miércoles, 2 de septiembre de 2009

El País que yo quiero


El país que yo quiero es solidario, democrático, fraternal y laico

Reconoce a los dueños ancestrales de las tierras y respeta sus cosmovisiones particulares, procurando integrarlos en mutuo convenio y necesidades.

Un país para ellas y ellos, sin diferencias más que las biológicas naturales.

Un país donde la educación primaria y secundaria es gratuita y la educación superior es de carácter solidario o crediticio estatal, de la más alta calidad y equitativa para todos los niños y niñas, jóvenes y adultos del país. Sería una educación de calidad asegurada y garantizada por el Estado.

El país que yo quiero respeta todos los cultos religiosos, a agnósticos y ateos.

El país que yo quiero no le tiene impuestos a los libros, ni a la música, ni al teatro.

El país que yo quiero promueve el librepensamiento, el análisis crítico constructivo, el diálogo y la participación ciudadana.

El país que yo quiero es fraternal y estratégico con los países vecinos, observa un avance en comunidad regional y no de manera aislada.

El país que yo quiero es alegre, con tiempo para el ocio, para la familia, para los amigos y para pensar.

En el país que yo quiero podremos manifestar responsablemente nuestras posturas y pensamiento en los lugares públicos.

El país que yo quiero permite a las mujeres que gobiernen su cuerpo y decidan sobre su sexualidad.

El país que yo quiero tendrá a la familia como eje principal de la sociedad, y procurará generar las herramientas sociales que fortalezcan los vínculos entre los miembros de la misma.

El país que yo quiero comprende y se hace cargo de las diferencias sexuales, otorgando derechos civiles a las uniones de convivencia entre cualquier sexo.

El país que yo quiero no genera pobreza ni exclusiones sociales.

El país que yo quiero se hace cargo de la delincuencia como un problema social y no sólo del gobierno de turno.

En el país que yo quiero los recursos naturales y sus rentas son propiedad del pueblo, y él ejerce soberanía inalienable sobre ellos.

El país que yo quiero permite el desarrollo y progreso individual enmarcado en convicciones de solidaridad con la comunidad y el entorno.

El país que yo quiero permite a las regiones elegir democrática y libremente a sus autoridades.

En el país que yo quiero los recursos e impuestos de las regiones, quedarán para uso y beneficio de los habitantes de la misma y existirá un fondo común solidario para las regiones que demoren más en su crecimiento.

El país que yo quiero no centra única y exclusivamente su progreso en estándares económicos, sino que a la par, medirá el desarrollo cultural, de investigación y desarrollo, tendrá índices de felicidad, de tiempo libre, de crecimiento de áreas verdes, por citar ejemplos.

El país que yo quiero hace un esfuerzo en conjunto y valiente en invertir en Investigación y Desarrollo, para generar rentabilidad nacional no sólo de recursos naturales no renovables, si no en la creación de servicios y productos de alto valor agregado.

Será un país democrático perfectible, sin sistema binominal, ni con quorums calificados para la modificación de leyes constitucionales.

Será un país que se regirá por una constitución emanada de una asamblea constituyente pluralista, de bases, representativa y democrática.

En el país que yo quiero los habitantes de las comunas, provincias y regiones podrán proponer en base a acuerdos en reuniones populares, leyes al parlamento.

En el país que yo quiero los habitantes de los diferentes distritos senatoriales o de diputados, podrán luego de una representativa recolección de firmas y de un referéndum público, pedir la destitución de su representante en el parlamento.

En el país que yo quiero, el uso de los dineros públicos será de conocimiento popular, y estará la información sobre su gasto a la mano de cualquier ciudadano.

El país que yo quiero permite de manera automática a los mayores de 16 años votar en las elecciones y referéndums populares bajo ningún tipo de obligación, más que el deber cívico que le compete a cualquier ciudadano responsable.

El país que yo quiero procura en convicción avanzar en el progreso industrial de la mano con la conservación del ecosistema. Ningún proyecto industrial sería ejecutado si éste causa daños irreversibles en la naturaleza que le heredaremos nuestros hijos.

El país que yo quiero permite una muerte digna y sin sufrimiento a los enfermos terminales de patologías torturantes y limitantes de la condición de ser humano.

El país que yo quiero no castiga con pena de muerte. Sí velará, por el cumplimiento de condenas perpetuas y bajo aislamiento absoluto a quienes cometan delitos horrorosos y de gran impacto social.

El país que yo quiero permite a las personas que violen la ley, ser mano de obra productiva para la nación dentro de su privación de libertad y les entregará un oficio o un perfeccionamiento si ya lo tienen, para reinsertarlos como hombres libres y responsables a la sociedad. Existirá el concepto de Cárceles Productivas y auto sustentables.

El país que yo quiero le otorgará derechos a los animales domésticos, y deberes a quiénes los posean.

En el país que yo quiero no se usarán los animales para entretención de las personas y la sociedad en su conjunto velará para que se trate dignamente a cada uno de los seres vivos que comparten el mundo con nosotros.

En el país que yo quiero los consumidores serán protegidos por el Estado.

En el país que yo quiero, los trabajadores y las empresas trabajarán en conjunto para perfeccionar la labor productiva y el Estado otorgará las herramientas legales y de gestión para que ambas partes encuentren el equilibrio en sus aspiraciones.

En el país que yo quiero el Estado podrá crear empresas de bienes y servicios.

El país que yo quiero tendrá atribuciones para corregir y sancionar a las empresas o corporaciones que eludan las reglas que controlan el funcionamiento de la economía.

El país que yo quiero será libre en esencia.

En el país que yo quiero el pueblo es el soberano.

En el país que yo quiero, ante la ley, la educación, la salud y los accesos previcionales, no hay clases sociales.

Quiero en mi país que haya educación cívica desde las más diversas fuentes sociales, la escuela, la familia y en el entorno, con el fin de formar mujeres y hombres preparados y dispuestos a la vida solidaria de la democracia.

El país que quiero se enorgullece y se avergüenza de su pasado. Se alegra de sus aciertos y aprende de sus errores.

Un país que considera a las profesoras y profesores como herramientas fundamentales para el desarrollo, y velará para que los que ingresen y salgan de la formación Profesional Docente tengan una calidad de vida acorde con las responsabilidades sociales que descansan sobre ellos.

Mi país, el que sueño, será un país activo, deportista y recreacional.

El país que yo quiero libera de impuestos a las frutas, verduras y cereales, con el fin de promover su industria y consumo.

El país que yo quiero es un país de soñadores.

Quiero que mi país se llame Chile.

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