viernes, 14 de agosto de 2009

Los cambios no son espontáneos, debemos provocarlos.

Ya muchos en estos tiempos de vientos electorales, con aires de demagogia y de clases medíaticas de retórica vacua, andan hablando de lo uno y de lo otro, sin saber las bases que sustentan tanto lo primero como lo segundo. La ignorancia de la gente no les resta el poder de decir las cosas, ya que debemos, como hombres libres y responsables, respetar la opinión del otro, pero sí, una opinión basada en la creencia, viceral y des-razonada sólo aporta más agua al caldo del debate, licuando la consistencia del tema. Termiando todo en un conjunto de marañas perdidas sin orientación al -tema de fondo-, lo que es tierra fértil para las semillas del abuso por parte de los que poseen el poder de la información, de su conducción y de su ejecución.

Muchos piden cambios, lo gritan a los cielos con ambas manos apuntando en la misma dirección, suplicando por que alguien haga los cambios, que los salven de no saben qué, ya que si les preguntas en profundida sólo llegas con la pala del cuestionamiento, a golpear roca sólida de ignorancia en el fondo de aquellos que claman.

Las conversaciones con la gente de mi ciudad, de mis círculos cercanos, de mis coterráneos y contemporáneos, son complejas, por decir lo menos. Cuesta llegar a conclusiones con personas dogmáticas, bien adiestradas por el sistema que ancla los principios valóricos -revelados- (no razonados) y el consumo como única escala a más altos niveles de humanidad, lo cual me atormenta, me aburre en ocaciones y aísla de la masa mayor de compentencias de rebaño que ha adquirdo en estos 200 años de "república" nuetra bruta sociedad.

Chile es solidario... pero en cientas fechas ¡no abusen!, Chile es inteligente... pero comparado con los tontos, Chile es progresista... mediante uno hacia adelante y dos hacia atrás, Chile es una copia feliz del edén... que se vende muy barato y se explota con facilidad, Chile es democrático... pero con un sistema electoral binominal y con una cosntitución en dictadura. Chile es hermoso... pero verás lo bello de tu país si tienes dinero para pagar el derecho a ver.

Para escribir la historia de nuestro país, no se gasta mucha tinta, un par de lápices -BIC- y estamos. 200 años es nada, es un trozo pequeño de madurez, de autoconocimiento, de desarrollo de indentitas y menos para un posicionamiento global.
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