viernes, 19 de febrero de 2010

Salud de pobres y salud de ricos/Enfermedades de pobres y enfermedades de ricos.



Al leer una entrevista en la página del Diputado Juan Lobos (UDI),y en radio Bío Bio, dónde deja entrever que el AUGE se ha enfocado en enfermedades poco comunes en los estratos bajos por una parte, y por otra afirma explícitamente el rol subsidiario que debe tener el Estado en Salud. No deja de ser precupante cuando dice en la grabación "...se va a buscar la forma de hacerlo".

Para comenzar mi análisis me quiero referir a la distinción de clases en las enfermedades o como él llama “grupos minoritarios” los que deberían tener un <programa especial> de subvención de atención en clínicas privadas para con ello dejar que el programa de Gobierno se enfoque en patologías crónicas masivas como la diabetes y la hipertesión arterial. En otras palabras es subcontratar o externalizar las atenciones y tratamientos de enfermedades catastróficas poco frecuentes a clínicas privadas de alta complejidad, desligando de esta manera la responsabilidad de tratamiento, recuperación y mantención de miles de chilenos que se atienden en el sistema público.

Si dejáramos esa política libre sin trabas, y ponemos un escenario ficticio no existirían hospitales de alta complejidad en algunos años y se abriría un tremendo mercado para las clínicas privadas que quieran recoger los voucher de los pacientes derivados del sistema público, transformado de esta manera al enfermo en un bien transable desde un aspecto y a la enfermedad en un recurso de generación de dinero, “mientras más cáncer, mejor para nosotros”. El Estado sería responsable de atender las urgencias traumáticas y cardiovasculares, y de controlar a los pacientes hipertensos y diabéticos, quedando disminuido su rango de acción principal a los centros de atención familiar.


Olvida el señor Diputado, que las enfermedades catastróficas no eligen clase social, y a ese conjunto de desafortunados no es muy democrático llamarlo “grupos minoritarios” haciendo una exclusión de los pacientes con mayores necesidades. El AUGE nace como una forma de responder del Estado ante la necesidad de velar por el derecho de salud de la población que no tienen los medios para cancelar costosos tratamientos para alargar muchas veces algunos pocos años su vida.


Que las enfermedades catastróficas sean atendidas en recintos y con recursos propios del sistema de salud estatal no es contraproducente con políticas públicas de enfermedades catastróficas que ayudan a TODA la población, e indicar que mediante la externalización de los tratamientos se obtendrán mejores resultados es una afirmación sin bases y menos sería la de apelar a menor gasto de recursos, dado que de todas formas los dineros que se pagarían a las clínicas privadas provienen del bolsillo de todos los chilenos.


Si de verdad quiere el señor Diputado mejorar los niveles de vida de la población en relación a las enfermedades crónica masivas, debe entender que muchas de ellas están directamente relacionas con la cultura de vida productivo, con la mala educación alimentaria y con una inyección de mayores recursos a la prevención y promoción de salud, dado que esas enfermedades en un gran número son prevenibles en su totalidad.


Señor Lobos, si quiere más salud en Chile, pues bien veamos qué hacemos con las tabacaleras y la colusión de las farmacias, si se mueve, cuente conmigo.


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