nuestra base somos lo que hacen de nosotros (como diría J.P. Sartre) y ello es la "naturaleza humana", esa potencialidad adaptativa que se ha desarrollado con nuestra evolución homínida frente a un contexto que cambia dialécticamente en la medida que como especie transformamos nuestro propio contexto. Somos una nueva fuerza de impulso evolutivo independiente del ciclo ecológico espontáneo y propio del universo (hoy en día el ser humano puede mutar y evolucionar por sus propios medios técnicos y  también por mutación evolutiva pero en consecuencia de un entorno que sólo existe por la intencionalidad humana, la urbe). El "sistema" no es más que un paquete de conductas establecidas (inculcadas mediante la educación oficial y el control de los medios de comunicación) que delimitan la diversidad humana en post de formar un ser-humano-tipo funcional a intereses egocéntricos de unos pocos que lograron hacerse del poder mediante las guerras mundiales. Este ser-humano-tipo es un modelo de persona que mediante sus aspiraciones internas y sus acciones externas (principalmente de origen inconsciente) responde a los gustos y necesidades de otros. Uno de los engaños más grandes a los que nos tienen sometidos es que esto se trata únicamente en resolver un problema materialista (de lo que ocurre fuera de la mente del ser humano). Los modelos patriarcales comunismo/capitalismo son incapaces de sostenerse frente a la demografía explosiva de nuestra especie (en 200 años pasamos de ser 1.000.000.000 de seres humanos a ser 7.000.000.000, y se espera que en 50 años más seremos unos 10 mil millones) que consume indiscriminadamente recursos del ecosistema para satisfacer sus deseos (más que necesidades) a un ritmo que es insostenible en el corto plazo. El ser humano es una animal que desarrolló como herramienta evolutiva un complejo sistema nervioso capaz de proyectar representaciones mentales (gracias al leguaje) que nos permiten separarnos del flujo natural del universo para crear el propio y con ello transformar lo que nos rodea en función de nuestras necesidades internas (ego). El riesgo real de esta habilidad es que genera un engaño de independencia con el medio. Los seres humanos como todo ser vivo terrestre es un sistema abierto, es decir, absolutamente condicionado a los cambios del medio exterior. Las respuestas internas del ser biológico nacen de una provocación del medio. Pero además tenemos las "provocaciones mentales inconscientes", que nacen desde el interior de nuestro cerebro y también provocan cambios y respuestas en nuestro cuerpo (la mente sana y la mente también enferma). El manejar ese inconsciente (porción de nuestra personalidad/ser que no se expresa en la "pantalla mental" pero que si se enuncia mediante cambios fisiológicos a través de la expresión química de nuestra biología generando las Emociones) es la llave del control social, es la clave de toda manipulación de la conducta humana. Quien mueve los hilos de las emociones, mueve los hilos de la acción humana. Quien maneja las emociones de otros (miedo, angustia o felicidad), puede hacer de esa persona un instrumento para sus propios fines. Las religiones monoteístas son un buen ejemplo de esto. Las tres principales están construidas en base a la sangre de miles de miles de personas que vieron su vida acabar en manos de otros seres humanos que en "nombre de dios" actúan bajo un supuesto legítimo derecho divino (palabra de dios), todo gracias a que la ignorancia de las masas sin acceso al lenguaje escrito (enseñar a leer y el acceso a los libros fue monopolio de la iglesia católica por casi 1800 años). Es importante mencionar en este punto que luego de unos 200 años de masificación de la imprenta, aún en sociedades como la nuestra se mantiene a una gran masa ignorante (y con ello fácilmente estimulable emocionalmente) dado que el analfabetismo funcional (no entender lo que se lee) es extenso en todas las capas sociales, delimitando el concepto de "buena educación" a una instrucción eficiente para obtener ciertos medios académicos o de contactos sociales que permitan una posición de mayor privilegio dentro de un engranaje productivo en beneficio de unos pocos. Una de las cosas que nos han enseñado como verdad y como tal cuesta derribarla, es que el trabajo de una persona (martillar, escribir en teclado, pensar, etc) es menos importante y menos valorable que la cosa material con la cual se genera el producto para satisfacer una necesidad (o deseo) humano, es decir el capital. La riqueza útil (todo lo que nos permite subsistir como especie) es originaria de la naturaleza, la cual tomamos y transformamos finalmente en dinero, es decir en un concepto mental humano que al término de toda la cadena sólo satisface los deseos de riqueza de los banqueros y dueños de las corporaciones transnacionales. ¿Alguna vez te has preguntado por qué existe el dinero, cómo se fabrica, quién lo fabrica y cómo se destruye? Es increíble como toda nuestra vida depende de obtener dinero y prácticamente no sabemos nada de tal concepto hecho materia en monedas y papel. El dinero y su poder existe en la mente humana y pocos logran darse cuenta de ello. Los Estados y las leyes son entes mentales, son creaciones humanas que tiene una intención detrás. Por eso el pensador francés Foucault expone que las leyes tienen que ver más con el poder que con la justicia. Pocas personas logran atar todos los cabos y superar la lógica binaria política que han construido como fantasía de pugna, pues al final ambos extremos se tocan en las puntas cerrando un círculo de lógica sin sentido. Somos animales que necesitamos recuperar un estado armónico con el entorno para asegurar la sobrevivencia de la especie por miles de generaciones, aunque quizás sea tarde para ello y sólo nos quede preparar a las nuevas generaciones para sobrevivir y reconstruir una civilización humana distinta a esta que según parece será la sexta causa de extinción masiva de especies en el planeta. Somos animales tan especiales y tan poderosos en capacidad de transformación del entorno que, sin la consciencia preparada para tal poder, nos transformamos como especie en una eficiente arma de destrucción masiva. Es por eso que urge que los seres humanos que han logrado entender que el campo de batalla no es más ni menos que al interior del ser humano, se articulen y actúen en coherencia como un -deber ser-. El espacio a pelear y transformar es el de la mente humana, el del control de las emociones y de su expresión gracias a trabajos mentales (experiencias de expansión interna) y colectivos (experiencias de empatía colectiva) que nos condesciendan a estar en un plano más elevado de consciencia  que nos permita ser libres de toda hegemonía y control cultural de masas, de poder reconstruir nuestra esencia interna mediante la búsqueda libre del re-conocimiento de nuestras propias cualidades y defectos, darnos la posibilidad de desarrollarnos en base a nuestros talentos originarios y no en base a la rentabilidad laboral. Cuando uno mira la enormidad de la montaña que se quiere escalar, pareciera ser que nuestras fuerzas son insuficientes ante la magnitud de la crisis, pero si somos más los que nos atrevamos a superar los lógicas tradicionales de verdad, aventurándonos en nuestro propio perfeccionamiento con esfuerzo (mediante el estudio constante y la acción empática coherente), quizás el resultado de nuestra evolución como animales dominantes del planeta no termine con el fin de nosotros mismos. Se calcula que hay 100.000 millones de estrellas en nuestra galaxia y que hay unas 100 mil millones de galaxias en el universo, nunca olvidemos eso, nuestra pequeñez cósmica. La mecánica cuántica y la física de partículas nos han llevado a planos de realidad impensados que deben ser incorporados mediante el estudio para ampliar la mirada que tenemos sobre lo que es real y lo que no, así como se hace urgente recuperar las prácticas educativas, filosóficas y reflexivas en los espacios públicos. Tenemos una obligación ascender si queremos sobrevivir a la entropía universal. Hermanas y hermanos humanos, de una cosa debemos estar tranquilos, la vida en el planeta existirá a pesar de nuestras acciones destructivas, pues ni los volcanes ni meteoritos han podido evitar el influjo vital del universo que se expresa sobre la superficie de esta roca, llena de agua que orbita frente a una bola de fuego que también se apagará algún día. 


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